Risotto de tomates secos y berenjenas

Últimamente, hago risotto todos los domingos. De zanahorias, de calabaza, de calabacín, de setas… De lo que tenga en la nevera. Para ahorrar tiempo, porque dicen que el risotto se hace en 20 minutos, pero es mentira, yo lo que hago es freír una cantidad ingente de verduras, que me sirva para tres tandas más, aparte de la que me voy a comer, y luego la congelo. La idea de la receta la tomé de aquí. La cosa es que la base del risotto es siempre la misma: se pocha la verdura, se pone caldo a calentar, se refríe el arroz con la verdura pochadita, se añade vino blanco, se deja que se evapore y se va añadiendo el caldo cacito a cacito, removiendo hasta que te quedes sin brazos. El risotto no lleva nata. Si vais a un restaurante y lo ponen con nata, eso no es risotto. Este plato tiene su trabajillo. De hecho, a mí me quedó algo caldoso, como se puede ver en las fotos y ni siquiera sabía si la mezcla de ingredientes iba a gustarme. Pero sí: me gustó. Mucho.

Ingredientes para 4 raciones de verduras:

  • 2 cucharadas de aceite
  • 2 cebollas medianas picadas
  • 3 berenjenas medianas cortadas en cuadritos
  • 100 gramos de tomates secos
  • 100 gramos de vino blanco
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 500 mililitros de caldo vegetal (sobrará)
  • 500 mililitros de agua
  • 60 gramos de arroz arborio o carnaroli por persona (o más, si coméis mucho)
  • Parmesano vegano.
¡Sí, salía humito!

Preparación:

En un cazo, hervimos el medio litro de agua. Ponemos los tomates secos en un bol, añadimos el medio litro de agua hirviendo, tapamos con un plato y dejamos que se hidraten durante 15 minutos. Esa agua no la tiraremos. La vamos a usar para añadírsela al caldo vegetal. El caldo vegetal puede ser caldo propiamente dicho o, como en mi caso esta vez, medio litro de agua de cocer unos garbanzos: aquí no se tira nada. Picamos los tomates con una tijera en trocitos pequeños. Mezclamos el agua de los tomates con el caldo vegetal y lo ponemos a calentar en un cazo. El caldo ha de estar caliente, sin hervir. Yo lo que hago es llevarlo a ebullición y, una vez que hierve, bajo el fuego.

Ponemos una cacerola con el aceite a fuego medio. Dejamos que se caliente el aceite y añadimos la cebolla con una pizca de sal. Dejamos pochar de 5 a 7 minutos. Ahora, agregamos las berenjenas y los tomates. Damos vueltas. Dejamos que se hagan, lo que llevará unos 10 minutos. Removemos de vez en cuando. En este punto, si cocináis para vosotros solos, podéis sacar 3/4 partes de la verdura y ponerla en tuppers. Si vais a hacer arroz para cuatro personas, obviamente no hace falta. Agregamos el arroz, damos unas vueltas, espolvoreamos el pimentón por encima y removemos, para que el arroz se impregne bien de los sabores del pimentón y la verdura. Subimos el fuego, porque el risotto ha de hacerse a fuego vivo. Si tenéis un cazo de hierro colado vitrificado (algún día tendré uno), no hará falta subir el fuego. Agregamos el vino blanco. Dejamos que hierva, porque hervirá y vamos removiendo. Saca un cazo del cajón, que lo vas a necesitar.

A partir de ahora se trata de remover. Remover y remover hasta que el arroz se quede sin líquido. Cuando se quede sin líquido, añadimos el caldo cazo a cazo. Primero un cazo, removemos, dejamos que se absorba sin dejar de remover, nos quedamos sin brazos y añadimos otro cazo. Y hacemos exactamente lo mismo. ¿Cómo sabemos que el risotto está hecho? Porque el arroz cambia de color. Al principio está blanco: luego ya se pone del color del caldo y las verduras. De verdad, se nota. Lo notan hasta los principiantes en la cocina. Lo sé porque yo soy una de ellas.

Cuando esté hecho, sacamos y servimos. Aquí hay varias vertientes. Si uno lo quiere vegano, se queda tal cual (hay quien añade algo de levadura de cerveza o nutricional y remueve). También podemos añadirle margarina: yo no lo he hecho nunca porque me parece una grasa innecesaria y realmente no le hace falta. Si lo queremos vegetariano, podemos añadirle una nuez de mantequilla (tampoco lo he hecho por la misma razón que antes, jamás) y queso parmesano reggiano rallado. El secreto, dicen, es un buen queso y un buen vino. Mirad, a mí un día se me olvidó el vino y no le eché queso tampoco, a un risotto de calabacines, del que se podría pensar que iba a quedar insípido. Pues quedó de muerte. El parmesano cuesta un ojo de la cara y la mitad del otro y por eso hay quien dice que con un buen queso de oveja (que tampoco es que sea mucho más barato) vamos que nos matamos. Eso, lo de veganizarlo o no y el tipo de queso, queda a la elección de cada uno. Yo le echo parmesano vegano y en el enlace de arriba tenéis la receta (en la parte de los ingredientes).

Lo que sí hago a veces es espolvorear con un aceite en spray al aroma de trufa que compré (que la trufa no sé si la tiene por alguna parte, pero el aceite es de oliva) y también está muy rico. Un día compraré una trufa y haré un risotto de setas con trufa.

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Muchísimas gracias

13 thoughts on “Risotto de tomates secos y berenjenas

  1. Este domingo la que hace un risotto soy yo! Y es que después de leerte cuando nos cuentas que NO lleva nata, ahora no hay excusas… Me encanta el risotto pero no lo preparo nunca porque la receta que me enseñaron lleva ingentes cantidades de nata, mantequilla y queso. Pero asi, sí!

    Muchas gracias por la receta!

  2. Si vas hacer el Risotto de Setas puedes hacer el caldo con unas setas secas, queda espectacular, hidratas un puñadito de setas secas y luego cuelas el agua (a veces sueltan arenilla) para usarlo como caldo del risotto, queda muy bien, yo lo uso mucho cuando compro setas normalitas, que tienen poco sabor.

  3. El consejo de Eu es genial, el caldito de hidratar las setas secas es BRUTAL en cuanto a aroma. Buenísimo tu risotto, lo tengo que probar! Jamás se me hubiera ocurrido combinar tomates secos y berenjenas para hacerlo, pero tiene una pintaza tremenda.

    Un abrazo

    1. Yo cuando lo vi (luego lo tuneé) pensé: esto no puede estar bueno. Y cuando lo probé, pensé: Dios, qué rico.
      Me encanta verte por aquí! Un beso, guapa.

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