Vegan Place

Caja de Vegan Place
Caja de Vegan Place

Hace algún tiempo, mi amiga Cristina decidió abrir una tienda: la llamó Vegan Place. Así que allí estábamos, asesorando y deseando que se pudiera comprar online. Pues desde primeros de marzo se puede. La tienda física está en la Avenida de los Guindos, número 31 de Málaga. la tienda virtual está en la red.

Tiene cosas que yo quería probar y que no encuentro, como el tofu de curry y mango. Y algunos productos que le hemos encargado las amigas (virtuales, además) porque, ya que los va a vender ella, pues se los compramos. Tiene mérito poner una tienda vegana en Málaga, la verdad. Tiene mérito poner algo vegano en cualquier lugar que no sean Madrid y Barcelona.

Pues bien: hice mi primer pedido el jueves y llegó todo el viernes antes de las diez de la mañana. Yo salgo a las cuatro del trabajo, así que llegué a casa y me dispuse a desempaquetar cajas en el salón, para poder hacer fotos… Y no me di cuenta del binomio caja-gatos…

Breíta viendo la caja de Vegan Place
Breíta viendo la caja de Vegan Place

Me regaló un montón de cosas. Por las semanas hablando de la tienda y de los productos que podría tener.

Por ejemplo, esta tacita que es mi nueva taza favorita, junto con otra que tiene un gatito que eligió mi sobrino.

Taza con gatito
Taza con gatito

También me dio una pasta para que la probara, porque a ella le gusta mucho y me contó que la empresa, Spiga Negra, lo hace todo, desde cultivar el cereal en Andalucía a la molienda y la pasta en sí. Tienen formas preciosas y tradicionales. Estas son las que voy a probar yo.

Pasta de Spiga Negra
Pasta de Spiga Negra

Y luego, este muesli que voy a desayunar los fines de semana, alternándolo con las tostadas:

Muesli crudo
Muesli crudo

Y luego venían muchas cosas más, con ingredientes que compré yo y que no tengo ni idea de cómo usar, como la yuba, por ejemplo, o los escalopines de soja, pero ya lo averiguaré, que tampoco tiene que ser tan difícil.

Espero que tenga mucho éxito y que vaya creciendo como proyecto. Colabora con el Santuario La Pepa, también, así que tiene tazas y ropa que podéis comprar, además de la comida.

Si tenéis dudas sobre cómo ser veganos o vegetarianos, también os las puede resolver (las más básicas, ojo: si sois como yo y tenéis una enfermedad inflamatoria intestinal, pues acudid a un nutricionista: me refiero a cosas como: qué hago en restaurantes, dónde aprendo qué ingredientes proceden de un animal, cómo lidio con mi familia y mis amigos…).

Si estáis en Málaga, os podéis dar una vuelta por allí. Si no lo estáis, también venden por internet. Por favor, sostengamos el pequeño comercio entre todos.

Y no, Cristina no me ha pagado un duro por esto ni me regaló la taza y la pasta y el muesli para que yo escribiera aquí. Es que ella es así de maja.

Primer estudio en población vegetariana y vegana española

En España no hay ningún estudio sobre la población vegetariana y vegana: cuáles son sus condicionantes, sus problemas de salud, si mienten a sus médicos porque los médicos les preguntan si tomen proteínas, qué suplementos podrían necesitar en España además de la B12, si es que necesitan alguno. Si precisan Omega 3, Omega 6. No hay nada: cualquier cosa que hagamos, aunque sea una foto, estará bien. Eso dijo Aitor Sánchez García en este vídeo, en el que explica en qué va a consistir el primer estudio en población vegetariana española mucho mejor que yo.

El estudio lo lleva el Centro Aleris, con Veggun y el CSIC.

La dieta vegetariana y la dieta vegana (vegetariana estricta) se contempla como una dieta de riesgo porque elimina alimentos. En esta España nuestra en la que la gente come hortalizas de forma testimonial, salvo el gazpacho del verano, la dieta vegetariana no se comprende desde las instituciones públicas, y llamo instituciones públicas al sistema sanitario y al educativo: desde el médico que no sabe de nutrición hasta el comedor escolar que no contempla opciones veganas y que considera que el tomate frito de bote es verdura.

La gente que elige ser vegetariana o vegana suele ser gente normal. Gente normal que compra en Mercadona o en el Día, que sale con sus amigos y pide ensalada de lechuga y tomate porque no hay opciones lógicas en los restaurantes y que, generalmente, no conoce a ningún otro vegetariano o vegano a no ser que se los encuentre en foros de internet. Yo, en mi ciudad, no conozco a nadie. En Badajoz está mi amiga Marisol, que no es de ningún foro. Pero nada más.

Han comenzado primero en Madrid, pero luego se extenderán a otras partes. Para participar hay que ser mayor de edad y estar sano. Es decir, yo no puedo. Porque yo estoy mejor que nunca gracias a que como bien, hago ejercicio y estoy adelgazando y algún día estaré en normopeso, pero en mi cuerpo hay una autoinmune. Sin la colitis ulcerosa, yo no estaría camino al veganismo, no sabría cocinar más que un filete a la plancha, no hubiera conocido a Aitor y no hubiera ido a terapia, lo que me ha permitido quedarme con la gente que me interesa y mandar a tomar por culo a todos los demás. Pero esto, para el estudio, no me vale.

Si estuviera sana, me apuntaría sin dudar. Creo que es imprescindible que los nutricionistas y el resto del personal sanitario y las administraciones y la Universidad tengan datos reales de la población vegetariana (y vegana) que hay en España, cuál es su estilo de vida y cómo están diseñadas sus dietas. Sí, pueden estar mal diseñadas: las patatas fritas son veganas. El ketchup también. Hay un sinfín de bizcochos, galletas y dulces veganos por ahí. En los supermercados no encuentro leche de soja sin endulzar, pero bizcochos, por un tubo.

Chai spice snickerdoodles
Chai spice snickerdoodles

En otros países, se dan recomendaciones serias para la población vegana y vegetariana, adaptadas a los productos que se ofrecen allí. Por ejemplo, en Australia. En Estados Unidos. En el Reino Unido. En Portugal. Espero que se consiga una buena muestra de población en el país y que más pronto que tarde tengamos un estudio al que agarrarnos cuando alguien nos diga que nos faltan proteínas, zinc, magnesio, hierro o que nuestra dieta no es sana o que la carne y el pescado son necesarios para vivir porque yo como pescado y he perdido diez kilos…

Apúntense. Estén pendientes de esta noticia. Muchas gracias.

Yogur de soja

Durante las pasadas Navidades, me dediqué a cocinar como una loca para poder llevar comida rica a casa. La compartí con la familia de mi cuñada, en la que hay una vegetariana también, así que, como agradecimiento, me regalaron una fuente grande con dibujos de gatos y una Instant Pot. Yo soy la tonta de los cacharros de cocina y alguno lo tengo ahí muerto de risa esperando la inspiración (como la máquina de pasta), pero, desde que esta ollita llegó a mi casa, la he usado casi todos los días. Sobre todo, para hacer patatas y guisantes al vapor. Pones todo, enciendes, te largas, te olvidas. Las patatas, un cuarto de hora. Los guisantes, 1 minuto. Todo perfecto.

Yogur de soja casero
Yogur con copos de cereal

La Instant Pot es una olla eléctrica que tiene varias funciones. Es olla rápida y olla lenta y también tiene varios programas para cocinar distintos cereales a la vez, hacer estofados, cocer legumbres para que queden enteras y, sobre todo, hace yogur. Así que yo, que soy una enreda, me dije: ¿y si hago yogur? Y compré un cuajo vegano, en iHerb.

El yogur queda suave, no muy ácido (si se quiere muy ácido, hay que ponerlo más tiempo) y líquido, como una salsa. Si se quiere espeso, hay que usar un espesante, como el almidón de tapioca.

Ingredientes para 1 litro de yogur:

  • 1 litro de leche de soja (con el menor número de ingredientes posible y, sobre todo, sin endulzar: es decir, sin fructosa, sin siropes, sin azúcar… Cuesta encontrarla, pero existe y, si no, se puede hacer leche de soja casera).
  • 1 sobre de cuajo vegetal
  • 1 cucharada de almidón de tapioca como espesante (opcional)
Yogur de soja casero
Yogur de soja

Preparación:

Bate la leche de soja con el cuajo vegetal. Es decir, ponlo en un bol y remueve, no hace falta que uses la batidora. Puedes poner la leche directamente en tarritos de yogur o en botes en la base de la olla, sin necesidad de esterilizar ni nada, pero que estén bien limpios. O hacer el yogur en la olla y luego pasarlo a tarros. Como quieras. Tampoco hace falta que uses la rejilla: los tarros se pueden poner directamente en la base.

Pon la tapa de la Instant Pot. No necesitas cerrar la válvula, pero es mejor que lo hagas para que la temperatura sea constante. Pulsa el botón en el que pone YOGURT. El tiempo será 8 horas por defecto, pero queda mejor si está al menos 12. Yo lo puse 12, pulsando la tecla +. Esto es más simple… Ten en cuenta que, cuanto más tiempo esté fermentando, más ácido se pone.

Luego lo puedes guardar tapado en el frigorífico. Dura 10 días. Yo lo he usado para hacer salsas de ensalada y labneh.

Si quieres que te quede un yogur tipo griego, es tan fácil como dejarlo un rato (el rato varía dependiendo de lo espeso que lo quieras) escurriendo. Coloca, en la encimera, un bol. Encima del bol pon un colador y, encima de él, un paño de muselina. Ahora, pon el yogur y deja escurrir. Luego, con una cuchara, ponlo en botes y ya lo puedes comer así o usar como quieras.