Calabaza asada en crock pot

En mi frutería, generalmente, hay calabazas cacahuete y unas blancas que, por lo visto, sirven de adorno. En mis libros veganos hablan de infinitas variedades de calabaza. En otoño, como calabaza a mansalva. Más de un tajo me he llevado por pelarla.

El otoño es mi estación favorita del año porque en primavera, generalmente, me deprimo. Sí. Bueno, o me deprimía, porque desde hace un par de años tengo la sangre alterada, como casi todo el mundo, y solo veo hombres guapos por la calle. No es que salgan todos en primavera: es que yo estoy más receptiva. Que una cosa es la receptividad y otra la consumación, también.

La lluvia no me gusta si tengo que salir de casa porque todos los zapatos se me calan. Quiero unos zapatos veganos buenos, impermeables, monos. Sugerencias, please. En realidad yo quiero botas de puta victoriana, que son las que he tenido toda la vida, pero que no se mojen. Si no tengo que salir, la lluvia me encanta. Cocino, leo, leo libros de cocina, copio recetas, me arrebujo con la manta.

El invierno no me gusta porque tengo los pies fríos siempre. Y mojados. A todas horas. Ni con el radiador (el brasero pasó a mejor vida desde que tengo gatos. No, no soy dueña de los gatos: también se dice «tengo amigos», dejadme vivir).

Y en otoño, además, está ese mes evocador y maravilloso que se llama noviembre. Ay, no me resisto:

Los detractores de Axl Rose pueden ir comiéndome los huevos.

Eso lo diría mi amigo Rubén. Yo no tengo huevos, pero siempre he querido decirlo.

Ay, qué a gusto se queda una. Quiero mucho a este señor: me ha dado años muy buenos de mi vida.

Pero yo estaba hablando de las estaciones. Si hay algo que me gusta a mí del otoño es esto:

Y es que las calabazas también las descubrí tarde porque en casa no se comían (nota: si tenéis hijos y no os gusta algo, compradlo, cocinadlo lo mejor que podáis y dádselo. Con que no lo comáis vosotros basta. Pero ofreced disponibilidad. Que no tengan que llegar casi a los 40 para descubrir sabores). Y aquí traigo una receta de una calabaza asada en la crock pot, que es bien fácil porque la dejas por la noche y por la mañana tienes calabaza asada para hacer lo que quieras.

Ingredientes:

  • 1 calabaza que quepa en tu crock pot.

Preparación:

Lava la calabaza y haz agujeros en la piel con la punta de un cuchillo para que el vapor se escape. Ponla en la olla, tapa y cocina en LOW de 6 a 8 horas. Cuando esté lista, lo sabrás porque podrás pincharla fácilmente con un tenedor.

Ya puedes hacer puré de calabaza, tanto para usarlo en preparaciones dulces (como las tartas) como saladas. Solo se trata de cortar la calabaza por la mitad, quitar la piel y los hilos y batir. Se usa en cualquier receta que pida puré de calabaza en lata en la misma cantidad. Si tienes una olla muy grande y te sale una buena cantidad, lo puedes congelar en porciones de 370 gramos, que es lo que hace una lata de puré de calabaza.

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4 thoughts on “Calabaza asada en crock pot

  1. Cuando aparece una receta en crockpot me pongo feliz! hay pocas recetas para la olla en internet y la mayoría de las que hay son carnívoras. ¿Sería mucho pedir una etiqueta «crockpot» en los posts de recetas que la usen, para encontrarlas más fácilmente? Nos harías un gran favor a las madres trabajadoras de familia vegetariana 🙂

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