La despensa vegana – Sirope de arce

Policía montada de Canadá

Siempre quise ir a Canadá. Siempre he querido ir a Canadá. Para ver los bosques de secuoyas y los árboles rojos. Cuando fui no estaba suficientemente entrado el otoño, así que mucho árbol rojo no vi. Sí alguno. En Toronto. Este:

Si vais a Canadá y sois cafeteros, pedid té. No sé si habrá cambiado la cosa, pero, así como en Nueva York sí que encontré buenos sitios para tomar café gracias a un reportaje del New York Times, lo de Canadá no tiene nombre. Una vez casi vomito en un tren. Y, como una cuando viaja tiene un poco de síndrome de Estocolmo, bebía café todos los días. Sí: yo puedo ser así de imbécil.

Cuando digo que fui a Canadá, realmente fui a una ínfima parte de ese país al que tengo que volver. Es decir, fui a Toronto, Ottawa, La Malbaie y algunos pueblecitos de Charlevoix que son una delicia (como Baie Saint Paul), Tadoussac, Montreal y Quebec.

Baie St Paul

Y probé, por primera vez, el sirope de arce. Conocí su historia y me parece bellísima.

Me parece bellísima y una putada, todo hay que decirlo. La historia de Canadá y la historia de Norteamérica entera es la misma. Si la contamos de manera simple, allí había gente viviendo a la que descubrieron los europeos y los masacraron, de tal manera que no queda (casi) ninguno. Y no, eso no pasó en el sur. Yo tengo la teoría de que no pasó porque los españoles somos unos puteros. Pero nadie me la ha confirmado aún. El resumen es que algunas de las sociedades que existían allá eran igualitarias. En otras, por ejemplo, no se conocía la palabra “jefe”. Y los indios acogieron a los conquistadores y les enseñaron cómo sobrevivir al invierno.

Le Jardin de Roland en Tadoussac

Y les mostraron cómo hacían el sirope de arce.

El sirope de arce se produce en Canadá y en algunos estados de los Estados Unidos, como Vermont o Nueva York. Allí nos contaron que hay diferentes grados, que van del más claro al más oscuro (pero yo, sinceramente, no noto mucha diferencia: me gustan todos). Eso sí: el más claro es el de mejor calidad.

Para fabricarlo, se realizan perforaciones en los troncos de los arces y se insertan unos tubitos para recoger la savia. Luego se cocina hasta que se forma el jarabe. La temporada de recolección es corta, pero es todo un acontecimiento… al que desgraciadamente no asistí.

Les Éboulements

Con el sirope de arce también se hace caramelo. Yo vi piruletas, por ejemplo. En Canadá se usa para muchas preparaciones, dulces y saladas. Lo que mejor recuerdo es una tarta que comí en Quebec, tarta de azúcar, se llamaba, que es la cosa más empalagosamente deliciosa que he probado jamás. Porque a mí los dulces me gustan de esos que raspan en la garganta. Pero también se usa para comidas saladas. Y para hacer bombones. Y para endulzar el café. Y hay café aromatizado con sirope de arce. Que yo me traje y bebí. Ya se me gastó. Snif.

El sirope de arce es caro, ojo. Porque es un producto importado y porque el de calidad suele ser caro. Y además pululan por ahí un sinfín de imitaciones que no son sirope de arce ni son nada. No os puedo describir el sabor, pero a mí me transporta a Canadá instantáneamente. Tiene un regusto que no es dulce, por cierto. Pero no sé cuál es. Da igual. Está muy bueno.

Pero es puro azúcar. Así que hay que tomarlo con moderación.

Tótem indio

Buscando información sobre el sirope de arce, me he encontrado, por cierto, con un sinfín de páginas que hablan de “la cura del sirope de arce”, que se dedica a hacer una “depuración” del organismo. Para empezar, el organismo se depura solo. No somos una planta de agua, carajo: no hay que hacer nada para depurarlo. Eso lo hace él solito todos los días. Yendo al baño y sudando como cerdos. Así nos depuramos, no hay más. Vamos, que lo que hay que hacer es comer equilibradamente y, si algún día nos emborrachamos, nos comemos tres magdalenas de chocolate o atacamos las patatas fritas, qué se le va a hacer. Bien bueno que está el vino y bien buenas que están las magdalenas (sí, siempre que uno no sea alcohólico y no tenga diabetes, que todo hay que explicarlo en este mundo políticamente correcto).

Tarte du sucre

Así que utiliza, con moderación, el sirope de arce para darte un gusto maravilloso haciendo unos crepes para desayunar con su sirope (le echaban poco, por cierto, menos de una cucharada) y con mucha fruta (cosa que comí día sí y día también allí), para pincelar unas verduritas a la plancha o para hacer un marinado, pero no para hacer idioteces con el propio cuerpo. Idioteces. Que, como dudo mucho que me lean adolescentes de 18 años, voy a decir, sin temor a equivocarme, que ya no lo tenemos para muchas tonterías. Que hace ya mucho que cambiamos las copas por las cañas. Ah, los años. Esa cosa.

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6 thoughts on “La despensa vegana – Sirope de arce

  1. Hola! hace algún tiempo que sigo tu blog, desde que lo descubrí, y me gusta muchísimo. Pero hoy al leer tu entrada no solo me encantó como siempre, sino que tuve la sensación de estar empezando un libro. Sí! como lo oyes! me parecía el comienzo de un libro y me descubrí disfrutando muchísimo de su lectura. Nunca has pensado en escribir un libro? creo que se te daría muy bien, yo desde luego te compraría el primer ejemplar, eso sí firmado! jajaja

    1. No. Me lo ha dicho mucha gente desde el inicio de los tiempos. Que tengo que escribir un libro. Pero es que, realmente, yo no tengo nada que contar 🙂
      Tengo un blog, eso sí, que está enlazado aquí mismo a la izquierda. Lo mismo te gusta.
      Pero muchas gracias. Me hace mucha ilusión que a la gente le guste lo escribo…
      A lo mejor algún día me lo creo yo.

  2. Es una lástima que el sirope de arce se conozca en estos lares principalmente por estar asociado a una dieta milagro. Algo que, estará muy bueno, pero es azúcar puro, resulta que es ideal para depurarse y adelgazar, hay que joderse.
    Yo también quiero volver a Canadá!

    1. Yo me he quedado un poco flipada, la verdad. Para encontrar algo sobre la gradación, te das de bruces con mil páginas diciéndote que puedes adelgazar con esto…
      ¿?

  3. Mi chico lo a usado alguna vez durante una semana para sustituir las cenas… ( Creo que nombre a Lucia y su blog cuando le di mi opinion al respecto XD) En fin, yo le quiero igual. Menos mal que ahora a optado por dieta sana y gimnasio 😀

    Lo bueno de todo esto es que con lo que le sobró, he descubierto que puedo añadirle un chorrito a los espaguetis con salsa de soja y quedan deliciosos.

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