Feliz año nuevo

Vamos a comenzar el año con esta canción.

La canción es de la simpar Joni Mitchell, pero es que Robert Downey Jr me volvió loca con esta versión, todo hay que confesarlo. Pero amo a Mitchell igual, porque soy de las que pienso que para qué conformarse con una pasión cuando se pueden tenerlas todas.

Quizá tengáis más ganas de cocinar. O no. Yo sí. Este año, después de que mis Navidades dietéticas comenzaran en octubre de 2013 y hayan finalizado ahora, me he propuesto adherirme a la pauta y ser consciente de lo que como. Creo que hay una parte de adhesión y otra de “obligación” en una pauta dietética: hay cosas a las que uno se tiene que obligar. Y no es malo ejercer esa violencia sobre uno mismo. De hecho, la inmensa mayoría lo hace a diario, cuando se obliga a levantarse para trabajar.

Estas Navidades han sido mis primeras navidades sin crueldad. He ido con mi comidita a todas partes. Hice varios patés: un queso de macadamia que tomé con mermelada de vino y con pimientos confitados (sí, los pimientos confitados me gustan: pero tienen muchísima azúcar y no los como: son los únicos pimientos que me gustan), el paté de tomates secos que hago siempre, el dip de zanahoria con semillas de alcaravea y otro paté de zanahoria con miso y anacardos que he hecho varias veces, aunque nunca lo he fotografiado para colgar la receta (y tengo que hacerlo, porque está de vicio). Llevé mucho, los comieron todos y les encantaron (bueno, con sus gustos: el paté de tomate está fuerte, eso hay que tenerlo en cuenta) y lo que sobró, que lo iba a guardar para Nochevieja, se lo di a mi cuñada Belén, que tiene una cuñada vegetariana (otra más) y también le he dado bacon vegano para la ensalada.

Y después, me puse mala.

Yuju.

Llevo dos semanas siendo un moco andante. Que eso es molesto, porque yo me pongo mala una vez al año, pero el dolor de garganta, el dolor de articulaciones y el dolor de cuello y de espalda y las taquicardias y lo otro ya me revienta un poco más. Me revienta porque, por si esto fuera poco, estaba intentando aprender a controlar la ansiedad crónica que tengo mediante la respiración. Pero no puedo respirar lentamente, porque me asfixio.

Y además tenía que cocinar, así que hice esta crema, pero sin calabaza, solo con boniato y con tres zanahorias casi chuchurrías (no tenía ni fuerzas para pelar una calabaza, así lo digo) y estas hamburguesas de alubias negras, pero en tamaño mini y un poquito más jugosas, porque les eché tres cucharadas de tomate concentrado (y les tenía que haber echado un pelín más de gluten y pan rallado, pero aguantaron bien la cocción y eso me sirvió para saber cuándo una masa está demasiado húmeda).

Este año que acaba he conocido la historia de Fernando Vallejo. Fernando Vallejo es un brujo que hace magia con las palabras y que cada vez que recibe un premio (y los tiene todos y deberían darle el Cervantes), sea de 20.000 o de 150.000 dólares, lo dona a asociaciones protectoras de animales. Yo, como de costumbre, leo a alguien y no me intereso por su vida ni por sus milagros ni por nada. Solo le leo. Pero descubrí que tiene Twitter. Y luego descubrí que su pareja desde hace cuarenta años es el mayor escenógrafo mexicano, David Antón. Como periodista social no tengo precio.

Por supuesto, en su país le critican acá y acullá por ocuparse de los animales y no de las personas. Porque ya sabemos que, si te interesan los animales, es porque no te interesan las personas. El viejo loco amante de los perros y gruñón, que ataca a la Iglesia y a los políticos.

Con ciertos temas miro a la gente y pienso que no han llegado a entender nada.

Este año, hacia verano, comprendí qué quiso decir Rudyard Kipling con If, con los dos versos que se me resistían (If neither foes nor loving friends can hurt you, / If all men count with you, but none too much).

Este año, mi familia y yo hemos adquirido nuevas rutinas. Yo les he salvado del frío callejero y de pasar la vida en una gatera y ellos me han arrastrado hacia el sitio en el que yo debería estar, hacia la clase de persona que yo debería ser. Ha sido maravilloso y seguirá siendo maravilloso, espero que por muchos años más.

El blog ha traído a gente buena a mi vida también. Los círculos se amplían y me va gustando, así que auguro que este 2016 va a ser mucho mejor.

Y espero que todos sigamos estando ahí.

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Muchísimas gracias

8 thoughts on “Feliz año nuevo

  1. Qué bonita manera de empezar el año Olga, me ha gustado mucho tu reflexión y también tu selección musical :).
    Eso sí, siento muchísimo que te hayas puesto mala, encima sin tener a nadie en casa que te haga sopas y cremas ricas (hay que enseñar a los gatos). En mi familia nos estamos librando por ahora, pero cruzo los dedos porque somos muy de pillar un virus gastrointestinal de esos explosivos justo al empezar enero.
    Espero que te recuperes del todo pronto y ya no te vuelva a tocar hasta dentro de muuuucho. Y espero esa receta de paté de zanahoria con miso y anacardos porque suenta deliciosa ;).

    Por un 2016 fantástico!!

    1. Ahora mismo estoy currando y me he mojado los pies porque llovía… Y tengo un constipado que, como siga sin comprarme unas botas impermeables, me va a durar toda la vida. Nota mental: comprar botas impermeables en rebajas.

      Líbrate del virus y come muy bien estos días.

      Esta mañana, lo primero que leí fue tu blog, escribí un mensaje y no ha salido. Odio el móvil. GRRR.

      Voy a escribirte algo de nuevo ahora.

  2. Espero que ya estés mucho mejor, que la estamos liando parda con nuestras formas de comenzar el año!! Felicidades por esas navidades sin crueldad, y tienes razón en que a veces la gente no entiende nada de nada…pero que le vamos a hacer, seguir haciendo lo que pensamos que es mejor con una sonrisa, nunca sabemos hasta donde llegan nuestros actos cuando los ven los demás, siempre podemos inspirar a alguien a la hora de cambiar, igual que muchas otras personas nos inspiran a nosotros.

    Un abrazote y feliz año junto a tu familia gatuna. No hay nada mejor como meterse en el hogar y sentirse feliz con quien forma parte de él. ¡Un abrazo!

    1. Ay, que te respondí con el móvil y nunca salió. Ahora solo tengo tos y pocos mocos, jajaja. Pero todavía no estoy bien. Sí tenía ganas de llegar a casa (ahora tengo a Coyote encima) y, sobre todo, tengo ganas de adquirir algo de rutina de una vez y de comenzar a comer bien…

      Un abrazo!

  3. Yo mis buenas rutinas las he perdido un poco estas navidades…Después de tanto tiempo comiendo bien no me esperaba que me pasase esto. Pero ya ves, no hay que bajar la guardia, un día es un día, y el siguiente también, y de moderación nada…Mañana vuelvo a al carga, que hoy todavía tenía en casa roscón. ¡A volver a tener hábitos buenos y saludables! ¡Un abrazo!

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