La transición al veganismo: cómo es

Quizás habría que ampliar el objetivo. Ya conoces mi postura. El maltrato animal comienza en la elección de lo que pones en tu plato.
Leopoldo Elvira, médico, Badajoz, durante un debate sobre el Toro de la Vega.

Hace poco, pregunté entre mis amigos veganos o vegetarianos cómo había sido su transición. No exactamente la transición, sino cómo se lo había tomado su grupo de amigos y su familia desde entonces. Yo parto de la base de que, aunque no lo sepan, el 95 por ciento de la población ha sido educada en faltas de respeto constantes y eso ha hecho tener un baremo muy bajo de lo que es “faltar al respeto”.

Generalmente, la noticia en casa, si te tienen que hacer de comer, no sienta bien. De todos modos, una vez que pasa la novedad, la gente suele preocuparse: “Al principio me tenía que llevar la fiambrera a las reuniones familiares, pero ahora se preocupan de que haya comida para mí en la mesa”. Por parte de los amigos, la cosa suele ir mejor (a no ser el típico gracioso que está todo el rato diciendo que las plantas también sienten, pero no va a dejar de comer lechuga porque tampoco está tan concienciado por sus gritos de dolor). Como los seres humanos tenemos esta necesidad de aceptación grupal, al principio puedes sentirte un poco solo comiendo tu plato vegano en una esquina.

Los hay que nunca han tenido problemas: lo dejaron de la noche a la mañana y a todo el mundo le pareció bien y nadie dijo ni mú. En el caso de unos, porque nunca permitirían que les faltaran al respeto de esa manera y en el caso de otros, porque son nutricionistas y en su entorno asumen que saben qué comer.

Hamburguesa de remolacha de la página de Isa Chandra Moskowitz.

Hay que tener en cuenta que, en general, la gente no sabe cocinar. Lo dije y lo mantengo. También, que las legumbres casi han desaparecido de la dieta diaria de los españoles (ahora por lo visto hay un repunte, porque se ha comprobado que son más baratas y cunden más). Lo mejor, cuando vayas a comer a casa de alguien, es que te asegures de que hay opciones para ti o llevar algunos platos para compartir. Descubrirás que se acaban antes. Eso dice mi amiga EvaTambién está la gente desconsiderada que, cuando en una fiesta sólo hay una bandeja con cosas sin bichos, se abalanza sobre dicha bandeja, sin darse cuenta de que eso es lo único que tú puedes comer. Y una vez han terminado con las cuatro tostadas de hummus, siguen con el jamón y tú te quedas sin nada.

Porque a la gente, en el fondo, le mola la comida vegana. Y mucho critican y hacen bromitas con la lechuga y con si las plantas sienten (ajá, y las vacas comen aire), pero luego cuando llevas cosas veganas bien hechas muchas veces no dejan ni las migas.

Yo ando en proceso, poco a poco.

Consejos varios

¿Qué hago en un restaurante? Llama primero. Di que eres vegetariano estricto, o vegano (te encontrarás con que algunos no saben qué es) y que no comes nada animal. Aclara: ni carne, ni pescado, ni huevos, ni leche de vaca, cabra u oveja; ni miel. La gelatina no la suelen usar, por lo visto. Si llamas con suficiente antelación, te harán algo para ti.

En muchos sitios hay restaurantes vegetarianos, que suelen tener opciones veganas. En otros sitios es mucho más difícil (vivo en Extremadura: creedme, sé de lo que hablo). Pero creo que la cuestión es no tomárselo todo como un gran inconveniente. Es una decisión libre que, como todas las decisiones (por ejemplo, cambiar de trabajo, hacer deporte, adelgazar, irse de casa) tiene unas consecuencias e implica algo de movimiento. Siempre hay opciones: llevar tú la comida a las casas a las que te inviten; cocinar tú en casa de tus padres; llamar a un restaurante o unirte a las copas después de que ellos cenen y cenar tú algo rico en tu casa. Mi amiga Claudia, en Ikea, pide el perrito caliente con todo excepto con la salchicha.

Piensa. Ten recursos. ¿Hay una tostada con queso de cabra y mermelada de cebolla y tomate que te encanta? Pídela sin queso. Está rica igual. Hay más opciones de las que crees: es quitar y poner ingredientes.

Tómatelo con humor. Si la gente se pone muy coñazo, cambia de tema. Si te faltan al respeto, recuerda: puedes marcharte. Solo hay que sonreír y decir: “Me voy a ir, porque eso que me acabas de decir no me ha gustado”. Y coges y te vas tranquilamente a tu casa a cenar como Dios.

La gente con la que te relacionas te tiene que tratar bien. Si no, no te relaciones: hay muchas personas en el mundo. Algunas hasta son normales. De verdad. Existen.

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10 thoughts on “La transición al veganismo: cómo es

  1. “La gente con la que te relacionas te tiene que tratar bien. Si no, no te relaciones: hay muchas personas en el mundo.”. Amén a eso. Cualquier relación y de cualquier tipo tiene que empezar por el respeto. Yo te respeto. Tú me respetas. Lo que como o dejo de comer, mi género, mi sexualidad o ausencia de ella, etc etc etc etc, es cosa mía. No tiene que gustarte. Asúmelo. La vida es dura. Yo a tí no voy a decirte nada. Al menos no en cosas en las que no dañes a los demás, obviamente y dicho de forma muy simple. Por desgracia me da la sensación de que mucha gente tiene una vida propia y una vida interior tan inmensamente pequeñas y anodinas que si no señalan a los demás y comentan no cagan en un mes. Bueno, la ausencia de fibra también ayuda, pero creo que se me entiende la intención (aquí iría un emoticono de esos con corona de angelito y cara de absoluta inocencia).
    ” Algunas hasta son normales. De verdad. Existen.” Honestamente, la normalidad está sobrevalorada. Yo siempre preferiré a alguien auténtico y que “esté fatal de lo suyo”. Y cada vez me encuentro menos de esos, por lo que he de considerarlo como poco normal. Tiene huevos que lo que debería ser normal y parezca normal en realidad no lo sea. O igual soy yo, que cada vez peino más canas.

    Un saludito.

    1. Con lo de “normalidad” me refiero a gente que no esté como una jaca. Que no te trate mal. Realmente, son los menos corrientes entre los corrientes, pero existen. Los demás, pues mejor lejos.

  2. Llevo leyéndote desde mediados de Agosto (hice “transición” al vegetarianismo a fin de Julio). Te felicito por ser tú, por tu blog y por tus gatos (jeje, a mi me chiflan también). Vivo en Barcelona y es cierto que aquí es fácil ser vegetariana o vegana. Acabo de llegar de Andalucía de vacaciones y era para echarse a llorar… miraba a mi alrededor y pensaba “Dios, esto es imparable. Venga jamón y carne! ¿Cómo vamos a cambiar esto?” Te admiro por vivir donde vives y conseguir ser vegana. Chapeau!
    Por otro lado, sí, hasta las narices de comentarios estúpidos y burlas a mi alrededor. Y además es muy cierto que cuando llevas algo a una cena, todos lo encuentran maravilloso y arrasan con eso. Manda huevos! En mi casa ya no pueden vivir sin el hummus y mis calabacines al horno.
    Por último -no quiero alargarme más-, ¿qué decís cuando os sueltan lo de las plantas también sienten? Me lleno de tanta ira al oír eso que me quedo sin argumentos y congelada.
    Pero lo peor fue cuando una amiga muy querida me soltó: “Bueno, es cierto que un acto simbólico como el vegetarianismo no va a cambiar nada”. ¿ACTO SIMBÓLICO? Ahí me mató. Se ve que los principios, la compasión, las elecciones, la concienciación ahora son actos simbólicos para hacer bonito… pues vaya…
    Ale, ya me he desahogado.
    BESOS MIL!

    1. La única vez que me han dicho eso, he respondido: “Si te duele muchísimo el sufrimiento de las plantas, no las comas”. No han seguido insistiendo, pero si siguieran insistiendo, supongo que me levantaría de la mesa y me iría a otra mesa o a mi casa. A mí nadie me da una comida: me encanta comer, me encanta comer con amigos y me lo como como si alguien quisiera que yo comiera pimientos. Pues mira, no me gustan, no los como. Déjame en paz.

  3. Keepcalm Lovecats…
    Igual me meto donde no me llaman y tal vez hasta haga pocos amigos con lo que voy a decir, pero ahí va…
    Las plantas SÍ sienten. Son seres vivos y toda forma de vida tiene, por definición, algún grado de sensibilidad. Si no lo tuvieran no podrían prosperar. Han de ser sensibles a su entorno, a la fuerza de gravedad y a muchas cosas. Hay documentados múltiples casos incluso de una rudimentaria comunicación entre ciertas especies de árboles, por ejemplo, ante incendios o plagas.
    Lo que NO tienen las plantas y sí muchos animales (no todos, depende de su estado evolutivo… Digamos que no es lo mismo una lombriz, que una lagartija o que un elefante) son sentimientos y la capacidad de expresarlos. Para eso hace falta un sistema nervioso del que los vegetales carecen por completo.
    Nosotros, como heterótrofos, no tenemos más remedio que alimentarnos de otros seres vivos. Ojalá el respiracionismo fuera viable, pero solo lo es si quieres tener una esperanza de vida extremadamente corta. Nuestro desarrollo como especie, nuestra adaptación como omnívoros y la inmensa suerte de vivir donde vivimos los que aquí escribimos, nos permiten, no obstante, elegir nuestro alimento y siempre podemos elegir aquello cuya sensibilidad sea menor (vegetales) y, egoistamente y pensando en generaciones futuras, aquello cuyo impacto sobre el medio ambiente sea menor. Y de nuevo, vegetales y derivados.
    Conste que yo no soy vegano. Dudo que lo llegue a ser en un futuro. Pero entiendo, los comparta o no, muchos de los principios del veganismo y me parece una iniciativa ciertamente aplaudible. Ánimo y no te dejes comer la moral. No merece la pena (y que facil es decirlo así… Lo sé). Por otra parte, no hay mejor desprecio que no hacer aprecio (va por las burlas a tu alrededor).

    1. Yo también lo dudaba. La cosa es que comencé a descubrir sabores y más sabores y me dije: ¿y ahora un triste filete a la plancha? Y luego vi un vídeo de un corderito que andaba igual que Brea cuando tiene miedo y me dije: hasta aquí. No quiero colaborar con esta mierda.

      Y sí: las plantas sienten y son seres vivos. Y se usan pesticidas y demás en su cultivo. Pero a muchas no las matas cuando recoges los frutos: los tomates salen de nuevo, las manzanas y las mandarinas también…

      Hay otras que sí, por lo visto (ay, me lo dijo un amigo mío agricultor, pero no me acuerdo!).

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