La despensa vegana – El tofu (II)

El mundo vegano es cada vez más amplio (aunque aquí no llegue nada). Mi biblioteca culinaria crece por momentos y una de mis últimas adquisiciones ha sido This can’t be tofu, de Deborah Madison. Ella es chef, es vegana y está especializada en tofu. La primera vez que yo lo cociné, a la plancha y ya está, sin prensar, después de haberlo congelado y cortado en filetes, me comí algo más de la mitad de mi ración y el resto (un filetito) lo tiré. Aquello parecía una esponja insípida. Tardé mucho en darle otra oportunidad y casi siempre, salvo con el mafé, lo corto de la misma manera: en taquitos. Generalmente, no lo desmenuzo, excepto para estas hamburguesas. Cuando he aprendido a prepararlo, he descubierto que es un alimento que tiene infinitas posibilidades. En dulce también.

Mousse sedosa de frambuesas. Sí, con tofu.

Ya hemos hablado aquí del tofu y de sus clases. Ahora hablaremos de su preparación. En mi afán por conseguir que la gente de mi alrededor haga, al menos, un lunes sin carne, voy a explicar algunas cosas. Me planteé (ah, la autocensura, qué mala es) si escribía o no algunas de las ideas que da Madison en su libro, pero luego me dije: a ver, el 90 por ciento de los que leen tu blog son omnívoros que, más que omnívoros, son carnívoros. Así que allá van.

¿Eso del tofu es una cosa rara que comen solo los vegetarianos?

No, esta modernez tiene tres mil años de existencia. Los vegetarianos (estrictos o no) lo incluyen en su dieta (generalmente: que el tofu no le gusta a todo el mundo) porque es una fuente proteica y se puede usar muy fácilmente. Pero comer tofu no significa que tengas que ser vegetariano (sí, es una perogrullada, aunque recordad. la pregunta que más se hace a un vegeta es esa GILIPOLLEZ de “¿Y las plantas? las plantas también sienten”. La mejor respuesta es: “Si te causa mucho dolor el sufrimiento de las plantas, no te las comas”).

«Cookingsukiyaki» de Kapichu – Wikipedia.

Es decir, para aclarar bien los conceptos: el tofu es un ingrediente en sí mismo. Como la cebolla, como las berenjenas, como el apio. Por eso hay muchos platos tradicionales (en las culturas orientales, no estoy hablando de nuestra tradición) en los que se mezclan tofu y carne, como el sukiyaki (el yaki-dofu que aparece en la receta no es más que tofu a la plancha: sí, lo venden en paquetes. No. En Extremadura no). También se marina con salsa de ostras o gambas desecadas; se cuece en caldo de pollo o se usa en la sopa de miso, que lleva dashi no moto. Si estás tratando de incluir tofu en tu mesa, pero no sabes cómo, prueba a usarlo cuando hagas un salteado de verduras con carne o un estofado con salsas: reduce la cantidad de carne y agrega tofu. Prensado, por favor. Luego explicaremos por qué. Y por qué, en contra de mi opinión, la señora Deborah Madison afirma que no hay que prensarlo siempre… Pero hacedle caso a ella, que es cocinera y yo no.

Es cierto que, para probar nuevos ingredientes, hay que tener un paladar atrevido. Como el de mi hermano Nacho, que lo primero que probó fue el mafé y pidió más. Hay personas que no se atreven con las especias, ni con nuevas verduras ni con nada. Sin embargo, la única manera de saber si una comida te gusta es probarla: y probarla cuando está bien cocinada.

El tofu sabe. Las leyendas urbanas dicen que es insípido. Pero no lo es. El tofu tiene sabor. No es que tenga un sabor muy pronunciado, pero existe. Doy fe. Yo lo he probado. Muchas veces. ¿Y a qué sabe? Pues a tofu, coño. Esto es como si me preguntas a qué sabe un guisante. O un aguacate. Pues a guisante. A aguacate. Yo qué quieres que te diga.

En el próximo artículo nos metemos en harina. En soja. En agua. En algo.

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13 thoughts on “La despensa vegana – El tofu (II)

  1. Comentario tonto del día, rozando el off-topic. Cuando me sueltan lo de que las plantas sufren les digo “pues no comas carne… Porque para conseguir la misma cantidad de nutrientes a un animal le dan muchas más plantas asesinadas de las que tendrías que matar tú si las comieras directamente, y de paso no matas al animal”. Bueno, eso hasta que me desquician.

  2. El Tofu, una de mis asignaturas pendientes. Reconozco que sin conocerlo más que de nombre lo intenté hace unos años con él, pocos, y acabó en desastre. Digamos que sin mirar ni una receta compré un paquete en grandes almacenes y me lo hice a la plancha, cual filete. Doy fe de que tiene sabor. Al menos hecho así. Y que el sabor en ese caso… Bueno, digamos que fue un desastre y nunca más lo he vuelto a intentar. Tal vez en poco tiempo lo intente de nuevo, ahora que he leído algo más, y hasta usaré recetas. Sospecho que el resultado va a ser algo más satisfactorio, jajajaja.

    Sobre el tema del semi-off topic… Pues me vais a perdonar, pero es una respuesta que yo mismo he dado en alguna ocasión. Bobos hay de todos los colores, vegetarianos-veganos también, y alguna vez ha habido quien se ha metido conmigo por comerme una hamburguesa, por ejemplo. Reproduzco de forma más o menos literal una conversación que he tenido al menos en tres ocasiones con tres personas diferentes:
    -“No se como puedes comerte un cadáver. Deberías hacer como yo, que me he hecho vegetarian@ para no tener que comer seres vivos”.
    -… … Pero a ver… Las plantas también son seres vivos (biología básica, de la que se enseña en 1º de primaria).
    – No, bueno, lo que quiero decir es que no sufren.
    – Pues mira, una característica de cualquier ser vivo es que sea sensible, seas tú capaz de percibirlo o no. Cómete lo tuyo y déjame cenar en paz (antes de que te diga algo desagradable como que por favor no rebuznes más tu ignorancia).

    No se por qué narices tenemos que juzgar al que tenemos delante y sentirnos en la superioridad moral de darle una lección, de lo que sea, omnivorismo-vegetarianismo incluido. Es algo muy humano y que además tiene mucho que ver con la necesidad de hipergregarismo que tenemos. Siempre tenemos que pertenecer al menos a un grupo, con su etiqueta, y siempre va a ser este mejor que el de los demás, también con sus etiquetas. Mete en tu plato y en tu cuajo lo que te de la gana, que yo nada te voy a decir, y déjame comer tranquilo lo que me de la gana a mí. No necesito y no te pido explicaciones y me resulta sumamente molesto a mí tener que darlas, porque es que además, cuantas más explicaciones hay que dar, de lo que sea, menos se merecen y menos va a entender esas explicaciones aquel(la) que te las pide.

    Ea, agustito me quedé, jejeje. Y es que mira que hay razones para no comer carne, con las que puedes estar de acuerdo o no, pero que no rozan el absurdo. En fins…

    Termino el comentario volviendo al post, que creo que es lo suyo. Está interesante, Sarmale. No se cuanto tardaré, pero el tofu es algo que tengo que volver a intentar comer. Intentando informarme un poco, claro está. Por curiosidad y por muchas razones. Yo, mientras la comida no tenga muchas patas o similar, sí soy de paladar atrevido.

    Un saludito.

    1. Ay, hiciste lo mismo que yo. Qué horror, qué malo está el tofu así. Sí, hay gente a la que le gusta a la plancha nada más: yo no puedo con él. Al menos, un poquito de maceración… Yo tardé en volver a atreverme, pero me dije: bueno, probaremos con una receta. Y oye, qué cambio.

      Hay discursos que no calan. El de “comecadáveres” y “asesino” es uno de ellos. A mí me repatea. Ojo, que también me repatean los que van por ahí de súper comprometidos y ecológicos comiéndose luego pollo y cordero estabulado porque su concepto de ecología tiene que ver con los zorros y con los animales que, en nuestra cultura, no se comen. Hay mucha incoherencia, en general. A uno le preocupa el tema de los plásticos en el mar, pero no que el bacalao esté en peligro de extinción o que hayamos cambiado la política migratoria del atún rojo y esté desapareciendo, que hay más atún rojo en los bares que en los océanos.

      Razones para el vegetarianismo hay muchas: unos lo hacen porque son espiritualísimos y quieren estar en comunión con la naturaleza, otros lo hacen por salud y, cuanto más se informan sobre la muy opaca industria alimentaria, más concienciados se vuelven, otros lo hacen por evitar el sufrimiento animal. Yo he crecido, supongo que como todos, con la idea de que tú eres un ser humano y el resto del planeta está a tu servicio. Es un planteamiento inconsciente, pero está ahí. Usas a los animales para meterlos en zoos y en oceanarios, los usas como vestido y como alimento, los usas para montarte en ellos cuando vas a una excursión a un país extranjero, los usas en las cabalgatas de Reyes, en el circo, en… Como si fueran un objeto. O, cuando los tenemos en casa, como si fueran nuestros también: haz esto, haz lo otro, dame (esto, sobre todo, con los perros, porque a los gatos cualquiera). Y yo ahora observo que tienen sus necesidades: Ororo NECESITA lamerme el cuello antes de dormir (si la quito, maúlla mucho y se quiere volver a poner a lamer y me da con la patita. Si Coyote no me ve en media hora, maúlla para que salga de la cocina y le haga una caricia… Y así. Observarlos creo que me ha hecho más empática con otras especies, supongo). Y eso me bloquea, la verdad. Esa utilización. Pero vamos, también usamos a otras poblaciones “inferiores” de allende los mares para que trabajen por nosotros esclavizándolos y no nos tiembla el pulso.

      Al que tenemos delante siempre se le juzga, de todos modos. Yo lo hago, tú lo haces, el otro lo hará. Si tienes a alguien delante que te dice que a los negros hay que matarlos, pues lo mismo te levantas de la silla y le tiras un vaso a la cara… “Respetarlo todo es como no respetar nada”, me dijo un profesor una vez. Y es cierto: hay modos de vida y hay opiniones que a mí no me merecen respeto alguno. Ni un poquito. El problema viene en que participar de la industria alimentaria es algo que todos hemos hecho durante toda la vida sin plantearnos si está bien o está mal, lo mismo que compramos ropa porque es muy mona pero no sabemos quién la hace ni cuánto contamina.

      Lo único que ocurre es que, si yo fuera un vegetariano de los que quieren convencer a la humanidad (y ojo, que yo considero imprescindible que el Primer Mundo reduzca, Y MUCHO, su consumo de carne y, sobre todo, de pescado. Bueno, lo considero imprescindible yo y lo considera la FAO) no iría a comer con un omnívoro a un sitio de hamburguesas. Si yo fuera omnívoro y comiera con un vegetariano convencido, tampoco se me ocurriría ponerme a comer un filetaco, la verdad. Me parece una falta de respeto a la otra persona y una provocación. Pero las relaciones se construyen y yo he construido tan rematadamente mal las mías durante los últimos 38 años de mi vida que ahí ya no me meto. Bastante tengo con reestructurar mis esquemas últimamente…

      1. Sarmale, el debate es interesante y en líneas generales estoy muy de acuerdo contigo. Es curioso a lo que puede llevar un post sobre el tofu, jajajajaja.
        Sí, todo lo que vemos pasa por nuestros filtros y evidentemente se juzga desde nuestro diminuto punto de vista. Pero una cosa es tu opinión sobre algo, o tus gustos personales, etc, y otra diferente esos juicios verbalizados en los que además va la sentencia disparada hacia la persona que tenemos delante. A esos me refería. Es difícil por aquí y sin extenderse mucho hablar de según que cosas y espero que se me haya entendido mejor esta vez. Respetarse se puede, y se debe, respetar casi todo. Pero sí, hay un límite, obviamente. Lo complicado aquí, como en tantas otras cosas, es transcender nuestras barreras culturales, desde las más inmediatas a las más históricas, y poder fijar ese límite. Además, estoy seguro de que preguntas a 10 personas y verás 10 límites diferentes, aunque sean muy parecidos.
        Históricamente el ser humano ha tratado, en muchas culturas (aunque no en todas) de ponerse por encima de todas las demás criaturas. Y no es así, en mi opinión. Somos más listos, está claro, pero rara vez más inteligentes. Y tampoco mejores por ello. En parte somos depredadores y no pasa nada porque actuemos como tales. El problema viene cuando se da el maltrato, la explotación, etc. Ese no es un comportamiento de depredador. Lo es solo de los humanos. El depredador mata cuando tiene una necesidad. Y punto. Aunque seamos heterótrofos, nos guste o no, necesidad de depredación real tenemos más bien poca.
        Y mira, atendiendo simplemente a un tema de salud (que hay más), contrastado con múltiples estudios, estoy de acuerdo en que debemos reducir la ingesta de carne y pescado. Sobre todo carne roja. Se puede ser mucho más responsable consumiendo, el problema es que lleva trabajo. Hay que leer, pensar, molestarse a la hora de comprar… Y como que no. Es mucho más fácil ser ecologista de folletín y limpiar la conciencia con alguna cosita de vez en cuando que ser realmente conscientes de lo que consumimos, sea comida, ropa, etc, y conscientes además de lo que realmente significa el término ecologista.
        El comentario que hice de la hamburguesa, etc, vino más por esa gente de folletín y compartiendo espacio en la comida del curro, por ejemplo, o en una quedada grupal. Totalmente de acuerdo contigo con el tema del sentido común. A ver, es que a casi ningún fumador se le ocurre echarle el humo en la cara a nadie, ni aunque fume. Pues eso, si se me entiende el ejemplo.

        Me iba a enrollar muchísimo, porque me parece un debate interesante, pero al final he resumido todo lo que he podido porque es complicado expresarse por aquí y no se yo si no va a acabar huyendo despavorido algún lector de tu blog, jejejejeje

        1. Si la gente huye despavorida por un debate respetuoso, es su problema. Cuando ellos tenga un blog, que deshabiliten los comentarios y listo 😛

          Los de folletín me hacen gracia. Son los que no dan dinero a ONG que trabajan en África porque aquí hay mucha gente pasándolo mal. Pero a esos tampoco les ayudan. O los que te recriminan que compres en un centro comercial, cuando se gastan el dinero de mi sueldo en ropa hecha en Pakistán o Bangladesh, sin preguntarse cómo se hace. Y así.

          Yo lo he dicho todo siempre finamente. “No cocino animales”. Antes, como me daba cosa, decía el menú. Como si yo fuera un puto restaurante. Qué preferís, risotto de setas, de calabaza, de… Y encima risotto, con lo coñazo que es. Que parece que invitas a alguien y no le puedes poner un plato de lentejas porque queda cutre.

          Y eso sí que me parece un horror. Que un plato de lentejas sin colesterol ni ná, quede cutre, y una carne roja inflamatoria y con sus hormonas sea una cosa exquisita, oyes.

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