Verdinas Claudia

“Qué regalazo”, me dijo Claudia cuando le conté que mi madre me había comprado verdinas. “¿Qué hago?” “Sofrito con mogollón de cebolleta, calabaza y tomate; pimentón de la Vera, verdinas remojadas, un buen caldo, la crock pot y a apagar teléfonos y desconectar timbres mientras disfrutas”. Ea. Una receta estilo madre. Mucho de aquí, algo de allá.

Ingredientes para 7 raciones:

  • 1 calabaza cacahuete pequeña, pelada y cortada a dados
  • 3 cebolletas pequeñas, partes verde y blanca, picadas
  • 4 tomates pequeños, picados y sin semillas
  • 2 dientes de ajo pelados y picados
  • 320 gramos de verdinas
  • 2 cucharaditas colmadas de pimentón agridulce de la Vera
  • 1500 mililitros de caldo vegetal
  • sal
  • 2 cucharadas de aceite

Preparación

Ponemos las verdinas a remojo en agua durante ocho horas el día anterior al que vayamos a preparar la receta.

En una olla grande, a fuego medio, calentamos el aceite. Añadimos la cebolleta picada y dejamos sofreír durante 5 minutos. Luego, añadimos el ajo picado y sofreímos durante 1 minuto, removiendo de vez en cuando. Agregamos la calabaza y los tomates, salamos y dejamos freír durante 15 minutos, removiendo de vez en cuando. Si ves que se queda sin grasa y se pega un poco, añade un poquito de caldo. Cuando falten dos minutos para finalizar la cocción, agrega el pimentón, remueve y deja freír también, dándole unas vueltas de vez en cuando.

Escurrimos las verdinas. Las colocamos en la crock pot con el caldo. Agregamos los ingredientes de la olla y ponemos en LOW de 6 a 8 horas. Cada crock pot es un mundo, así que a las seis horas, mira si están hechas, porque las verdinas son pequeñas y se cuecen más rápido.

Y sí: desconecta teléfonos y timbres, no pongas la tele y disfruta de este manjar.

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Muchísimas gracias

8 thoughts on “Verdinas Claudia

  1. Hice esta receta esta semana y está de muerte!!!!
    Y eso que mi cocción lenta fue muy poco ortodoxa y en varias fases porque nunca se acababa de hacer y yo me tenía q ir jejeje (lo hice en olla normal, claro…)
    Tanto da, el resultado fue genial, sabroso y con una textura de potaje fantástica porque la calabaza se me hizo papilla.
    Ah! Y que no se me olvide: viva el pimentón!

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