Vegetarianos con ciencia, Aleris y Cocina Vegana

No sé si lo he dicho alguna vez, pero me dedico al periodismo cultural. ¿Qué implica esto? Que el 90 por ciento de los libros que me interesan, me los envían. Novelas, poesía, cómics. ¿Qué supone esto para mi economía? Que, desde hace años, casi exclusivamente compro libros de cocina (vegana, of course: antes, omnívora también). El de Cocina Vegana me lo compré nada más salir. Luego, Lucía me lo envió, con dedicatoria incluida (una dedicatoria en la que recordaba cómo lo único que yo sabía hacer de comer era pasta y arroz cocido) y yo se lo regalé a María Jesús, que cada vez come menos carne.

De él he hecho este brócoli, que en el libro viene para rellenar unos rollitos de pasta filo; un paté de lentejas del que no hay foto (que me quedó muy líquido y a mí los patés me gustan para enfoscar paredes, pero el sabor era maravilloso y lo usé para untar y para aliñar ensaladas -que sepáis que los patés vegetales líquidos sirven para eso también y las ensaladas quedan muy ricas-) y este paté de tomate con garbanzos, del que no he puesto la receta porque el libro está en español, no como el resto de las recetas que pongo, que son de libros en inglés, y mi yo interior (y el exterior también) quiere que se editen más libros de cocina vegana en español, que no sean una recopilación horrible de recetas mal hechas con fotos sacadas de Getty Images.

¡Compradlo o pedidlo para regalo o algo!

A mí lo único que me jode de los libros de cocina vegana es que ponga «vegana» en la portada. Porque creo que la cocina vegana (ahora sí) es mucho más creativa que la cocina llamémosle convencional. Al fin y al cabo, han tenido que inventar técnicas para conseguir los mismos resultados que se obtenían con los ingredientes animales. Sobre todo con la repostería y los sustitutos de la carne (chorizos y demás). ¿Quién se iba a imaginar que se podía hacer merengue con el agua de cocción de los garbanzos o con gelatina de lino? ¿Eh?

«Es que yo no como cosas veganas», me ha dicho a mí gente que se pone hasta el culo de pisto y de gazpacho y de pimientos asados. Es como si ves un libro en el que pone Cocina gallega y dices: «No, yo gallego, es que no como nada».

Virginia García, que es quien ha hecho las recetas, ha contemplado un poquito de tó. El único punto negativo que le veo es que las medidas están en tazas (a mucha gente les resulta más cómodo cocinar por volumen: yo soy la tonta de la báscula y adoro pesar y pesar la comida: además, el sistema métrico es mucho más fiable, dónde va a parar). Hay recetas de todo tipo, desde entrantes a sopas y platos principales pasando por las más festivas (panes, pizzas…). Si después de leer el libro, uno se queda con ganas de más, Virginia ha hecho una página web. Y Lucía se ha ocupado de la información nutricional.

Y la información nutricional la debería leer todo el mundo. Lo mismo así la gente dejaba de creer que un plato de pollo con tomate frito de bote y una cerveza es una comida sanísima. Si uno se plantea eliminar la carne de su alimentación, o reducirla, es un buen punto de partida. El siguiente paso es hacerse con Vegetarianos con ciencia.

Yo aún no lo tengo. Pero me lo he leído porque he ido corrigiendo las galeradas. Lucía se ha inspirado en una de las referencias mundiales de la nutrición (vegana o no) que es Virginia Messina, que ha escrito varios libros llenos de información sobre veganismo: entre ellos, un imprescindible Vegan for Her, que es una especie de Biblia si eres mujer. ¿Cuáles son los problemas que nos encontramos los lectores de libros de nutrición americanos? La disponibilidad de alimentos: ellos utilizan muchos alimentos que aquí no encontramos (como jackfruit, por ejemplo, que lo veo en todos los libros de cocina: estoy de coña, me refiero a alimentos enriquecidos con B12 en cantidad suficiente y cosas así). Hay una barrera cultural que había que salvar. Y a eso ha venido este libro: a hablar de vegetarianismo y de veganismo para la gente de aquí. Porque España is different.

Es decir, que si uno quiere comer menos carne o dejarla del todo, este es el libro que hay que leer.

Y no es nada coñazo. Es ameno, divertido y tiene el estilo de Lucía. Sí: hay estudios científicos, claro está: es un libro de nutrición, no un libro de «amímefunciona el agua con limón para adelgazar». Habla de todas esas cosas que nos faltan a los vegetarianos: las proteínas, la B12 (sí, esto sí nos falta. A los vegetarianos y a los omnívoros, que la toman del pienso que se les da a las vacas y a otros animales), el hierro, el zinc, el magnesio, el calcio… La vida. Que yo no sé cómo no nos hemos muerto ya.

Sale a la venta el 13 de mayo. Hacedme el puto favor de pedirlo a la librería de vuestro barrio. No en Amazon, no en Casa del Libro, no a grandes corporaciones que ganan un huevo de pasta y que están acabando con las pequeñas librerías.

En medio de todo esto, Lucía dejó Palma de Mallorca y se fue a trabajar con dos nutricionistas más, que en una semana se transformaron en cuatro porque no dan abasto: y aún les falta el preparador físico y el psicólogo. Que siempre hace falta. Su nuevo centro se llama Centro Aleris (aleris es «serás alimentado» en latín) y está en la calle Orense, número 37, 1º C de Madrid. Si queréis pedir cita, el teléfono es 911 373 842.

No, no me pagan por la publicidad. Yo estas cosas las hago gratis. Primero, porque creo que si hay dos expertos en cocina vegana y vegetariana en España son Julio Basulto y Lucía Martínez Argüelles. Pero Basulto no pasa consulta.

«Un día vino a mi consulta una mujer con un ligero sobrepeso… Quería mejorar la marca de su maratón. Nunca juzguéis a alguien que tengáis enfrente». Esto lo dijo Bárbara Sánchez un día delante de mí y yo me enamoré. Lo de la maratón no era una anécdota. Es una referencia en nutrición deportiva. Así que, veganos atletas del mundo, ya nadie os va a recomendar proteína whey o que os hartéis de pollo.

El tercero en el triunvirato es Aitor Sánchez García, AKA Mi dieta cojea. Casi todo lo que puedo decir de Aitor ya lo escribí. Casi todo, porque opino muchas más cosas de él. No pasa consulta, se ocupa del resto de las cosas.

Aleris llevaba menos de una semana abierto cuando anunciaron los refuerzos.

Son Candelaria Soulas y Victoria Lozada. Candelaria comparte con Lucía la pasión por la cocina y Lozada es una estrella en Instagram. Y, a juzgar por las fotos que cuelga, lo de cocinar tampoco se le da mal.

Creo que hacía falta algo así, la verdad. Un sitio en el que te den no solo pautas para aprender a comer si eres deportista, si tienes una enfermedad crónica (¡hola!), si tienes que adelgazar (¡esto… hola!), si crees que comes bien pero en realidad no lo haces, si no sabes cocinar o si necesitas formación. Porque también dan formación.

Han comenzado por un curso de alimentación vegetariana saludable (las patatas fritas son veganas, no os olvidéis nunca de esto), que es el 14 de mayo; el etiquetado nutricional (Dios, lo que nos falta por regular en este país) y por la educación y planificación alimentarias. Pero vendrán más.

Y sé que tienen planes más ambiciosos. Se van a hartar de currar, pero espero que sean una referencia en el tratamiento integral a los pacientes.

Mucha suerte y mucho trabajo, chicos.

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Muchísimas gracias

11 thoughts on “Vegetarianos con ciencia, Aleris y Cocina Vegana

  1. Me has emocionado, qué ganas de que salga el libro!! Ojalá hubiera una consulta así en Málaga!
    Gracias por la info, me encanta cómo transmites!

  2. Reina mora, me pasa como a la persona que ha escrito más arriba, que no comento pero leo siempre. Este post me ha parecido redondo, pero quiero saber qué es esa monería de plato que has colgado, como con una salsita de color marrón.

    1. ¡Es el paté de tomate -que como es tomate seco queda así de marrón- del libro Cocina Vegana! Súper fácil. Y muy rico. De hecho, ese paté ya no existe…

  3. Tengo poco tiempo para leer y un millón de libros pendientes… Pero me va a ser difícil resistirme a este. Casi tan difícil como resistirme luego a pasar por Aleris para conocer a Lucía y que me firme el libro o así, jejeje. Una gozada que se hayan venido a Madrid, porque ahora sí lo digo en serio, voy a iniciar una campaña de acoso y derribo a mi padre para ir a ese centro, que creo va a ser el mejor sitio para que le echen un ojo y le arreglen un poco algún problemilla crónico. Si se deja, que es la parte difícil.
    Y por lo que he visto por Facebook creo que a Lucía no le ha desagradado del todo tu entrada de hoy :oP Tal vez no cobres por la publicidad, pero se destila un… No se si entusiasmo cuando hablas de los libros y del centro que dan ganas de acercarse. Yo sigo a Lucía y a Aitor desde hace tiempo en sus respectivos blogs, y por lo poquito que se realmente de ellos comparto mucho de lo que dices. Una gran noticia que estos pedazo de profesionales hayan decidido unir fuerzas e iniciar esa aventura.
    En algún momento me pondré al día con el resto de tu blog, que llevo una temporadita que tela, no tengo tiempo de ná.

    Un saludito.

    1. Ay, cómo te comprendo. Yo tengo los lunes deporte y cine; los martes, inglés; los miércoles, deporte y escribir para El Periódico; los jueves, deporte e inglés. Tengo unas ganas de acabar las clases y de suspender los exámenes… Porque necesito tardes libres para mí, de una vez. Así te lo digo. Voy con taquicardia a todas partes…

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