#SanidadDesnutrida

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El domingo pasado se celebró la manifestación que había convocado Dietética sin Patrocinadores para protestar por esta #SanidadDesnutrida que tenemos en España. Desde que comencé a comer bien, he adoptado una serie de… no sé si llamarlos tics o costumbres. Me fijo en los carritos de los supermercados. Me fijo en qué meriendan los niños en los parques. Me fijo en los menús escolares y en las recomendaciones que se les dan a los padres para las cenas. Me fijo en qué comen mis compañeros de trabajo. La inmensa mayoría están en su peso, pero no comen bien. También analizo las cartas de los restaurantes. Sé bien que ir a un restaurante es un acto festivo: yo me lo tomo como: «Oh, salimos fuera. Postre, adiós dieta», pero es que hay personas que comen en restaurantes todos los días y ni los menús ni los platos de carta son equilibrados.

Y discuto. Discuto mucho, porque todo el mundo me intenta convencer de que un zumo es muy sano, porque es caserito. Y de que desayunar galletas también. Y la repostería casera. Y las dietas del endocrino sacadas de un cajón. Soy lo suficientemente contundente como para no pasarle mi dieta a nadie (y me lo han pedido muchas veces): la frase mágica es: «Como no son las raciones que te corresponden, lo mismo engordas». La salud es poco importante, si estás delgado. Puedes comer mal y no hacer deporte, pero si estás delgado, da igual.

Deberían enseñar a comer bien a una madre gestante, a su hijo pequeño, a un anciano que ya no tiene dientes y no puede masticar, a una persona con colitis ulcerosa o con síndrome de colon irritable, a un diabético, a alguien que está sometiéndose a un tratamiento con quimioterapia, a una persona con estreñimiento crónico y a un sinfín de posibles casos clínicos que no se me ocurren. Esto solo es posible con una política de salud preventiva, que no existe en la actualidad. Si se recetara una hora de deporte tres veces por semana y una dieta correcta en lugar de ciertas pastillas, quizá la población tomara conciencia de que, cuando uno come mal, se está tratando mal y se está boicoteando y de que ciertas decisiones diarias tendrán consecuencias más tarde sobre su salud.

Espero que el Ministerio de Sanidad, sea cuales sean sus responsables, ahora o a partir de noviembre, tome nota de esta carencia.

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7 thoughts on “#SanidadDesnutrida

  1. Dentro de los «casos clínicos» puedes meter el mío también! Hace algo mas de dos años me operaron para quitarme la vesícula biliar porque tenia piedras y me estaba dando muchos problemas… (normal, como va a funcionar un órgano bien si tienes piedras dentro!!)

    Después de la operación tanto el cirujano como el médico de digestivo me dijeron que llevara una vida normal, que podía comer de todo y ser feliz como una perdiz. Y de eso nada. Empezaron a pasarme cosas raras, diarreas que no eran normales y que ne hacían mucho daño, me encontraba mucho peor que antes de operarme.

    Después de mucho leer y de unas cuantas sesiones con Lucía (el dinero mejor gastado de mi vida), tengo una dieta adaptada a mi, a mi sobrepeso, a mi cuerpo sin vesícula, a mis gustos particulares 🙂

    La nutrición es muy importante para prevenir, curar y mejorar… Ojalá nos la empecemos a tomar todos mas en serio.

    1. La mujer que trabaja en mi casa limpiando tiene problemas de riñón y yo estoy ahí a ver si va al nutricionista, pero ella limpia en casa y el marido está en paro, así que no tienen un duro, los pobres… Y esto es lo que pasa por no estar en el Sistema de Salud…

  2. Me he sentido muy identificada con el primer párrafo. Yo hago lo mismo: los carros del súper, los menús escolares, las «dietas» de adelgazamiento que hacen mis compañeras de curro…

    Hay mil motivos por los que iría bien una Sanidad «nutrida», y no solo para patologías o sobrepesos, incluso para la educación nutricional en general. Pienso en los pediatras recomenando «mi primer danone-lleno-de-azúcar» a niños de 8 mesos o 9 y me da algo…

  3. Ay Olga, que difíciles son algunas cosas… Cambiar pastillas por educación y vida saludable no reporta beneficio económico particular a ningún político. Al contrario, ya que si las farmaceuticas y determinadas industrias (alimentarias y de remedios milagro) tienen menos beneficios, esos tipos y tipas también. No interesa. Y al rebaño que somos la población, tampoco. Tal vez algún día se logre, pero me temo que aunque desgastes tus cuerdas vocales y tu paciencia discutiendo va a dar igual. Y mira que a mí me gusta a veces ser un coñazo de tío en ese sentido… Pero tengo asumido que va a dar igual. Es mucho más importante lo que yo creo saber que intentar ver si lo que tú dices tiene verdad y puedo incorporarlo como aprendizaje. Y es muuuuucho mejor, dónde va a parar, una pastilla o una barrita marca ACME para perder peso, que molestarme un poquito en saber comer. Hemos cambiado chamanes y meigas por pastillas y gilichorradas milagrosas. Y eso, lo de comer bien es solo por adelgazar porque estar gordo es feo y lo feo en los tiempos que corren es lo peor. El cascarón vacío por encima de lo demás. Y mucho que se me pasa por la cabeza.
    Dices algo hacia el final de tu penúltimo párrafo que me ha traido a la memoria algo que decía tio Lute. Era un hombre de pueblo, pero mucho, viejo en los años 60. Yo no lo conocí, pero mi padre habla de él con añoranza. No pasó por la universidad. Apenas por el colegio para saber lo que era un lápiz, pero una larga y coherente vida le dieron una sabiduría que ya quisieran muchos para si. Bueno, pues tio Lute decía «seguid, seguid, que el que de jóven come sardinas, de viejo caga las esperugas». Pero con la cultura de la inmediatez, el vacuo hedonismo y el cortoplacismo que nos empeñamos en llevar como estilo de vida se han olvidado a propósito muchas cosas del saber popular que a veces tenía grandes verdades.
    Ojalá este tipo de iniciativas acaben por dar sus frutos. De verdad. Pero las canas me van saliendo según me hago más cínico y me temo que peino canas por un tubo. Si se recetara una hora de deporte tres veces por semana y una dieta correcta en lugar de ciertas pastillas me temo que gran parte de la población pondría mil excusas, que más o menos ya pasa. Es mucho más fácil y cómodo otro tipo de soluciones, como las ya comentadas pastillas o suplementos de ACME. Cualquier cosa que no me haga pensar y me deje un estado de comodidad y buen sabor de boca y que me requiera el menor esfuerzo posible, por favor.
    Y no se si habré conseguido hacer un comentario más largo que el post, jejejeje.
    Un besillo.

    1. Jajajaja. Esto es así: queremos soluciones ya. Pastilla y solución rápida. Cambiar de hábitos es complicado, eso es cierto. Pero no imposible. Aunque vaya uno tan poco a poco como yo…

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