Batido de ciruelas

La ciruela es de esas frutas que yo descubrí tarde. Como el resto. Mirad qué color tiene esta maravilla, que también hice siguiendo las indicaciones de The Vegetarian Flavor Bible. De todos los batidos que he puesto, es mi favorito con diferencia.

Las primeras ciruelas que recuerdo haber comido las trajo hace unos años, pocos, la novia de mi hermano mayor, de su huerto. Del huerto de su padre, al que llamamos todos «señor Luis». Al señor Luis, que tiene 80 y tantos, el rey le dio una medalla porque es voluntario del Banco de Alimentos. Y allí estaba ese hombre, que lo que ha hecho en su vida ha sido trabajar y comprar mucha comida de lata por si hay una guerra, más perdido que el barco del arroz. Desde que se jubiló, cultiva. Así que nos da calabacines, berenjenas, limones, tomates… y ciruelas. Estas no son suyas, pero siempre que como ciruelas, me acuerdo del señor Luis. Que, por cierto, es bajito pero bien guapo y una buena persona, en el buen sentido de la palabra bueno.

Ingredientes para 2 raciones proteicas:

  • 6 ciruelas grandes
  • 2 naranjas
  • Un trozo de jengibre pelado
  • 1/2 cucharadita de canela
  • 2 dátiles
  • 225 ml de leche de coco de tetra brik y no de lata
  • 25 gramos de proteína de arroz (opcional)

Preparación:

Lava las ciruelas, pícalas, quítales el hueso y échalas a la batidora. Pela las naranjas (yo a una de ellas le dejo algo del albedo, que es la parte blanca y la otra la pelo a lo vivo -es decir, sin que quede parte blanca pegada a la carne-). Agrega el trozo de jengibre, la canela, los dátiles deshuesados y picados, la leche de coco y la proteína de arroz. Bate hasta que esté cremoso, enfría y ya lo puedes beber. También se puede congelar.

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