Leche de soja para un café de recuerdo

-A Fritz le han asaltado. Estaba haciendo deporte y de pronto salieron dos tíos…

-¿Eran negros?

-A él no se le puede preguntar eso. No es racista y no lo va a decir.

Hoy hace justo dos meses que falleció una persona a la que solo vi tres o cuatro días hace más de veinte años. Fue el primer amor de una de mis primas. Tenía unos ojos casi plateados, una mente privilegiada, era guapo hasta aburrir y siempre le recuerdo escuchando o sonriendo. En su internado, St. Andrew’s School, se rodó El Club de los Poetas Muertos y, cuando volvimos a verla, varias veces a partir de entonces, le buscábamos siempre en las escenas en las que había muchos estudiantes.

Recuerdo, sobre todo, aquello. Que, si alguien le atracaba, no se le puede preguntar si los asaltantes son negros.

Yo estaba estudiando periodismo, en España, ese país en el que se especifica siempre la nacionalidad de quienes cometen delitos, como si fuera una causa más determinante que el nivel socioeconómico, el mercado laboral o la desesperación. Le admiré mucho por eso. Por confrontar.

Recuerdo sus ojos, su sonrisa franca, la forma de sus brazos, lo amable que era y lo que le gustaba conversar. Charlamos mucho de las diferencias de los sistemas educativos americano y español: a los dos días de estar en la Universidad, en el Williams College, donde estudiaba Historia del Arte y Matemáticas, una profesora se le acercó para decirle que no había ido a tutorías, que si tenía algún problema con su asignatura o no le interesaba.

Hicimos una fiesta en casa de mi padre.

Me he acordado de él varias veces después. Me acordé en Nueva York, porque tenía el mismo color de ojos que Robert. Y cuando murió Robin Williams. Y cuando hablábamos de racismo, de desigualdades, de esquemas.

Lleva muriéndose gente de mi edad desde que tengo 19 años, pero no me acostumbro.

Siempre he necesitado escribir las cosas.

Tenía 41 años y una de las últimas veces que le vi fue porque habíamos quedado para tomar café. Y por eso está aquí esta receta: porque es la única leche de soja que he probado con el café que no me hace querer tirarlo. La industrial no. Con la industrial no puedo. Es un invento del averno. La receta, por supuesto, es de Miyoko Schinner.

Leche de soja
Leche de soja

Ingredientes para algo más de un litro:

  • 285 gramos (1 taza y 1/2) de soja blanca cruda, sin remojar ni nada
  • 3290 ml (14 tazas) de agua

Preparación:

 Lleva 1880 mililitros (8 tazas) de agua a hervir. Cuando hierva, agrega la soja, espera a que hierva de nuevo y mantén 1 minuto. Luego, aparta del fuego y deja reposar media hora. Cuela la soja.

Ahora tienes varias opciones: usar una Chufamix, una bolsa para leches vegetales o un colador de malla cubierto por dos o tres capas de muselina (y puestos, ambos, encima de un bol, claro está, porque lo que quieres es la leche). En cualquier caso, el procedimiento es el mismo. Pon 705 mililitros (3 tazas) de agua en el vaso de una batidora (si usas Chufamix, directamente en el vaso) junto a la mitad de la soja y bate hasta que se forme una pasta. No quieres hacer un puré, ojo: con 10 o 20 segundos tendrás suficiente. Ahora, remueve con una cuchara de madera para sacar todo el líquido que puedas y luego exprime, bien con el mortero de la Chufamix o con las manos si usas la bolsa. Si usas muselina, haz un hatillo con el paño y exprime también.

Repite con el resto de la soja y otros 705 ml (3 tazas) de agua.

Leche de soja
Leche de soja

Ahora, pon toda la leche que has sacado en un cazo y lleva a una ebullición bajita a fuego medio. No tiene que hervir a borbotones, pero sí que veas pompitas. Tarda un poco, un cuarto de hora o así. Deja que hierva a fuego más bajo (baja el fuego y ponlo a medio-bajo) durante 5 o 10 minutos.

Ahora, puedes dejar que se enfríe y guardarlo en una botella en el frigorífico. Así se mantendrá fresca 3 o 4 días.

También puedes guardarla, cuando esté caliente, en unos jarros de boca ancha que tengan tapadera. Tápalos bien y guárdalos en el frigorífico. Sin abrir, se mantiene algo menos de tres semanas. Una vez abiertos, consume la leche en 5 o 7 días.