Bechamel de calabacín

Estaba buscando una salsa bechamel para dos coliflores de tres kilos cada una que me llegaron del grupo de consumo y vi esta receta, que todo el mundo llama “bechamel de dieta”, en páginas como Velocidad Cuchara o El rincón de Bea, que comenzó como un compendio de recetas saladas y dulces hasta que se dedicó ya de lleno a la repostería americana. Realmente, es una crema espesa de calabacín, pero queda muy rica con verduras al vapor y pasta, por ejemplo, o como aderezo de una lasaña. Me hace gracia que la llamen “bechamel de dieta”: yo le he cambiado el nombre porque estoy en contra de lo que significa, para todo el mundo, la palabra “dieta”, que es algo así como comer manzana a media mañana aunque te mueras por un bocadillo, cenar un puré y nada más y comer ensalada y pescado o pollo a la plancha. La bechamel normal también es de “dieta”: solo hay que ajustar el resto de las raciones de hidratos con que la combines y listo. Así que sí: haré bechamel. Con su harina. No con margarina, porque no me veo yo usando margarina para absolutamente nada, sino con aceite de oliva…

Ingredientes:

  • 30 gramos de aceite de oliva
  • 30 gramos de cebolla
  • 600 gramos de calabacines pelados y en rodajas gruesas
  • 200 gramos de leche de avena
  • 1/4 cucharadita de sal
  • Nuez moscada
  • Pimienta blanca molida

Preparación:

Calienta el aceite 1 minuto, temperatura 100º C y velocidad 2.

Añade la cebolla y el calabacín y cocina 7 minutos, temperatura 100º C y velocidad 1 (es la del sofrito y pica los ingredientes, así que cortaremos la cebolla y el calabacín en trozos grandes).

Agrega la leche de avena, la sal y unos toques de nuez moscada y pimienta blanca. Ponlo 15 minutos a temperatura 100º C y velocidad 5.

Ahora, quita el tapón y pon el cestillo de la Mycook colocado bocabajo encima de la tapadera. Dale unos golpes de turbo para molerlo todo. Ya tienes tu salsa lista para usarla con lo que quieras.

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Muchísimas gracias

4 comentarios en “Bechamel de calabacín

  1. Oh qué textura y qué color, me encanta el calabacín! Yo me la comería a cucharadas 😀
    Estoy muy a favor de que hayas eliminado la palabra “dieta”, hombre, que una receta así se merece ser válida por sí misma y no tener que buscar excusas para cocinar con más verduras. Yo hago una similar con coliflor añadiendo algo de queso sin lactosa para acompañar pasta, así que de dieta también tiene poco :P.

    Un abrazo

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