Los peces, el pescado y sus problemas

«Llevo toda la vida a dieta y cada día estoy más gorda«. Esa frase la dice mucho una amiga mía que, como yo, se ha pasado toda la vida comiendo mal. Incluso aunque pensara que comía bien. Ya he hablado de nutrición en este blog, pero es un tema que ahora me está preocupando más: intento informarme para comer de manera más responsable: conmigo misma, que tengo una enfermedad crónica intestinal, y también con el resto del planeta.

Este sistema es insostenible. Pero no parece que se vaya a mejorar en un futuro próximo. Hace poco, Mikel Iturriaga (es decir, El Comidista) hablaba de una campaña llamada Ni un pez por la borda. En este artículo, se explica cómo las grandes empresas pesqueras destruyen el pescado: más de un millón de toneladas (1,3 millones) de peces muertos o heridos al año. La Unión Europea establece unas cuotas, como para la agricultura, y si un pez pertenece a una especie cuya cuota ya se ha sobrepasado, se tira al agua, muchas veces muerto. También se tira si no cumple las medidas, si son pequeños: pero, si se tiran muertos, no van a poder crecer. Lo sé: es una perogrullada. Pero una perogrullada que a la Unión Europea (cuyas órdenes, no lo olvidemos, las dan personas con nombre y apellidos) no parece importarle.

Greenpeace ha pedido el fin de la pesca de arrastre de profundidad. La pesca de arrastre consiste en el empleo de una red que barre el fondo del mar y captura todo lo que pilla. Sin discriminar. Además destruye el fondo marino y las algas que comen los peces, con lo cual no es que acabe solo con su vida, porque muchos de ellos volverán muertos al mar, sino que acaba con su alimento. Mikel Iturriaga afirmaba que esta práctica está subvencionada con nuestros impuestos. Para Greenpeace habría que fomentar la pesca artesanal. Por su parte, Oceana habla de mejorar las artes pesqueras, de prohibir las prácticas de pesca que tengan elevadas tasas de capturas y de prohibir los descartes para garantizar la conservación de los ecosistemas marinos. La prohibición de descartar peces ya se aplica en países como Noruega o Islandia. Seo/BirdLife también está de acuerdo con esto.

Cabo de San Vicente, Portugal

¿Qué hacemos si comemos pescado? (Y algunos pensarán: ¿qué pinta esto en un blog que se llama «Veganizando», cuando los veganos no consumen ningún tipo de producto animal? Pues que una es muy pedagógica, o lo intenta: eso pasa). Varias organizaciones ecologistas tienen guías sobre consumo de pescado responsable. Esta que enlazo es de WWF, pero también Greenpeace la contempla. Informarse es lo primero.

Por ejemplo, las harinas de pescado, hechas con pescado triturado y desecado, se emplean para alimentar a animales hervíboros, como las aves ponedoras, los rumiantes y las vacas lecheras, además de para alimentar a los peces de piscifactoría. Según el Instituto de Investigación de la Facultad de Geología, Minas, Metalurgia y Ciencias Geográficas peruano, en un artículo de hace muchos años (1999), decía que la industrialización de la harina de pescado «tiene un significativo impacto sobre el ecosistema y afecta al bienestar y la salud de las personas». Las plantas de Paracas (ocho) vierten sus residuos al mar mediante tuberías: más de 1200 toneladas. Una burrada, ¿verdad? Alguno me dirá: el artículo es de 1999. ¿Han cambiado las cosas? Sí: en 2003 se creó la Comisión para el Desarrollo Sostenible de la Bahía de Paracas y las cosas mejoraron.

El agua en Toronto, Canadá.

¿Qué ocurre en Europa? ¿Cómo se produce el pescado que consumimos? Aquí hay un artículo de la European Food Information Council. En él se dice que, en la Unión Europea, las cifras de captura de pescado han disminuido pero su consumo ha aumentado un diez por ciento. Se captura pescado silvestre (como el atún, el arenque, la caballa y las sardinas) y se produce pescado en piscifactorías, como el salmón, la trucha arco iris y la carpa. Hay pescados (como el salmón, el atún o el pez espada) que pueden acumular pequeñas o grandes cantidades de agentes contaminantes. Al pescado de piscifactoría se lo alimenta con aceites (¿?) y harina de pescado. En estas harinas se usan también fuentes vegetales. En el área marina de la Unión Europea, solo el 10 por ciento de las reservas de pescado son sostenibles. Y también se dice: «La acuicultura no carece de efectos medioambientales negativos, como la pesca excesiva para producir piensos para el pescado, el cambio de los hábitats, las aguas residuales, y el impacto en la biodiversidad cuando los peces se escapan de las piscifactorías».

Aunque nos dicen que los contaminantes que tiene el pescado están más que controlados, un grupo de investigadores catalanes determinó que tenían componentes tóxicos en cantidades muy pequeñas, que se acumulan en el organismo. Cadmio, plomo y mercurio, dioxinas y PCB (Policloruro de bifenilo, considerado según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA o UNEP, por sus siglas en inglés) como uno de los doce contaminantes más nocivos fabricados por el ser humano. Su uso está casi prohibido en todo el mundo: ¿por qué los peces lo tienen en su cuerpo? Citamos: «La cantidad de dioxinas y PCB que ingiere un consumidor medio en Cataluña se estima en 48 picogramos diarios, con salmonete, anchoa y sardina como especies más contaminadas. Por otra parte, la ingesta máxima tolerable para que estos compuestos no provoquen efectos tóxicos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se sitúa entre 1 y 4 picogramos por kilo de peso corporal. Es decir, entre 70 y 280 picogramos diarios para una persona de 70 kilos de peso. O sea, que si alguien es aficionado al pescado puede sobrepasar fácilmente estos niveles». Los niños están más expuestos, porque pesan poco, comen más proporcionalmente y su contaminante ingerido por kilo de peso es más alto. Es, de todos modos, un asunto muy complejo. Para que nada de esto pasara, habría que dejar de contaminar. Pero ¿se puede dejar de contaminar? ¿Se puede dejar de pescar? ¿Se puede dejar de comer pescado? ¿Qué pasa con las cofradías de pescadores? ¿Qué ocurre cuando comemos salmón traído, por ejemplo, de Chile? Estas y otras preguntas son abiertas: que cada cual se las conteste a sí mismo como quiera.

Gaviota surcando el mar en el Cabo de San Vicente, Portugal.

Hablar del pescado es hablar de muchas cosas, no solo de sus beneficios para la salud en forma de Omega 3. Un ácido graso que, por cierto, también contienen la linaza (aceite de lino y semillas de lino), las semillas de chía, la quinoa, el aceite de canola (es de colza, aquí no se encuentra fácilmente porque hubo un problema de intoxicación muy grave), el aceite de soja, las nueces y el aceite de nuez o la avena. No: no es el pescado lo único que contiene sustancias fundamentales para el organismo, como vemos.

He preferido ilustrar el artículo con imágenes marinas que he tomado en diferentes sitios, antes que con fotos de pescados en cualquier mercado (que también las tengo) por si le sirven a alguien para recordar la grandeza del mar. Los que vivimos en el interior lo vemos menos de lo que quisiéramos…

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7 thoughts on “Los peces, el pescado y sus problemas

  1. Tus articulos me tienen impresionada. Me gusta el rigor con que tratas un tema tan importante como es la nutrición. Indiscutiblemente tiene asociados aspectos èticos que no siempre se comtemplan porque no son «cómodos».

    1. ¡Muchas gracias! «Comer es un acto político», eso me dijo un día Gaspar Rey, que era crítico gastronómico y yo creo que tiene razón. Creo que lo he dicho ya por ahí en este blog. Tenemos muy poca información sobre cómo se hacen los productos que compramos… Eso, a pesar de los chicos de Opcions, a los que les debo un post también… Es una revista de consumo consciente y transformador…

  2. […] El sistema no nos gusta. Pero no va con nosotros. Qué pena de pequeño comercio, pero compramos en supermercados porque es más cómodo. El medio ambiente me interesa muchísimo, pero comemos carne por la mañana, por la tarde y por la noche. El hambre en el mundo se paliaría con voluntad política. Pero la política no tiene nada que ver con nosotros. Nosotros nos quejamos mucho en los bares. Es que esto tiene que petar. Es que esto no puede seguir así. Si se habla de reducir el consumo de carne, te dicen: No, yo carne no como mucha. Como más pescado. […]

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