Nutricionistas en el sistema nacional de salud

El 10 de abril saldrá una entrada de apoyo a una concentración. Han llamado a la convocatoria «Sanidad desnutrida». La cita es un mes después: el 10 de mayo, en el Paseo del Prado número 18, frente al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

En España, cuando alguien necesita una dieta, va al endocrino. Pero el endocrino sabe de hormonas, no de nutrición: ven poca nutrición los médicos en su carrera. De hecho, los vegetarianos y veganos conocen cuán poco saben (alguno les pregunta todavía por las proteínas). En los países desarrollados, como cuentan en este mensaje de Dietética sin Patrocinadores, 3/4 partes de las muertes en países desarrollados se deben a enfermedades relacionadas con el estilo de vida. Y con la comida. ¿Os habéis fijado en los carros de los supermercados? Además de que la gente compra allí la fruta y la verdura (qué horror), están llenos de comida precocinada (pizzas a la cabeza) o de guarrerías (patatas fritas y demás, que sí, están muy ricas) y refrescos a tutiplén. Luego nos extrañamos de que los niños tengan caries ya tan chicos.

Además, tenemos un sistema fuertemente medicalizado: pastillas para la tensión, pastillas para la circulación, pastillas para todo. Cambiando de alimentación se palian muchas dolencias. Verduras, frutas, legumbres, cereales. A tutiplén. Pero aquí dan pastillas en lugar de decirte: ¿quiere usted estar sano? Pues coma bien y mueva el culo.

También hay enfermos que necesitan consejo dietético continuo: enfermos renales, de Crohn, colitis ulcerosa (dato: VSG en sangre, mía, con pastillas y sin nutricionista -mesalazina-, el primer año de diagnóstico, 29. Glucosa casi en el límite -sí, es que yo me he puesto hasta el culo de comer mal, ¿eh?- El segundo, con nutricionista y pastillas, 15. El tercero, con nutricionista y pastillas, 8). Enfermos de cáncer, enfermos con patologías digestivas: ninguno tiene consejo nutricional, ni dietas pautadas ni nada. No digamos ya personas con trastornos de la alimentación. Y luego, niños gordos y adolescentes inmensos. Y con problemas mentales. Porque la gordura es jodida, señores. Porque en este mundo antes va la estética que la salud (sí, yo me quiero poner vestidos monos, soy así de frívola). La gordura es jodida y crea problemas de autoestima.

Ahora eso lo llevan enfermeros sin preparación. Porque la nutrición se estudia. Es un grado superior y una carrera. Pero en España (no en el resto de la Unión Europea) no hay nutricionistas en los centros de salud. Dan una fotocopia con consejos generales y chau. Consejos generales para la generalidad de la población. Y tú no eres la generalidad de la población: porque a lo mejor tú tienes 13 años y estás en edad de crecimiento. O tiene usted 72 e insuficiencia renal.

Y no se trata de que no estén. Es que se trata de que parece que no existen, siquiera. Se hacen programas de nutrición y se habla con todo dios menos con un nutricionista. Ah, la tele pública. Pero bueno, este blog no va sobre periodismo, afortunadamente para mí.

Patatas, hamburguesas, cerveza, sofá. Hamburguesas de carne, sí, en un blog vegano. Es que la alimentación omnívora es tan, pero tan equilibrada que, cuando adoptamos una vegetariana, vegana o con 28 días sin carne al mes, nos dicen que tenemos que tener cuidado de balancearla bien. Porque si no coméis carne os vais a morir todos. Menos en la India, que están acostumbrados. Y en Inglaterra, que son muy hipsters.

Cuán distinta hubiera sido mi vida si en ella hubiera habido (antes) un nutricionista.

Para suscribirte...
Muchísimas gracias

20 thoughts on “Nutricionistas en el sistema nacional de salud

  1. No se puede decir (y escribir) mejor. La nutrición desde el otro lado, el del paciente que busca respuesta a sus preguntas y, en tu caso, no se queda con lo primero que le dice un señor de bata blanca muy bien considerado porque, oye, es médico. Si no que buscas y rebuscas, y sudas sangre, y lees, y te informas, y comparas, y exiges ser atendido por un dietista-nutricionista pero en la sanidad pública te dicen que tururú… y…ay, Olga, que es una suerte que haya gente como tú en este mundo desastroso

    1. Yo es que, cuando fui al digestivo, me di cuenta de que, de nutrición no tenía ni idea. Y de EII tampoco, para mi desgracia (vamos, ni él ni nadie: no se saben las causas y, si no se saben, no se pueden atajar).

  2. Sabes lo que te digo? … Que yo te nombraba ministra, pero ya! Porque aquí, aunque salgan todas las semanas estadísticas en los periódicos sobre que las principales causas de enfermedad en el primer mundo van todas acompañadas de las palabras colesterol, triglicéridos, ácido úrico, hipertensión…a nadie se le ocurre que igual no era mala idea tomarnos en serio la nutrición desde el sistema de salud pública. Pero no, luego se reúnen ahí, todos tan listos ellos, tan preparados con su millón de asesores … y a nadie se le ocurre. Debe ser que los nutricionistas no son un lobby fuerte de esos.

    1. En España falta mucho en estudios de salud, creo. En otros países se imparten terapias alternativas en la Universidad, por ejemplo (incluso para decir las que son placebo y no funcionan: hay un catedrático del Reino Unido que se ha pasado mucho tiempo de su vida estudiando las flores de Bach y etc -para decir que son un engañabobos, pero las ha estudiado-). La nutrición no se valora porque se achaca que estemos gordos a la vida sedentaria. Si, claro. Los niños tienen un montón de vida sedentaria, no te digo…

  3. Cuanta razón tienes, estoy harta de que no haya dietistas como nosotros en la Sanidad Pública, es una verguenza. El dinero que se ahorarian en medicamentos no se hace recapacitar nada.

  4. Ole, ole y ole. Mi vida también habría sido distinta. Pero por suerte encontré a Lucía <3 (3 comentarios arriba)

  5. Toda la razón, cuatro años pasando mal con el colon irritable y a la que empiezo a ir a una nutricionista por el peso me mejora infinitamente. Cuatro años que hubiera ganado si hubiera ido a un nutricionista antes o si en el Sistema Sanitario fuese accesible y me hubiesen pautado de verdad. Menos medicamentos y mejor nutrición y todos más sanos!

    1. Yo estoy como si no tuviera colitis. Antes, si me colaba tres gramos, me dolía la barriga tres días. El problema es que ahora me cuelo 10 kilos (me refiero a COMER tres gramos de más en una comida o una cena o a pasarte porque vayas a un restaurante y eso, no al peso) y ni lo noto. Lo cual es un efecto secundario bonito, pero contraproducente 🙂

  6. Totalmente de acuerdo con esta entrada. Hay muchas cosas que se echan de menos en la SS (y otras, muy pocas, que en mi opinión sobran no por sobrar sino porque me parecen menos urgentes de cara a la población general…). Tal vez las dos más importantes son el tema de fisioterapeutas y los nutricionistas que mencionas. Cuidado que hay esguinces, dolencias varias, contracturas, etc, que se podrían curar con un buen fisio en una fracción del tiempo que llevan ahora y que ahorrarían muchísimos costes a largo plazo. Pero no, como dices, pastillita y a correr. Atajemos el síntoma sin mirar mucho más allá. Que para rehabilitaciones serias sí hay un servicio más o menos decente dependiendo de la zona donde vivas, pero para otros temas que abundan en los centros de atención primaria, pues no. Meses puede pasarse alguien de baja y con recetas de medicamentos de por medio por algo que se puede atajar en un par de semanas.
    El tema de la nutrición es además especialmente sangrante por muchas cosas. Junto al estilo de vida. De hecho es parte del estilo de vida. Y cada vez, en general, tenemos un estilo de vida peor. La fotografía que has puesto es muy gráfica. Pero tenemos una cultura de lo inmediato que nos hace caer en muchos vicios. El mayor de ellos, recurrir a temas milagro para quitarme YA lo que me sobra, aunque sepamos que no es bueno y que de hecho no va a funcionar. Y muchas veces es lo que dices, quitármelo por un tema estético. De hecho casi todo el mundo habla de quitarse peso cuando en realidad lo que hay que hacer es balancear el IMG y tenerlo en un límite saludable. Si hago ejercicio probablemente no baje mucho peso ya que aumentaré mi masa muscular, pero estaré mucho mejor. Pero no, es la talla, los kilos, lo que me entra por los ojos. Tengo que ser como ese o esa y me tengo que meter en ese vestido, o traje… Es curioso que casi siempre acabamos llegando a un tema que alude a educación, ganas de aprender y sobre todo de pensar. Hay muy poco de eso y para mí es parte del problema principal.

    Buena iniciativa y buena entrada. Animo a todos los profesionales de este sector y gracias por su trabajo.

    1. Yo echo de menos fisios, osteópatas (pero eso ni está reconocido, así que…), nutricionistas y más psicólogos. El cuerpo es uno, no son trozos (garganta, colon, corazón) y todo tiene relación. Por ejemplo, con la colitis te duele la ingle y te duele la espalda y tienes problemas de visión. Eso no me lo dijo el digestivo, me lo dijo un osteópata. Y, cuando tienes un brote, como sangras ochenta veces al día, pierdes nutrientes y zasca. Te entra una depresión de caballo. Yo estaba psicológicamente toa plof.

      Después de ir a un nutricionista, descubrí que la gente no sabe comer. Salvo ellos mismos y el 80 por ciento de los vegetarianos, porque como la carne es milagrosa, se informan antes de cambiar de dieta. A mí me pasó: cuando comía carne a tutiplén, comía fatal…

  7. Por desgracia la situación actual respecto a los hábitos alimentarios esta muy condicionada. Los alimentos muy tratados, las corporaciones del ámbito de productos alimentarios solo quieren beneficios al menor coste haciendo uso de aditivos e ingredientes añadidos poco saludables… es algo que el profesional dietético no debe de pasar por alto para realizar bien su trabajo.

    1. Supongo que lo tienen en cuenta. Desde luego la mía (y los que conozco) son antialimentos procesados: es que ni el tomate frito, vamos. Yo ya lo hago (casi) todo casero. Y casi es casi, porque el pan de molde lo compro. No he conseguido un pan de molde que me dé dos rebanadas de 40 gramos: si cojo 40 gramos de pan casero es un trozo minúsculo. Y pesa lo mismo, pero la parte psicológica de «me voy a comer esta ridiculez» también pesa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Estoy harta de spam... :) *