Ropa sostenible. Preguntas y consejos para comprar moda I

Más de 900 personas murieron en Bangladesh hace nada y menos.

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Foto: AP.

«Los dedos acusadores se han desplegado en varias direcciones desde la tragedia: la UE apunta al Gobierno de Bangladesh, las empresas contratantes a las autoridades bengalíes y las ONG, a los poderes locales y a las compañías; la primera ministra de Bangladesh, Sheij Hasina, apunta a las empresas y les hace un listado de exigencias: ‘Tenéis que asegurar a los trabajadores sueldos justos, pensiones y otros derechos. Debéis vigilar la seguridad de los lugares de trabajo si queréis hacer negocios‘».

Nadie dice que la culpa, en realidad, es de un sistema de consumo que quiere productos muy baratos. De un sistema en el que el comprador, el que vive en el Primer Mundo, suele cobrar un sueldo de mierda y no se puede permitir pagar 97 euros por unos pantalones hechos en condiciones sostenibles. Ni siquiera hablo de gente a la que le gusta la moda y quiere tres armarios que se caigan de ropa, que también los hay. Hablo de gente normal. De gente que tiene un vestido para las bodas, dos o tres pantalones o cuatro, algunas camisetas, dos pares de zapatos. De quienes esperan a las rebajas para renovar el armario y de quienes saben que, los que venden la ropa, tampoco tienen unos sueldos espectaculares, pasan infinitas horas de pie y encima, como todos, en esta crisis que es una estafa, han de dar gracias por tener un trabajo.

En el documento Somos lo que vestimos, de la Universidad de Aragón, se nos dice:

Normalmente, el criterio del precio tiene un peso fundamental cuando escogemos un producto o servicio. Sin embargo, esto puede conllevar un riesgo.

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Foto: AP

Al abaratar sus productos o servicios, las empresas productoras pueden reducir la calidad del producto, lo que supone:

  • Una vida más corta del producto, que se estropee  fácilmente y que no funcione de forma óptima… Esto nos obligará a comprar uno nuevo, lo que implica a la larga un precio mayor.
  • Dar poco valor al producto, nos resulta más fácil tirar  las cosas aunque las hayamos usado poco.
  • La generación de mayores residuos y el incremento del consumo de recursos naturales.
  • La movilización de los centros de producción a países donde los costes de producción son inferiores (deslocalización), debido a que los gastos salariales son menores, la normativa poco exigente y, por tanto, no es necesario realizar inversiones en tecnologías limpias o en seguridad laboral para los trabajadores.
  • La producción de un mayor volumen de bienes, por las llamadas “economías de escala”, lo que trae como consecuencia la fabricación de más unidades de las necesarias, lo que supone un exceso en el uso de materias primas y de energía, mayores niveles de contaminación, degradación de los ecosistemas, etc.

Es fácil, afirma, ejercer el consumo sostenible. Solo hay que hacerse unas cuantas preguntas:

¿Necesito lo que voy a comprar? ¿Quiero satisfacer un deseo? ¿Estoy eligiendo por mi mismo o es una compra compulsiva? ¿Cuántos tengo ya? ¿Cuánto lo voy a usar? ¿Cuánto me va a durar? ¿Podría pedirlo prestado a un amigo o a un familiar? ¿Puedo pasar sin él? ¿Voy a poder mantenerlo/limpiarlo/repararlo yo mismo? ¿Tengo ganas de hacerlo? ¿He buscado información para conseguir mejor calidad y menor precio? ¿Cómo me voy a deshacer de él una vez que haya terminado de usarlo? ¿Está hecho con materiales reciclables? ¿Las materias primas que se usaron son renovables? ¿Hay algo que yo posea que pueda reemplazarlo? ¿Te has informado de quién y cómo se ha realizado el producto?

Certificación IMO

Consejos:

  • Elegir productos que cumplen con los estándares de Comercio Justo en lo  relativo a relaciones Norte-Sur para determinados productos.
  • Asegurarse de que las empresas fabricantes y proveedoras garantizan el cumplimiento de unas condiciones laborales dignas (podemos buscar si las empresas disponen de un sistema de gestión como el SA 8000 o el OSHAS 18001).
  • Optar por considerar criterios sociales relacionados con el mercado laboral, priorizando la compra de productos y/o servicios elaborados por empresas de economía social, en particular aquellas que brindan oportunidades de empleo a colectivos desfavorecidos (discapacitados, personas excluidas o en riesgo de exclusión, etc.).
RUGMARK es un distintivo que garantiza que en la producción de las alfombras no ha intervenido mano de obra infantil y han sido confeccionadas por adultos remunerados de manera digna.

A la hora de comprar:

  • No tengo en cuenta la publicidad y las marcas, elijo lo que de verdad me gusta.
  • Busco en el pequeño comercio local y en talleres de jóvenes diseñadores que producen localmente y me cuentan cómo lo hacen.
  • Leo la etiqueta. En el etiquetado de composición se nos informa de las fibras de las que esta compuesta. El etiquetado de conservación nos da instrucciones sobre cómo deben tratarse las prendas para su mantenimiento y conservación.
  • Si la etiqueta no contiene toda la información que deseo conocer para realizar mi compra, pregunto al personal de la tienda.
  • Valoro el compromiso social y ambiental de la empresa a la que estoy comprando, evaluando positivamente aquellos productos textiles que cuenten con ecoetiquetas que certifiquen sus buenas prácticas en aspectos ambientales y/o sociales.
  • Busco empresas con certificaciones ambientales y sociales como la Norma ISO-14001:2004, el EMAS, la Norma OHSAS 18001 o en el sistema de gestión SA 8.000.
  • Elijo tejidos naturales (lana, algodón, lino, yute, etc.) en vez de sintéticos (nylon, lycra, etc.). Son más fáciles de reciclar y menos  contaminantes, tanto en su producción como en su gestión como residuo.
  • Tengo en cuenta la posibilidad de comprar ropa o calzado realizado con materiales reciclados.
  • No compro pieles especiales. Algunas especies como la nutria, el lince o la marta están en peligro de extinción y son muy apreciadas en la realización de abrigos y otras prendas.
  • Compro ropa de Comercio Justo porque respeta los derechos laborales y sociales de los trabajadores y favorece relaciones justas entre el Norte y el Sur.
  • Tengo en cuenta la posibilidad de comprar ropa de segunda mano.
  • Valoro la posibilidad de comprar productos elaborados por empresas de economía social, en particular aquellas que brindan oportunidades de empleo a colectivos desfavorecidos.

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11 thoughts on “Ropa sostenible. Preguntas y consejos para comprar moda I

  1. muy interesante… hay muchas preguntas que ni me había planteado! cuántas prendas q están en el fondo del armario pk me las compré impulsivamente, pensando q iba a adelgazar, o q cuando me pusiera morena me quedarían mejor.. o un simple capricho,.

    Este post da q pensar! Gracias!

    1. Si. Yo estoy adelgazando y todo el mundo me dice que me compre ropa, porque la que tengo me queda fatal… pero prefiero esperar a las rebajas y no aturullarme. Ahora, solo lo que necesite!

  2. Sarmale, ¿Que problema existe para encontrar moda sostenible? Trabajo en el sector.Mi empresa, Wabi Sabi Ecofashionconcept ofrece moda ecologica para mujeres. Se puede comprar tiendas en españa y a través de internet http://www.wabisabi.com.es . Es verdad que la moda ecologica tiene mucho menos presencia que la moda tradicional, pero mi empresa es solo una de muchas opciones disponibles en españa para el cliente que busca este tipo de producto. ¿ Me gustaría entender porque te resulta dificil encontrar lo que buscas ya que intentamos hacer que se puede comprar con facilidad.

    1. Pues mira. Yo vivo en Extremadura. Estoy a dieta. Y tengo el típico cuerpo bien proporcionado pero con la cintura debajo de las axilas. Eso implica que no puedo comprar ropa por internet. Me la tengo que probar. Porque, además, si la tengo que devolver, me tengo que ir a quintaputa a mandarlo por correo en la única tarde libre en la que no trabajo. Y sé que no lo iba a hacer, con lo cual me iba a quedar con ropa que no me pongo en el armario.

      En Extremadura, la inmensa mayoría de tiendas que hay son de ropa de grandes marcas: Mango, H&M, El Corte Inglés… Hay tiendas de boutiques, con otras marcas (que, generalmente, por cierto, en la inmensísima mayoría de los casos no tienen mi talla -para que te hagas una idea, yo tenía la 50 y ahora tengo la 46: la 46 grandecita, que las tallas las hacen para niñas de Biafra. Que esa es otra). En la página de Wabi Sabi veo unos pantalones a 97 euros y pone «talla XL». ¿Y esa qué talla es? Yo, con la 46, tenía la XL. Con la 50 también tenía la XL. ¿Me arriesgo a gastarme 97 euros en unos pantalones que no sé qué talla tienen? De hecho, en la pregunta de las FAQs de ¿Cuál es mi talla? dicen que la XL es una 46. Perdonen, pero una XL no es una 46. A mí me sobran 10 kilos, no me sobran 30. No voy a hablar de la bajada de autoestima que tenemos las mujeres cuando nos enfrentamos al tema de las tallas. Pero, es un poner, en Adolfo Domínguez, yo, cuando tenía la 50, de camiseta allí tenía la talla M. No me puedo fiar de las tallas. Y menos en una web.

      El problema de la ropa sostenible es encontrarla, para empezar, y luego el precio. El problema que hay es que pareciera que solo se puede ser sostenible pagando unos precios brutales por los productos, con lo cual queda reducido a gente con alto poder adquisitivo… que, la verdad, no sé si la clase alta de colegios privados y sanidad privada está muy concienciada con los curritos de la India. Yo, que tengo prejuicios asquerosos, lo dudo. Pero lo mismo no y son muy generosos. Pero el español común no puede pagar unos pantalones a 97 euros.

      Y sí: ya sabemos que ese es su precio justo si se quiere producir ropa con plenas garantías. Y que todos tendríamos que cobrar más. Pero no lo cobramos. Ni sabemos coser. 🙁

      Si yo quiero hacerme un fondo de armario de ropa sostenible (es decir, tres vaqueros, dos pantalones de tela, un par de camisas, cuatro o cinco camisetas y tres jerseys para el invierno) me tengo que gastar más de mil euros. No los tengo. Mi problema (pero esto es solo mío, porque a mí la moda no me interesa lo más mínimo) es que, aunque los tuviera, no me los gastaría, porque yo puedo pagar perfectamente 150 euros por un libro que me dura toda la vida. Pero no por unos pantalones que voy a estropear a los tres meses (sé de lo que hablo: los he tenido «buenísimos-buenísimos» y me han durado seis, no tres: pero se rompen igual). Si me encantara la ropa, tendría que ser millonaria.

      Creo que la ropa sostenible debería ser algo a lo que se debería tender. No a que sea «la anécdota del armario». Lo que me planteo es cómo se puede hacer.

      1. Hola Sarmale,

        Gracias por tus comentarios y felicidades por la dieta.
        1) Entiendo que es difícil comprar por internet cuando uno no sabe que talla necesita. Esto nos pasa a toda/todos independiente de la talla que usamos. Cada marca utiliza un corte diferente. De hecho 2 estilos de pantalones de la misma casa no tienen porque quedar igual ni necesariamente vas a utilizar la misma talla. Todos somos diferente y nuestros cuerpos los son también. Todas las indicaciones de tallas son orientativas.
        Debido a esa dificultad en Wabi Sabi intentamos facilitaros las cosas con envíos y devoluciones gratis y por mensajería, nada de llevar paquetes a correos en tus tardes libres. Solo pedimos a cambios que te hagas amigo nuestro en una de las redes sociales. Creo que es un trato favorable para el cliente.

        2) Hay muchas opciones dentro de la moda sostenible. Reciclar/ reconvertir viejas prendas, comprar en tiendas de segunda mano son opciones validas y sostenibles para los que no puede gastar mucho en ropa.

        3) Comprendo tu desconfianza si has tenido malas experiencias con ropa supuestamente «buenísima». Estas malas experiencia solo hacen daño a las empresas que hacemos las cosas bien y generan un mal estar y un mal gasto del dinero por parte de los consumidores.

        La buena noticias es que la ropa realmente buena y para toda la vida existe.

        4) En Wabi Sabi Ecofashionconcept trabajamos con materiales de muy alta calidad y la confección es de lujo. Todos los productos están hechos en talleres artesanales y en pequeñas cantidades. Es realmente allí donde podemos ofrecer una excelente relación calidad/precio. Nuestro perfil de clientes es una persona que no busca ir a la moda sino quiere tener prendas básicas que duran en el tiempo, son fácilmente combinables y que no pasan de moda. Precisamente alguien a quien no le importa pagar 150 euros por algo que le va a durar toda la vida. Nuestras prendas son para toda la vida. Es una garantía.

        ¿Me pregunto cómo podemos ganar la confianza de consumidores como tú?

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