Cambio de vida

Esta chica, que actualizaba el blog cada cinco días con puntualidad británica, todas las entradas a las siete de la mañana (ah, bendita programación) sin faltar (casi) ni una sola vez… Pues esta chica no contaba con el verano. Ah. El verano. Cuando todo el mundo tiene vacaciones, yo estoy trabajando como una loca yendo a obras de teatro y más obras de teatro… saltándome la dieta como una descosida y dando sablazos a mi cuenta corriente a cuenta de cenar fuera un mínimo de dos veces por semana. El resultado es que le doy a la elíptica como una loca, para darme cuenta después de que es falso eso que piensa todo el mundo (me como un trozo de tarta y ya lo bajaré con un poquito de deporte), porque, realmente, calorías, lo que se dicen calorías, en 35 minutos, según mi máquina, solo quemo 160. Lo bueno es que el músculo consume más que la grasa y, de aquí a diciembre, tendré más músculo que grasa… aunque, no me engaño, la grasa seguirá campando por mi cuerpo al menos hasta el verano que viene…

Mis pasadas vacaciones de noviembre, visité sitios tan apetitosos como éste:

Nucha, en Buenos Aires

Me pirran los dulces, qué se le va a hacer. Envidio a la gente que dice que solo le gusta lo salado, porque yo lo salado lo controlo. Más o menos. Lo que no controlo es una mesa llena de tartas o de galletas.

Pero yo iba a contar que he cambiado de vida. Ahora tengo más tiempo libre. Después de un tiempo con horario partido, de 8:30 a 14:30 y de 17:00 a 19:00, yendo al cine a las 20:00 un día y a inglés dos más, sin tiempo para leer, para cocinar y casi para respirar, ahora salgo a las 16:00… y casi no me lo creo. Aquí estoy: viendo series (acabo de finalizar The Wire y ahora comprendo por qué todo el mundo decía que era y es la mejor serie de la historia). Leo libros (estoy con Seth, un dibujante canadiense del que me enamoré hace tiempo). Escribo artículos. Veo cine. Quedo con amigos. Estudio historia del arte.

Y como en el trabajo.

El comedor del trabajo no es el mejor lugar para hacer fotos. Así que, como será en octubre cuando retome la vida normal (es decir, cuando retome la dieta y esas cosas, porque yo mis vacaciones no las cojo en los meses en los que todo el mundo se va), hasta octubre no actualizaré el blog. Llegarán las recetas de otoño e invierno: estoy viendo un sinfín de cremas y purés apetitosos y otros no menos apetitosos platos de legumbres. Llegará la oscuridad a las seis de la tarde. Y me tengo que planificar ahora para poder cocinar… y que no me den las doce de la noche. Mientras tanto, tiro de congelados (hechos por mí, quiero decir: no como comida precocinada). Y, mientras tanto también, tengo un par de posts sobre los tiempos de cocción de cereales y legumbres. Porque siempre tengo que buscar mis libros para mirarlos cuando se me ocurre cocer mijo o quinoa. Espero que os sean útiles y nos vemos a la vuelta…

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12 thoughts on “Cambio de vida

    1. Eu, pues sí que lo siento porque me parece el peor horario del mundo (sí, ya sé que tenemos trabajo y que nos pagamos los vicios con él, pero a mí no me llegaba el tiempo).

  1. ¡Que vayan bien las vacaciones! Lo de la jornada intensiva es forever, eso sí que es ganar calidad de vida. ¿Estudias Historia del Arte? Uala, qué guay. Yo siempre he pensado que lo haré cuando termine todo lo que tengo entre manos…
    Que disfrutes de tu tiempo libre, hasta la vuelta 🙂

    1. Sí, sí. Estudio historia del arte… a mi manera. Es decir, no estoy haciendo la carrera. Pero me estudio mis libros de historia del arte. Lo mismo ahora con este horario (no sé si será forever… a mí me lo cambian cada dos por tres) me planteo estudiar algo más…

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