Lentejas garam masala

Después de los artículos sobre olla rápida, tocaba estrenarla, claro que sí. Y creo que va a ser uno de mis aparatos de cocina favoritos. El libro Vegan Pressure Cooking es maravilloso. Al menos, tiene ingredientes que yo uso (eso, en mi idioma, significa «no todo lleva pimiento» y las recetas están muy bien explicadas. Estas lentejas son muy básicas, pero insuperables. Quedan así de espesorras. Que, por cierto, es como a mí me, gustan. La receta original dice algo que los americanos… Mirad, no sé por qué hacen estas cosas: 2 cucharadas de chalota picada, dice. Un cuarto de cebolla, oye, y vamos que nos matamos. Es que yo, la chalota, no sé qué es y nunca la he visto. Ni las cebollas dulces. Bueno, sí, las cebollas dulces las he visto en supermercados, pero no compro verdura en supermercados, la compro en pequeño comercio. Lo mismo un día me hago con una bolsa… por probar.

Ingredientes para 6 raciones:

  • 350 gramos de lentejas pardinas
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1/4 cebolla picada
  • 2 zanahorias en daditos
  • 1 o 2 tallos de apio en daditos
  • 1/2 cucharadita de garam masala
  • 1/2 cucharadita de canela
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • 1 hoja de laurel
  • 470 mililitros de caldo vegetal
  • 705 mililitros de agua
  • de 1/4 a 1/2 cucharadita de sal
  • pimienta al gusto

Preparación: 

Enjuaga y escurre las lentejas.

En la olla destapada, calienta el aceite a fuego medio. Añade la zanahoria, el apio y la cebolla y saltea de 3 a 5 minutos.

Agrega el garam masala, el comino, la canela, la hoja de laurel y las lentejas y remueve para que los sabores de las especias se mezclen bien.

Tapa la olla, ponla en el punto máximo (la mía tiene 1 y 2 y la puse en el 2) y déjala de 7 a 10 minutos. Permite que salga el vapor de forma natural: esto es, aparta la olla del fuego y deja que el indicador de presión baje.

Agrega ahora la sal y remueve y añade un toquecito de pimienta.

Para suscribirte...
Muchísimas gracias

11 thoughts on “Lentejas garam masala

  1. La chalota también la venden en bolsitas en los supermercados.. son como cebollitas pequeñitas pero mas aplastadas y alargadas, de color morado y blanco en el interior… Dicen que es una mezcla de cebolla y ajo, pero mas de cebollas que de ajo… Los franceses la utilizan mucho, confitada o caramelizada esta muy rica como guarnición..

    1. Sí, sé cómo son… ¡Pero por fotos de internet! Verlas, no las he visto nunca. Y nunca he sabido la diferencia entre chalotas, cebollas dulces y escalonias.

  2. Gracias por la receta, Sarmale. Con lo que me gustan a mí las lentejitas tardaré en probarla lo que tarde en hacerme con las especias. Tienen una pinta estupenda. Y sí, mejor espesitas.
    Las chalotas quedan muy bien en libros de cocina y en programas tipo Arguiñano (las usa de vez en cuando), pero estoy contigo. Las he visto poco y suelo usar cebolla normal. De hecho, a veces pongo mitad de cebolla y mitad de puerro (incluso en la ensalada). Ya se que no es lo mismo, pero el puerro me puede, que le vamos a hacer.
    Un saludito.

  3. Vivo en Madrid, para mi desgracia. Lo digo porque no me gustan las ciudades tan grandes. Mira que he nacido aquí y tengo aquí a mis amigos de toda la vida. Pero tengo alma rural y siempre diré que soy de Avila, donde tengo mi pueblo y allí mi casa propia. Y en cuanto mi lugar de trabajo me lo permite (que trabaje en el extraradio o municipios de alrededor) me mudo allí y voy y vengo, que la salud física y mental lo agradecen. Ahora trabajo en el centro y entrar y salir es inviable.
    Vivir en un sitio tan grande tiene sus ventajas, obviamente, y una de ellas es que encuentras de todo. He localizado ya un par de tienditas de especias, tes exóticos y similar. A ver si saco tiempo un día de esta semana y puedo pasarme a por el.. la… ¿¿?? Lo que sea garam masala. Lo prefiero así al rollo super, aunque no sea de los grandes.

    Por otra parte, si me he vuelto un incondicional es porque te lo has ganado. Ya te llevaba leyendo un tiempo, desde que Juan Revenga publicó un enlace a tu blog en el suyo de 20 Minutos, aunque no haya comentado nada o casi nada hasta hace poco. Hay varios posts que me gustaron mucho por lo poco habituales y lo cargados de sentido común… Y Ororo. Y bueno, aquí sigo, jejeje. Además tengo ganas de probar cocina algo diferente y ahí también ayudas ;o)
    Un besillo.

    1. En Madrid hay una tienda, Spicy Yuli, que es maravillosa, en la calle de Valverde 42. Esta es su web: http://www.spicyyuli.com/

      Tienen de todo. La última (y primera!) vez que fui, me regalaron pimienta larga (que aún no he usado) y macis, que también tengo que usar. Yo digo «el garam masala», es una mezcla de especias. La mía caducó en 2009. Que si pierden aroma a los seis meses, que si… Mi garam masala sigue igual de potente. Las especias no caducan. Hombre, si las tienes al aire, supongo que sí perderán aroma. Pero…

      Yo soy muy urbanita, pero vivo en una ciudad de 60.000 habitantes. Mérida es perfecta. Mérida sería perfecta si la gente no fuera tan rara, reformulo. Pero la elegí y me empadroné. Y me gustaría conocerla mejor. A Madrid suelo ir (de vez en cuando), pero no la elegiría para vivir. Me parece cara, carente de espacios públicos, caótica y cada vez más agresiva. Amo muchas cosas de Madrid, pero otras me repatean profundamente. Aunque supongo que me pasaría eso con cada lugar en el que viviera. También he vivido en pueblos: las relaciones son más raras.

      Me alegro de servirte y de gustarte.

      1. Tienda localizada. Muchísimas gracias Sarmale. A ver si me puedo acercar a no mucho tardar.
        Totalmente de acuerdo en lo de las relaciones raras de los sitios pequeños. Es lo malo que tienen. Cuanto más pequeños más cuesta. Y en lo que dices de Madrid: locura, agresividad, gente y coches por todas partes y a todas horas… eso es lo que no me gusta. El punto intermedio es un sitio pequeño, pero cerca y tienes lo mejor de los dos, aunque el coche se convierta en una herramienta imprescindible.

        1. Mi problema es que dependo del transporte público, porque no tengo coche… ni ganas de comprármelo. Ni dinero para ello. No sé en qué me lo gasto, porque tengo un sueldo apañao (bueno, sí, en libros y ONG) pero no me veo pagando una letra, seguros, gasolina, cambios de aceite y ruedas… El otro problema es que las comunicaciones en Extremadura son fatales.

          Un pueblo tiene sus ventajas: las relaciones «generales» son más comunitarias: no pasa nada si no llevas suelto en la frutería, por ejemplo. Se sabe si lo pasas mal económicamente y la gente te echa un cable. Pero el resto (que sepan, o crean saber, tu vida, que opinen de todo y lo demás) es que me pone nerviosísima…

  4. Operación lentejas: completada casi satisfactoriamente.
    El viernes, a la que me iba para el pueblo, estuve en la tiendita que me recomendaste y compré las especias. Bueno, y un poco de te, jejeje. Me regalaron una muestra de te, de hecho. La tiendita es muy cuca y la visitaré más veces. Las especias bien y el té bastante decente. Chiquitita y muy mona. El momento gracioso fue cuando pedí el Garam Masala y me dicen que cual de los dos. Digoooo, pos no se, es pa unas lentejas, Las caras de clientela y tenderos fueron un poema, jajajaja. Resulta que hay dos garam masala, el normal y el suave, con más canela. Como la receta ya llevaba canela, me llevé el normal. No conocía la especia por nombre, pero sí por aroma y sabor.
    Las lentejas quedaron bastante bien, pero para mi gusto les falta algo. Probablemente un toque picante. Y bueno, que no eché el laurel ni la pimienta. La segunda porque se me olvidó y el primero por pereza, que tengo un árbol entero pero con el hielo y la nieve que había no tuve presencia de ánimo de ir a por él (la temperatura máxima que tuve allí el sábado fue de -3. Por la noche alcanzamos los -17). Tuve que echarles más agua y darles más minutos de olla y casi se me agarran. Es lo que tiene la legumbre, que no es una ciencia exacta. A mí me gustaron bastante y mi padre simplemente se las comió y dijo aquello de… Diferentes. No están mal, diferentes. Pero claro, le quitas el chorizo y el hueso de jamón y no entiende la legumbre, no es culpa de la receta.
    En todo caso, me ha gustado bastante. La personalizaré un poco para la próxima vez. Como todo, y especialmente la legumbre, es buscarle un poco tu toque personal. Hoy me queda un buen plato para cenar y daré cuenta de él con ganas.
    Gracias de nuevo por la tiendita y la receta.

    1. A mí Spicy Yuli me encanta, la verdad. Me atendieron maravillosamente bien, estuvimos un buen rato hablando de especias…

      Yo no le quité el laurel ni la pimienta, juas juas juas. Y me encanta el sabor y la suavidad. Yo con el picante me controlo mucho por la colitis ulcerosa, pero me gusta un pequeño toquecito.

      Es curioso como, para la cocina omnívora, hay platos que son sota, caballo y rey. Las alubias, con chorizo, morcilla y tocino. Las lentejas, con chorizo. Ya está. Claro, luego no se las comen dos veces por semana, porque engordan. No, vamos a ver: lo que engorda es la grasaza que le metes. Y el colesterol. Y tus coronarias, también engordan.

      Recuerdo que, cuando dije que iba a comer vegetariano, me dijo una imbécil (iba a decir esa frase tan manida de «una amiga», pero es que en realidad la tía es imbécil): «Pues vaya dieta más aburrida». Le pregunté: «¿Has probado la quinoa, el bulgur, el centeno, el trigo, la cebada, el mijo, el seitán, el tofu; cocinas con especias; comes alubias blancas, alubias negras, rojas, lentejas rojas?» «No» «Creo que la dieta aburrida es la tuya».

      Yo creo también que la próxima vez les echaré más verduras, que me quedan un poco desangeladas. Es que, realmente, estas lentejas están planteadas creo que como guarnición o para usarlas en ensaladas, porque están en ese apartado del libro que pone «platos básicos», en plan «platos para usar en otras preparaciones».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Estoy harta de spam... :) *