Hacer deporte a los 40

En un par de meses cumplo 40 años. Y, después de escribir el artículo de las gorduras (que ha sido el más compartido, de lejos, de este blog -y mira que hago recetas ricas, oye: mis compañeros de trabajo pueden dar fe, que lo prueban todo-), me dije: “Aplícate el cuento, monina, que te estás gastando una pasta en terapia y tu psicóloga, tu médico, el digestivo y tu nutricionista, todos ellos a la vez, te han ordenado hacer ejercicio”. Así que me monté en la elíptica que tengo en mi casa y que usa Ororo mucho más que yo.

Duré cinco minutos.

Ahora hago 50.

Los diálogos conmigo misma, durante esos cinco minutos y los que siguieron después (iba aumentando a razón de dos minutos al día) eran tal que así:

-No puedes más. Baja de aquí.
-Y una mierda. Hasta que esto no marque los 5 minutos, tú no te bajas.
-Pero si estás sudando como una cerda y tienes flato…
-Respira mejor. Venga, bonita, tú puedes.
-…
-Venga, que tú puedes. Estoy orgullosa de ti.

Me sé los cráteres del gotelé de memoria. Nota mental: tengo que poner una foto. Un cartelito motivador. Algo. Una cosa así:

La vida no va de encontrarse a uno mismo. Va de crearse a uno mismo.
La vida no va de encontrarse a uno mismo. Va de crearse a uno mismo.

Luego me bajé (pagando, porque considero que el trabajo se paga) un libro de ejercicios, del que no me entero de la parte del entrenamiento y me planteé hasta comprarme una barra de dominadas. Pero a dónde vas tú colgando 82 kilos del dintel de la puerta, que vives de alquiler y la vas a tener que reponer y no te quedan ahorros porque te lo gastas todo en ONG y en animales abandonados y en prestar dinero a fondo perdido a quien no te lo puede devolver, alma cándida.

Pesas rusas

El verano anterior, me había ido a ver a Germán, que es el entrenador del Mérida y al que han ido todos mis amigos, entre ellos Paco, que ha perdido 20 kilos “sin hacer nada”. Lo de “sin hacer nada” es falso: vio resultados, comenzó a comer mejor, abandonó las hamburguesas para cenar, sale a correr cuando no va a entrenamiento con Germán (porque a Germán se van dos veces por semana y luego él te manda cosas para hacer en casa, porque con dos días por semana no vas a ninguna parte).

-Tú eres un reto- me dijo.

No, si eso ya lo sé yo. Una tía con sobrepeso, que lleva un año sin hacerle caso a su nutricionista, que tiene una ansiedad de la hostia, con colitis ulcerosa, fumadora… Ya sé que soy un reto. Ponerle ejercicios a gente que lleva toda la vida haciendo deporte no es tan estimulante como transformar a alguien.

Pero Germán no tenía huecos libres. El último whatsapp que le mandé, en septiembre del año pasado, decía: “Sigo interesada y lo estaré aunque el hueco quede libre en marzo”.

Como somos amigos del Facebook, cuando se le quedó el hueco libre (sí, en marzo) me preguntó si todavía estaba interesada. Que sí, por supuesto. Una cosa es hacer la elíptica en casa sola y otra que te enseñen posturas buenas, que no te hagas daño y tener a un tío pendiente de cómo vas y cuáles son tus progresos.

Comencé el 31 de marzo, jueves.

Y el caso es que la cosa es fácil. Es decir, no hay ejercicios que yo no pueda hacer (sí, haré dominadas: no, aún no). Algo de elíptica, cinta de andar rápido, remo, plancha, plancha lateral, abdominales, pesas, pesas rusas, burpees…

Así planchaba, así, así…

Yo el primer cuarto de hora lo llevaba bien. En la plancha me temblaban los hombros como si tuviera miedito (que lo tenía, porque esto de estar delante de un tío deportista y que vea que no aguantas ni cinco segundos… Una es sedentaria y patosa, pero tiene su dignidad). En la primera flexión, di con las tetas en el suelo y  no me podía levantar. Luego, cogí una bola rusa y me puse a correr lateralmente. Delante de un espejo. Por qué hay espejos en estos sitios. Yo, que me había ido a comprar ropa de deporte mona (y apretada), unas mallitas, una camiseta gris, estaba allí, con la bola rusa en el pecho, trotando de un lado a otro mientras me saltaban los dos michelines: el de arriba y el de abajo. Mientras me veía, colorada, con los cuatro pelos que tengo to sudaos, con las mallas marcando celulitis. Pensando: esto es bueno pa’l organismo, no lo vas a dejar porque no lo puedes dejar, así que mira, lo mismo en cuatro meses ya no te bota un michelín…

Demos gracias a Dios porque no podamos vernos el culo.

Esto es un burpee. Yo hice una especie de salto del orangután.

Me he pasado el fin de semana queriéndome morir. El viernes no tenía agujetas casi. Por la mañana iba yo tan contenta, pues no ha sido tan duro… Por la tarde, si me reía, me dolía todo. Me duelen hasta músculos que no sabía qué tenía.

Mañana vuelvo otra vez.

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9 comentarios en “Hacer deporte a los 40

  1. Enhorabuena Olga, empezar es estar más cerca de la meta, y ya sabes que cuando se tiene agujetas lo que hay que hacer es seguir 😉
    Te veo muy motivada, así que sigue así, y para tu cumpleaños te regalas una tarta light (que hay muchas riquísimas y bajas en calorías) y te pones delante del espejo a disfrutar (no de la tarta, sino de tu cuerpo gentil).
    Yo hago todas las mañanas un poco de gimnasia con un video que me regalaron el año pasado por Navidad. A veces no me apetece nada, pero cuando veo a las chicas esas tan monas (las muy puñeteras, que no tienen ni un gramito de grasa de más), me digo a mí misma que me voy a poner como ellas (es un engañabobos, pero motiva), y si veo que no me motivo con eso, me digo que ellas nunca envejecerán, porque están grabadas de por vida en el video, pero yo podría ser su madre y ahí me tienes haciendo lo mismo que ellas (a ellas las quisiera yo ver a mi edad…). Ja, ja, el que quiere algo busca posibilidades, el que no quiere busca escusas.
    Un saludo!

    1. Eso es así. Yo tengo alma de tía buenorra y quiero ser capaz, algún día, de enfundarme un traje negro de estos little black dress, pero little little. Ea. Y poco a poco, creo que iré asumiéndolo como rutina. Los lunes y los jueves tengo que ir por narices. Y quiero hacer miércoles y viernes en casa (abdominales y elíptica y sentadillas, flexiones y cosas de esas). No es que “quiera”: es que tengo que hacer mínimo cuatro días por semana. Primero, porque los resultados se verán antes con cuatro días que con dos. Segundo, porque dos días son más que cero, pero con dos días no vas a ningún sitio. Y tercero, porque cuanto más deporte haga, menos agujetas tendré. Y esto de estornudar y que te duela TODO el cuerpo no mola nada…

  2. Enhorabuena :). Yo, como tío naturalmente sedentario que tiene que hacer esfuerzo consciente para mover esos michelines, creo que te entiendo bastante bien. Yo mira que llevo ya tiempo intentándolo, y personalmente no me engancha, sí que noto que cuando estoy unas semanas en plan sedentario me pesa todo el cuerpo de golpe y me cuesta moverme, y me da motivación para volver a mover el esqueleto. Con un entrenador seguro que te va la mar de bien y lo bueno es que estás en una edad perfecta para ver mejorías, y más con algo bien organizado. Que por cierto, yo ahora estoy siguiendo el libro este que te compraste (y no, tampoco sé hacer dominadas… bueno, ahora puedo hacer una xD), por ahora me va bastante bien pero lo hago en un gimnasio para .

    ¡Muchos ánimos!

    1. ups, me dejé media frase…

      Decía que voy al gimnasio para los días que tengo que usar una barra de dominadas, aunque personalmente me da muchísima vergüenza intentar hacer el pino, porque es lo que más me cuesta y me siento súper ridículo.

    2. Ay, yo lo del pino es que ni se me ocurre… Soy un pato mareado y lo de ponerme bocabajo, ni en las montañas rusas: no le veo sentido, por mucho que mejore el equilibrio, sinceramente.

      En teoría, mi objetivo es incorporar el deporte a mi vida. Pero me lo tomo como curro, sinceramente. No me lo tomo como un “Oh, qué bonito es esto y lo que me encanta”: a mí lo que me gusta es ver Daredevil, ahora, o House of Cards hasta el miércoles pasado. Y leer libros de cocina, cómics, salir a cenar con mis amigos y comer postre.

      Estoy intentando ahora hacer elecciones conscientes o, al menos, no saltarme la dieta todos los días (lo intento, pero sin conseguirlo) y el miércoles iré a comprar una colchoneta (porque antes no tengo tiempo). Pero bueno, el deporte sirve también para adherirse a la pauta… O eso espero. Sí es cierto que me duelen menos las piernas (tengo problemas de circulación, por la colitis ulcerosa) y que duermo muchas menos horas pero mucho más profundamente… Sentar, sienta muy bien. Pero el proceso no gusta nada.

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