Leche de coco

Esta leche vegetal (sí, ya sé: bebida vegetal porque la leche solo la dan los mamíferos. Pero a mí eso me da lo mismo: yo soy de las que abogan por subvertir el lenguaje. Y, si es espeso, blanquecino y se usa para el café, es leche. Sea de vaca, de cabra, de oveja o de pasto. He dicho)… esta leche vegetal, decía yo, se hace exactamente igual que las otras, como la de avena por ejemplo. Es decir, se bate el ingrediente que sea, se cuela en una bolsa especial para leches vegetales y se guarda. Solo hay una pequeña diferencia que luego contaremos. Cuando se enfría, se disocia, así que hay que darle unas sacudidas al bote tapado en el que la tengamos guardada y ya.

Con esta leche de coco se puede cocinar. Se puede cocinar y cocinar y cocinar; se puede usar con el té o el café (pero sabrá ligeramente a coco), se puede tomar sola o se puede hacer lo que uno quiera. Imaginación al poder.  Está hecha con coco rallado venido de donde Cristo dio las tres voces, que es de donde viene todo el coco (no sé si tenemos cocoteros en España, la verdad, pero lo dudo mucho: nunca he visto cocos de aquí. Claro que tampoco había visto fruta y verdura ecológicas de Extremadura y luego me enteré de que somos el primer productor del país, pero se exporta enterita. Y sí: Google es mi amigo, pero no tengo ganas de ponerme a buscar cosas ahora). Lo que yo quería decir con esto es que el coco, en caso de que se consuma, debería ser esporádicamente, porque sostenible no es. Ahora que lo pienso, yo he visto coco en las ferias de mi pueblo (Montijo) desde que era chica: ¿lo traerían de Sri Lanka, como el mío?

Ingredientes:

  • 150 gramos de coco rallado
  • 950 gramos de agua

Preparación:

Pon un cazo con el agua a hervir. Pero no dejes que hierva, solo que alcance el punto justo en el que está a puntito de ebullición. El agua hay que calentarla para liberar la grasa del coco. Añade el coco y bate a velocidad alta hasta que sea cremosa. El problema de batir en caliente es que, si usas una batidora de vaso, te saltará el cacito protector de la tapa por los aires y la leche también. No lo pongas y, en su lugar, pon un paño limpio tapando el agujero. También puedes batirla con una batidora de vaso potente. Luego, cuélala con la ayuda de un paño de muselina o una bolsa para hacer leches vegetales y escúrrela bien.

Ya la puedes guardar en un tarro. Cuando se enfríe, pon la tapa y métela en el frigorífico. Se puede congelar en cómodas dosis individuales (o de los que seáis en casa) o en la dosis que te marquen tus recetas favoritas y ya está.

Sobrará pulpa. No la tiréis, que también se puede añadir a salsas que no sean cremosas, sino que tengan tropezones, como salsas hechas con cebolla, algún plato de curry o incluso para aromatizar unas hamburguesas.

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4 thoughts on “Leche de coco

    1. No es por razones de salud: es que el coco viene de muy lejos y es poco ecológico. Yo también lo tomo, pero poco. Ahora han abierto una tienda eco en mi barrio y tienen cocos, pero tengo que ver de dónde proceden. No sé si se cultivan en España… Siempre he pensado que no.

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