Mantequilla vegana

Hace unos días me regalaron aceite de coco refinado. El aceite de coco refinado no sabe a coco y además es de peor calidad (para qué vamos a usar un aceite súper bueno para someterlo a un proceso químico agresivo). También me regalaron aceite de coco virgen extra y lo he utilizado una vez, porque a mí el coco no me va mucho (las bolitas dulces de coco y los coquitos es que los odio con todo mi ser). Y además, en España creo que no se cultiva, solo en el Trópico, lo que significa que viene de muy lejos y que, por mucho que ponga “ecológico” en la etiqueta, ha dejado de ser ecológico en cuanto se ha subido a un furgón o a un barco.

En los libros veganos estadounidenses se utiliza muchísimo para repostería, por ejemplo. Claro que también usan mierdas como “grasa vegetal”: ahí, a lo bestia. Yo he hecho alguna receta sustituyendo el aceite de coco refinado por aceite de girasol alto oleico o por aceite de pepitas de uva, que son los que tengo en casa y para estas cosas los voy alternando. Que podría tener aceite de oliva suave, que es la mejor opción, pero a mí el aceite de oliva que me gusta es el que es verde y pica. Entonces, teniendo aceite de oliva de Monterrubio o de Gata-Hurdes, para qué voy a usar yo aceite de coco. Que además luego da igual lo que le eches a la comida: aunque hayas hecho un perol como para invitar a todo el barrio a comer y hayas echado una cucharada de aceite de coco para ocho raciones, aquello sabe a coco. Por encima de cualquier otro sabor.

Vamos, que lo que yo vengo a decir es que, a no ser que me leáis desde Indonesia, Filipinas, la India, Sri Lanka, Brasil, Tailandia, México, Vanuatu, Papúa Nueva Guinea o Vietnam, esta receta no la hagáis. Si no os importa que os traigan las cosas desde quintaleche, pues qué se le va a hacer. Que es antiecológico e insostenible ya lo he dicho. Y si no os importa que sea un aceite refinado, que es básicamente una guarrería, pues también.

Yo la he hecho para usarla en galletas y cosas de estas que voy a llevar a la radio y la tele. El blog se enriquece con nuevas recetas y mis compañeros de ese trabajo megaobesogénico que tengo, se alimentan de calorías vacías mientras yo me como un trocito para probar. Todos ganamos. Ellos, porque les gustan los dulces. A mí también, ojo: yo comería bizcocho y tarta de zanahorias todos los días de mi vida para desayunar y para merendar. Pero, como una está intentando tomar decisiones conscientes en su vida, desayuno y meriendo cosas más lógicas: tostadas de pan integral con hummus y tomate, con tomate rallado, con aceite de oliva, frutos secos crudos y café. Esas cosas.

También os digo. La mantequilla la he adorado desde que descubrí que existía Portugal (viviendo en La Raya, a 20 km., lo descubrí muy pronto) y desde que la manteiga Primor entró en mi vida (que también fue pronto). Ni la leonesa, ni la asturiana, ni ninguna otra. La Primor es infancia, viajes a Portugal, panes de aperitivo tostados antes del bacalao dorado, las almejas y la çapateira. Ya no como ninguna de esas cosas. Pero me dije: a ver a qué sabe esta mantequilla, vamos a meter el dedo.

Y no sabe a Primor, pero sabe a mantequilla. Tampoco en plan súper bestia, porque no es mantequilla. Pero sabe. De verdad. Así que la voy a poner (me lo he pensado, ojo) porque, primero, ya la he hecho; segundo, circula por todas partes en internet y siempre tiene aceite de coco refinado y tercero, porque no la voy a volver a hacer jamás, que a ver por qué voy a comprar yo aceite de coco refinado alguna vez en mi vida, pero quedará como recuerdo. Bueno, lo mismo algún día me voy a Indonesia a vivir, pero por ahora no entra mucho en mis planes.

La receta es de la enorme Miyoko Schinner. Y yo debería haber hecho como ella, que es coger una tostada monísima y hacer una foto. Pero solo tengo ese pan tostado que veis ahí, porque el que uso para desayunar se me acabó. Antes de hacer las fotos me quedaban dos tostadas. Pero es que yo me levanto a las seis, ¿sabéis? Aunque esté de vacaciones. Así que esperar a que sean las once, que haya luz para poder hacer la foto, sin comer… Vamos, hay gente que por las fotos lo da todo. Yo no. Yo me levanto a las seis, me hago un café y, como tarde, a las siete y media estoy comiendo.

Ingredientes para unos 450 gramos:

  • 300 gramos (1 y 1/2 tazas) de aceite de coco refinado líquido (ojo: no virgen extra)
  • 110 gramos (1/2 taza) de leche de soja, de anacardos o de almendra (yo usé de almendra casera)
  • 55 gramos (1/4 taza) de aceite de colza, de oliva ligero o de pepitas de uva (yo usé de pepitas de uva)
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 2 cucharaditas de lecitina de soja líquida o de 4 a 8 cucharaditas de lecitina de soja en gránulos (la lecitina de soja impide que se separen los ingredientes: yo usé 6 cucharaditas).

Preparación:

Pon todos los ingredientes en el vaso de la batidora y bate a velocidad media durante 1 minuto, hasta que toda la mezcla esté emulsionada. Luego, ponla en unos moldes de silicona, para que te sea más fácil desmoldarla, o en cualquiera que tengas a mano y que no sea de silicona, pero fórralo con papel vegetal. Déjalo en el frigorífico varias horas para que se endurezca y ya está listo. También lo puedes poner en el congelador para acelerar el proceso. En la nevera te durará 3 o 4 semanas y, en el congelador, lo hará varios meses.

Hay otras maneras de variar esta receta. Como yo no voy a comprar aceite de coco refinado, no sé cómo quedarán. Pero, tratándose de Miyoko, quedarán bien. Esta mujer es una garantía.

Mantequilla añeja: Reemplaza la leche vegetal por 1/2 taza de yogur de soja natural sin edulcorar ni azucarar o añade 1 cucharadita de vinagre de sidra o zumo de limón a la leche vegetal.

Mantequilla muy dura: Esta mantequilla sirve para hacer hojaldre, croissants y cosas así. Incrementa el aceite de coco: echa 2 tazas y 1/2. O usa 1/2 taza de mantequilla de cacao desodorizada en lugar de 1/2 taza del aceite de coco.

Mantequilla batida: Incrementa el aceite en 1 cucharada y bate a alta velocidad durante 2 minutos para incorporar todo el aire que sea posible.

Mantequilla sin sal: No eches sal a la receta y ya la tienes.

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12 comentarios en “Mantequilla vegana

  1. Jajajajaja anda… yo tampoco paso sin comer por la mañana, me zampo lo que pille, y las fotos… pues nada, para otra ocasión. Aunque alguna vez sí he cocinado con un día de antelación para hacer fotos con buena luz, eso sí, pero sin pasar hambre ni nada de eso xD

    Tengo aceite de coco, lo uso para hacer jabón, aunque es de uso alimentario, refinado. Y siento una gran curiosidad por esto…

    1. Yo lo que no sé es dónde lo compras… Porque yo solo lo he encontrado por internet en Estados Unidos, en iHerb. Una vez, hace siglos, pedí aceite de coco (cuando no sabía que el coco venía de donde Cristo perdió el mechero) y me lié y lo compré de uso externo, cosmético. Deja la piel y el pelo genial, eso sí.

  2. Yo también estoy a las 6 en pie y si no desayuno pronto me muero, así que tampoco hay fotos de mis desayunos que valgan :P.
    Yo me resisto a comprar aceite y azúcar de coco, por los precios y porque no es muy ecológico que digamos (aunque lo vendan como tal, qué tiene guasa). Prefiero comprar una buena mantequilla artesana de la región la verdad, que por suerte no me sienta mal cuando la uso en repostería. Por cierto, el “truco” de hacer dulces para que se los coman casi enteros los demás es mi favorito, yo también lo hago, jajaja.

    Un abrazo!

    1. Azúcar de coco dudo mucho que compre yo alguna vez. La vi el otro día en el Carrefour. A 9 euros el bote, habiendo azúcar morena o azúcar de caña y, sobre todo, existiendo azúcar de comercio justo, que es la que entra en casa. Siempre busco recetas de postres (los poquísimos que hago) que tengan aceites vegetales (de girasol, de oliva suave) porque me niego a usar margarina (aquí, la margarina siempre lleva leche o es siempre hidrogenada) y porque el sabor de la margarina y de la mantequilla no tienen absolutamente nada que ver, no digamos ya en términos de salud. Y, si hablamos de veganismo y decidimos no comer ingredientes de origen animal, donde esté un aceite de oliva o hasta de girasol alto oleico, que se quiten todas las margarinas del mundo…

  3. Hola me gusta tu receta, pero tengo un ” problemilla” y es que no puedo comer soja en ninguna de sus variantes ¿Cómo o con qué se puede sustituir la lecitina de soja?Si no la añado entiendo que no varía el sabor pero se me disgregan los ingredientes ¿No?
    Muchas gracias por tu blog y dar tu ayuda desinteresada

    1. Pues la verdad es que no tengo ni la más remota idea… Normalmente, me encuentro con qué se puede sustituir, pero nunca he buscado en Google cómo sustituir la lecitina ni qué función hace.

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