FanCineGay. Una noche feliz

No es una receta. Ni siquiera va de cosas de comer. Si queréis recetas, os lo podéis saltar. Esto es un “voy a contar mi vida porque este es mi blog y en él hago lo que quiero”.

-¿Qué tienes la noche del 12 de noviembre?

-Ir a la gala del FanCineGay.

-Mándame tu mail, please, para que te mande una cosita sobre la gala.

Esa charla la tuve a finales de septiembre con el director del FanCineGay Extremadura. Se llama Pablo Cantero y dijo de mí esto que apunto para que no se me olvide:

En medio de la vorágine de un FanCineGay de hace unos años me entrevistó una periodista que no conocía. Y cuando uno pensaba que sería la clásica sucesión de preguntas sobre el festival, ella empezó hablando de Didier Eribon y de su “Reflexiones sobre la cuestión gay“. Y ante eso uno no puede más que enamorarse de ella, de su trabajo, de su forma de contar.

Sí, se llama Olga Ayuso. Y ayer estuvimos charlando de nuevo sobre el festival, sobre el nuevo libro de Luisgé Martín, sobre el compromiso, sobre las pésimas comunicaciones de esta tierra que tanto nos gusta.

He presentado premios en la gala, así que pensé que, o bien me quería para presentar otro, o bien me mandaba el guión para que le echara un vistazo o me pedía opinión sobre algo. Pero no. Me quería para esto.

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El premio se llama Las Horas, que es la película que Stephen Daldry dirigió para hablar, entre otras cosas, de la señora que nos enseñó que, para escribir, había que tener dinero y una habitación propios. El festival lo anunció así: “La periodista Olga Ayuso será reconocida con el Premio Las Horas por su profesionalidad a la hora de  incluir y difundir contenidos LGBT en los diferentes espacios culturales en los que trabaja, por su convencimiento de que la cultura puede servir para luchar contra la homofobia”.

Mi respuesta fue: “Hotia, qué fuerte. Y QUÉ ME PONGO”.

Hay que recibir premios con todo el glamour del que uno sea capaz.

***

Yo nunca me presento a concursos.

Me han dado dos galardones en mi vida. Uno, de AGCEX, la Asociación de Gestores Culturales de Extremadura: “El premio no es para el Canal. Es para ti”, recalcaron. Otro, Las Horas del FanCineGay. Los dos, por lo que significan, han sido un honorazo.

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Vinieron conmigo dos de esos amigos que son tu familia. Ángel Briz tuvo clarísimo desde el principio que me acompañaría, porque… Bueno, yo no sé cómo decir lo importantísimo que es ese hombre en mi vida y es que ni lo voy a intentar. Y Ana Galán estuvo acariciándome toda la gala por si me ponía nerviosa.

Ana, Ángel y yo
Ana, Ángel y yo

A María Hurtado le robé unos pendientes. Blanca Moreno me puso el pelo de colores. Pupe andaba por Canarias e Israel tenía que trabajar. Pero estaban allí algunas de las personas que más admiro y más quiero: José Vicente Moirón, que presentaba la gala, y Gabriel Moreno, ambos de Teatro del Noctámbulo, que es una de las compañías más comprometidas que conozco. Mis amigos Fernando Nieto y Marisol. Ese hombre del Renacimiento que es Juan VázquezJoserra Rodríguez y Juanjo Calamonte, de CreaTeatro, a los que adoro con locura; Alfonso Suárez Pecero, a quien conocí presentando el premio Krampack hace un par de años y que se ha ocupado (maravillosamente) de la comunicación con los medios del FanCineGay y que, además, es un amor (tenemos que vernos más: tú que tienes coche); Águeda y Gregorio Zarco (Ague fue jefa de informativos en Canal Extremadura Televisión. Ahora está en la Asamblea de Extremadura y siempre ha confiado mucho en mí); Silvia Tostado, embarazadísima porque van a ser mamás Noelia y ella, otra vez. Conocí a su hermana Olga Tostado, vocal de Igualdad del Consejo de la Juventud de Extremadura. Y estaban también Chesku, que ha comenzado un proyecto muy bonito, Fran Amaya y Raúl, siempre tan lindos. Y el cariño que me transmitieron Paloma Morcillo e Isabel Gil Rosiña.

Y Josémari.

Y Pablo.

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De izquierda a derecha, Alfonso Suárez, Pablo Cantero, Paco Rodríguez, Pepi Cardenete (con gorra), Alejandro Melero, Isidro Romero, Olga Ayuso, Alba Martínez e Isabel Gil Rosiña (agachadas), Fernando J. López, Joan Laínez, Elisa Barrientos y José María Núñez

La gala comenzó con Pablo citándome: “El silencio es el arma más violenta que existe”.

La memoria no guarda películas: guarda fotografías.

Carlos Rodas subido a una silla queriendo volar en su segundo baile (en el primero homenajearon a Andrés Lewin). Fernando J. López dando el discurso sobre la cultura (¡la cultura!) que me hubiera gustado dar a mí. Fran Amaya hablando de toda la tradición literaria que va de Lorca, Gil de Biedma y Cernuda a Gloria Fuertes. El corazón saliéndose por la boca hasta que me puse delante de un micrófono, porque delante de un micrófono o de un teclado, siempre está todo bien. Pepi, de Hay una lesbiana en mi sopa, ajustando el pie del micro y diciendo: “Definitivamente, acabo de bajar el listón”. La belleza de Alba Martínez, del corto Víctor XX (tengo muchas ganas de verlo). Mi beso con Paco Rodríguez, de Laindalo creaciones (qué bien que se premie al teatro). Abrazar a Javier Herrera, que dirigió la gala, por fin. Besar a ese sexalescente maravilloso que es Cándido Gómez (el 3 de diciembre se estrena El mundo entero en Badajoz). La voz de Anna Picornell, el cuarteto Il Sentimento y Joan Laínez, el director del Mallorca Gay Men’s Chorus, cantando que, si volviera a vivir, sería él mismo.

Conocer a Joan, a Marisa Goñi (que es la directora del documental cuyo vídeo pongo más arriba) y a Fernando fueron algunas de las mejores cosas de la noche. Con los dos primeros y con Miguel Vagalume acabamos cenando el día anterior, hablando de relaciones poliamorosas, de ética sentimental, de desfases indignos, de música, de periodismo (“no perdono”, decía Marisa: no perdono que, por la precariedad y por las circunstancias en las que se hace nuestro trabajo, se incurra en mala praxis).

A Joan siempre le preguntan por qué un coro gay: y por qué no, responde él. Hablamos también de los espacios seguros. Moirón, sobre el escenario, nos recordó que la palabra “familia” tiene muchos significados, y me miró: “Tu gato es tu familia. Tu perro es tu familia”.  Se habló de los insultos, de la masacre de Orlando (qué bien queda la palabra “odio” cuando puedes usarla para no decir “homofobia”), del reto que supone ser uno mismo en una sociedad en la que, desde pequeño, en el aula, uno es sistemáticamente heterosexual. Del armario, ya lo dijo Beatriz Gimeno, no se acaba de salir nunca.

***

Me entregaron el premio María José Espinosa y Peligros Folgado, de la ACCP y de Atabal. Siempre salen dos personas a entregarlos, pero, cuando me tocaba a mí subió al escenario también José María Núñez, que dijo que todos los premios le gustaban mucho, pero que este (el mío) le hacía una ilusión especial. Yo me quedé tan boba que no recuerdo qué dijo después.

No me han aplaudido ni gritado tantos bravos en toda mi vida.

Me salté el protocolo (“señor Pablo Cantero, suba, por favor”) porque, además de Josémari, a quien yo pensaba llamar si no había subido ya, él tenía que estar ahí arriba. Lo que en realidad quería hacer era ponerme de rodillas y pedirle en matrimonio, pero se me olvidó. También se me olvidó decir que José Vicente Moirón es uno de los mejores actores de este país. Y se me olvidó dar las gracias y de ahí viene este post.

Hablé de periodismo. De cómo lo que no se nombra no existe (“el silencio es el arma más violenta”) y de que, durante muchos años, solo estaba el niño afeminado del colegio con el que todo el mundo se metía, pero no se contemplaba la posibilidad de que a un hombre le pudiera gustar otro hombre o a una mujer otra mujer (“si te quedas en blanco, di ‘lesbiana’, que es importante”, me dijo Silvia). Hablé de Djuna Barnes, Judith Butler y Monique Wittig, pero se me olvidó Paco Vidarte (lo que echo yo de menos a Paco Vidarte). Y cité a Toni Morrison: “El lenguaje es violencia”. Lo explicó Moirón: “Maricón, sidoso”. El lenguaje es violencia y construye el mundo y, desde que el primero de mis amigos salió del armario, yo he tenido mucho cuidado con eso. Porque leí a Eribon diciendo que siempre es el heterosexual el que dice cómo ha de ser el homosexual: si puede ser machorra o no, si puede tener o no pluma, si ha de manifestarse el día del Orgullo, si les hacen o no un favor determinadas actitudes.

Se me olvidó también hablar de ese cierto tipo de periodismo que consiste en sacar del armario a la gente a la menor ocasión, con titulares como “¡Bombazo!”. Mi postura ética con el outing tiene matices, de todos modos.

De izquierda a derecha, Fernando J. López, Joan Laínez, Olga Ayuso,
De izquierda a derecha, Fernando J. López, Joan Laínez, Olga Ayuso, Isidro Romero (detrás), Alejandro Melero, Alba Martínez, Pepi Cardenete, Paco Rodríguez Orozco y Pablo A. Cantero.

Desde que el primero de mis amigos se confesó gay y me dijo: “esto es como un yunque”, yo empecé a leer los incipientes estudios que se publicaban en España y los reportajes de Emilio de Benito como si no hubiera un mañana y el lenguaje, el mío, cambió. Comencé a no dar por hecha la heterosexualidad de la gente: no digo novio ni novia: digo pareja: ‘¿Tienes pareja?’ Y, cuando empecé a ejercer, teniendo en cuenta que la capacidad performativa del lenguaje es mi tema favorito, en todos los lugares donde he trabajado he pedido llevar políticas sociales. Lesbianas, gays, bisexuales y transexuales incluidos. Porque yo soy hetero, pero al menos tengo un marco teórico. Así que, de vez en cuando, hago reportajes en la radio. Como este, sobre el día de la homofobia (a partir del minuto 2), con Miriam Raposo (es la reina de los reportajes, Miriam) y hablo, todos los 28 de junio, del día del Orgullo en el programa de cultura y en los informativos. Y siempre los leo y los releo y algún artículo hasta lo envío antes de que se publique. Por si acaso. Por si no me doy cuenta de algo.

Se necesita más visibilidad, de todos modos: me ocurre lo mismo con las mujeres: de cada diez personas que entrevisto, una o ninguna es mujer: yo lo intento, pero me ponen con el director de la obra. Salvo cuando quise entrevistar a Fernando J. López, con quien hablaba ya por Facebook, por Las harpías en Madrid, pero terminé charlando (y qué placer) con Nuria González.

El chico que habla en este reportaje se llama Pau. Ayer entregó un premio. Yo le veo allí, encima de un escenario, y me dan ganas de ponerme de rodillas.

Creo que, en el ejercicio de la profesión, uno tiene que asumir un punto de vista. El mío lo tengo claro desde que comencé y va contra las estructuras de poder: discurso heterocéntrico y machista e industria alimentaria incluidos.

Eso dije, más o menos porque no llevaba papeles, después de abrazar muy fuerte a Josémari y a Pablo y de que me saliera la periodista cultural que llevo dentro para agradecerle a Teatro del Noctámbulo que haya estrenado Contra la democracia, que es un obrón maravilloso y necesario, como La decisión de John, como El hombre almohada, como El búfalo americano. “Si no fuera por ti, la cultura de esta región estaría huérfana”, me dijo Moirón. Y eso es otro honor, porque sé muy bien que todo esto ocurre porque yo trabajo en un medio público. En una radio regional privada tener a alguien especializado en cultura es imposible. Y eso es una suerte, porque yo amo mi trabajo como amo pocas cosas en este mundo.

Hablando de no sé qué y qué sé yo
Hablando de no sé qué y qué sé yo

Se me olvidó decir esto y se me olvidó dar las gracias. Por el premio y por todo lo demás. Yo soy así. A veces se me olvidan las cosas importantes.

Gracias a la Fundación Triángulo y también a la otra asociación que tenemos en esta tierra nuestra, a Extremadura Entiende, por su trabajo, su apoyo y su construcción de redes. También por organizar exposiciones, charlas, festivales de cine, la cita del Orgullo y por dar visibilidad (nunca uso la palabra “normalización” porque me repatea los higadillos no sabéis hasta qué punto) hasta en los lugares más recónditos. Por seguir trabajando, sobre todo, pese a todo. Por hablar. Por denunciar. Por todas las iniciativas que se han organizado cuando ha habido actos homófobos bajo el lema “Ninguna agresión sin respuesta”. Lo que no se nombra no existe y quedarse callado implica connivencia.

Gracias a Josémari, por toda la intimidad que podemos crear cuando estamos frente a un risotto de champiñones y un bol con hummus. Sí, este es un blog de cocina, qué se le va a hacer. Admiro mucho a este hombre, por muchas razones que no puedo contar aquí, pero que tienen que ver con que hemos tenido algunos procesos vitales más o menos parejos. Y bien resueltos, añado.

Pablo y yo
Pablo y yo

Pero -me lo van a permitir- yo sé que Pablo ha sido, en mucha parte, responsable de que yo estuviera allí subida. Es ese señor que cita cuatro veces en un día alguna palabra que he escrito en algún artículo y que dice cosas como: “Qué maravilla tener a Olga Ayuso. Qué maravilla tener a periodistas como ella cerca aunque el tren tarde mil horas en llegar hasta esta tierra”. O que lee un texto mío y escribe: “Joder, joder, joder”. Y Pablo lee mucho. Muchísimo. Y lee bien. Mi vida es mucho más bonita con él cerca. Con su compromiso y con su manera de mirar ciertas realidades. No solo las LGBT, porque los activismos siempre se expanden. Y, además de eso, además de compartir mi trabajo, cosa que es preciosa y que agradezco mucho, Pablo está. Está en Plasencia y Talavera, el hijoputa, que yo no sé qué hace viviendo tan lejos.

Cásate conmigo.

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15 comentarios en “FanCineGay. Una noche feliz

  1. Me muero. No entiendo nada, pero me muero. Tantos enlaces… ¿y tú quién eres! ¿Dónde encuentro tu curriculum?
    En fin. FELICIDADES. Qué descubrimiento. Y yo que te seguía por las recetas. FAN ABSOLUTA. ¡Qué grande!

  2. Y te leo y se me viene un yo no sé qué que qué se yo, Olga.
    Ojalá haber podido escucharte y verte.
    Mi más sincera enhorabuena.

    Y como tú dices ¡eres una monstrua!

  3. Enhorabuena, Olga!!, a mí me pasó casi como a Silvia, no tenía ni idea de quién eres, y cuando encontré tu blog al principio me fastiaban los tacos (y mira que yo he sido muy taquera, pero qué te voy a decir, me molestaba), luego le fui cogiendo el gusto (no a los tacos, sino a tu blog, y encima ¡¡me tenías en tu lista de blogs recomendado””, ahí ya me congracié contigo definitivamente) y cuando por fin te descubrí en facebook, me di cuenta de que tenía delante a una profesional del periodismo y a una persona muy sensible (se te nota en tu amor a tu familia gatuna), algo borde a veces, muy directa y sin pelos en la lengua, pero con un gran corazón. Creo que gracias a ti conocí a Gema Monbar (que también dice muchos tacos y que me encanta). Para mí conocerte (aunque no te conozco) ha sido un enriquecimiento.
    Y por último: Te veo guapísima con los pelos de colores.

    1. Yo es que soy muy malhablada y en la radio se cachondean de mí y dicen: Mira la de cultura… Y en el blog escribo más o menos como hablo, porque no reviso los textos. Quiero decir que no tengo afán literario. Lo que me sale, me sale así y así se queda, incluso cuando hablo de mi vida.

      Y sí: soy borde y directa. Es parte de mi encanto 😉

      En realidad, en la vida que no es de internet, quiero decir, soy un puto bizcocho y estoy todo el día abrazando y besando. Esto es verídico y te lo puede decir cualquiera. Y, si alguien expresa una opinión, yo, si la tengo que rebatir, soy muy cuidadosa. Así que en internet me explayo porque una, a los 40, aguanta pocas tonterías…

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