El inicio del verano

El inicio del verano es el horror. Simplemente. Lo único que he cocinado últimamente, y llamarlo cocinar es mucho llamar, ha sido gazpacho y hummus. Ya está. Nada más. No, no me he alimentado de gazpacho y hummus, vivan las bolsas de ensaladas. Pero no voy a decir lo que he comido los últimos quince días porque me da hasta vergüenza. El día 6 comienza el Festival, que me va a tener sin dormir más noches de las que puedo aguantar (ya tenemos una edad) y, además, trabajo este fin de semana y salgo casi a las ocho de la tarde. A eso, sumémosle que tengo una pauta dietética nueva que estoy intentando cuadrar, que he tenido exámenes finales de inglés (aprobados, ya tengo el B2 -Dios, iba a escribir B12: la costumbre) y que mi única semana de vacaciones me la dediqué a estudiar lo que no estudié durante el curso.

Me he comprado, por mi 40 cumpleaños, una máquina de pasta. Es esta. En Lecuine. Tan mona… Tan sin estrenar aún… Sí, en Amazon también está. Pero Lecuine es una pequeña empresa, te atienden maravillosamente bien (correo va, correo viene, si no tienen algo que has pedido) y te envían el paquete para que te llegue al día siguiente. Y yo, que soy una firme convencida del poder tremendo que tenemos los consumidores decidiendo los lugares donde nos gastamos los cuartos, decido comprar en pequeño comercio.

Sí. También compro en Amazon. Libros que no podría encontrar en ninguna parte. Señores, editen más libros veganos de cocina, muchas gracias.

Resumiendo: que me dediqué un presupuesto (es que acabo de cumplir 40, ¿lo he dicho ya?) y me lo gasté en aparatos de cocina, que es uno de mis placeres mundanos. Para hacer trenette, spaguetti, raviolini, lasagnette… Nota mental: tengo pendiente una entrada, o diez, sobre los innumerables tipos de pasta italiana. Son un descubrimiento.

Sigo con el deporte (no sé por qué, todo el mundo me lo pregunta, como si lo fuera a abandonar): ahora tengo que mentalizarme para hacerlo en casa también. Que eso, en el inicio del verano, con mi sudamina, mis ansias de ser una marmota y dormir siestas de hora y pico y mi cansancio vital (a mí el calor me sienta fatal), pues es complicado, pero no imposible. Y tengo que reestructurarme una dieta que tiene una media mañana (los ataques de ansiedad a mí me entran de doce a dos) muy potente pero que tengo que comer mientras trabajo, con lo cual la comida no puede oler mucho y, sobre todo, tiene que durar. En la mente, muchas ideas, a la espera de tener una mañana libre. Porque yo tengo gatos. Y, si cocino por la tarde, se forma la hecatombe en mi casa y aporrean la puerta de la cocina: son tan independientes, los gatos. Te hacen tan poco caso… Ah. Y he de cocinar comida que se pueda comer templada o fría. Vivo en Extremadura. La tierra de los 42 grados. La de los 44. La de las noches empapadas en sudor. La de los 30 grados a la una de la madrugada. La región en la que solo comerías gazpacho, salmorejo y ensaladas y té helado. Y a mí las ensaladas de legumbres no me apasionan. Confesión: yo las legumbres las prefiero calientes. Pero qué se le va a hacer. Nota mental: siempre me lo digo: debería dividir las recetas en recetas de verano y recetas de invierno y no tanto por ingrediente. Porque al final, en cada una de las estaciones te apetece una cosa.

Pretendo encerrarme en la cocina el fin de semana que viene. Porque el pasado me fui de juerga a ver un concierto y una obra de teatro (si es que no paro en casa). Y haré dulces, porque, con los cumpleaños, todo el mundo lleva tartas y hace muchos años hice un bizcocho de chocolate que fue un éxito porque se acabó en cinco minutos y mi nueva jefa y, sin embargo, amiga lleva tres años diciéndome que haga más. Y yo a dieta y sin hacerle caso. Pero, como he descubierto que la gente es una gocha y quiere azúcar insana en su vida (en serio: son las recetas más vistas del blog) yo me voy a derretir haciendo bizcochos. Que se noten los 800 libros de cocina vegana con postres que tengo. Y que se noten los moldes Nordic Ware que casi no he usado, también.

Y, mientras, a ver si me entran ganas de hacer un salmorejito de cerezas… Que está bien rico y esa receta no la tengo en el blog.

Feliz Verano.

Llevadme a la playa.

La olla rápida X – Adapta todas las recetas

Adaptar una receta convencional a la olla puede resultar complicado. Antes de lanzarte a la aventura, conoce tu máquina. Busca recetas destinadas a una olla rápida y familiarízate con sus tiempos de cocinado.

Casi todo lo que, para hacerse, necesite de un poco de líquido, puede hacerse en la olla rápida, aunque, obviamente, va mejor para platos que tardan mucho en cocinarse, como los cereales, las legumbres, las sopas o los estofados. Pero también para conseguir verduras crujientes en solo uno o dos minutos.

Bocata de taberna. Pincha en la imagen y descubrirás la receta.

La forma más fácil de adaptar una receta convencional a la olla a presión es buscar una receta para olla rápida que tenga ingredientes similares e ir ajustando las cantidades hasta que se parezca a la receta que quieres adaptar. Ten a mano en la cocina un bloc de notas para apuntar las adaptaciones que hagas cuando funcionen bien. También tendrás que valorar la expulsión del vapor: si la quieres rápida o normal, pero ya sabes que esto es fácil de averiguar porque depende de los ingredientes que cocines. Como nota mental, la rápida para las verduras de cocción rápida y la lenta para todos los demás ingredientes. Ten en cuenta que, en una olla eléctrica, el vapor se elimina más lentamente.

Eso sí: hay algunos consejos que te pueden ser útiles:

  • Reduce el líquido.- La única excepción es que vayamos a hacer una sopa. Si no es así, usa la mínima cantidad de líquido que tu olla te permita que, generalmente, es de 1 a 2 tazas. La regla general es reducir el líquido que ponga la receta en, al menos, un 25 por ciento, pero descubrirás que lo tendrás que reducir a la mitad bastante a menudo.
  • Reduce el tiempo de cocción.- Disminuye el tiempo de cocción de la receta original en un 75 por ciento si lleva verduras y legumbres y un 50 por ciento para los platos que lleven cereales. Comienza bajando el tiempo a la mitad porque es mejor quedarse corto que pasarse. Si te pasas y te queda un puré, mira a ver si lo puedes aprovechar para hacer pasteles de verduras, hamburguesas, espesar alguna sopa o hacer una salsa: sé creativo y, a no ser que esté quemado, no tires nada.
  • Ingredientes húmedos.- Recuerda que los ingredientes que retienen líquido, como algunas verduras, soltarán líquido al cocinarse. Una vez que hayas hecho una receta, sabrás si has puesto líquido de más y podrás ajustarla la próxima vez. De ahí la importancia de apuntar las cosas.
  • Ten cuidado con el vino.- En la olla no hay evaporización, así que el vino mantendrá el alcohol y te puede arruinar el plato que no veas. Si vas a añadir 1 taza (235 ml) o menos de vino, cocínalo en la olla destapada antes de ponerla a presión. Si es más cantidad, ponlo en un cazo a ebullición y redúcelo a la mitad antes de añadirlo a la receta.
  • Espesantes.- Puede que la receta original comience con una mezcla de mantequilla o margarina y harina. O lleve almidón de maíz (Maicena) o copos de patata (puré de patata en polvo). La labor de los espesantes es esa: espesar. Así que el punto de ebullición tarda mucho más en alcanzarse y, posiblemente, la olla no lo alcance nunca, No te arriesgues y añádelos al final. Puedes preparar la mezcla de margarina y harina en un cacito.
  • Legumbres.- si la receta pide legumbres cocidas, úsalas secas y ponlas en remojo la noche anterior. Cuando lo hagas, añade 1 y 1/2 partes más a su peso: 100 gramos de alubias y 150 gramos de líquidos, por ejemplo.
  • Incrementa las especias.- Usa el doble de especias. Esto vale para todas las especias, menos para los chiles, porque la presión intensifica su picor y para qué queremos más. La sal, ojo, se añade mejor al final de todas las recetas.

Adaptar recetas de la crock pot

Las recetas de la olla lenta se pueden adaptar fácilmente a la olla rápida. La ventaja es que se tarda menos tiempo en cocinar, pero también que puedes añadir ingredientes en diferentes etapas de la cocción y que los colores se mantienen.

La recomendación es la misma: para conocer cómo será el tiempo total de cocción, busca alguna receta similar o usa tu experiencia para determinar cuánto tiempo tardan los ingredientes que son más lentos de cocer.

  • Reduce el líquido.- Necesitarás, también, de un 25 a un 50 por ciento menos de líquido, según el plato: los cereales funcionan bien con el 25 por ciento menos y las legumbres, con el 50 por ciento. Eso sí: ten cuidado de no quedarte corta. Lo vas a saber enseguida porque el primer signo que notarás es el olor a comida quemada. Si esto ocurre, apártala del fuego o apágala y quita el vapor por el método rápido. Quizá puedes usar la parte de arriba de la comida. Luego puedes limpiar la olla y usarla de nuevo.
  • Usa congelados.- También puedes añadir comida congelada porque se descongela durante el tiempo de cocción.
  • Recetas con ingredientes variados.- En la olla lenta, todo se hace junto. En la rápida, algunos ingredientes tardan mucho más que otros. Corta las verduras que tarden más en pequeños trozos: por ejemplo, si el plato lleva patatas y zanahorias, corta las patatas en trozos más pequeños que las zanahorias y así, las dos juntas se harán en 2 minutos sin cocerse de más.

La olla rápida IX – Problemas por doquier

Tú lees el libro de instrucciones, te pones con tu olla y eres feliz… hasta que te entra taquicardia porque crees que está haciendo cosas raras y que va a explotar y va a matarte por el camino. Pero todo tiene arreglo. O casi.

La olla está haciendo mucho ruido y se escapa mucho vapor.- Probablemente, tienes el fuego muy alto. Cuando alcanza presión, hay que bajarlo de tal modo que veas los anillos (uno o dos, los que precises) pero que los anillos no sobresalgan. Lo que pita es el sistema de seguridad.

La válvula de seguridad elimina presión.- Puede que tu olla esté muy llena (más de la mitad si hablamos de legumbres y más de tres cuartas partes si son otros alimentos) y que haya partículas de comida que la obstruyen. Apaga el fuego, deja que salga el vapor, quita el mango, lávalo muy bien, aparta comida de la olla y cocina la que quede.

La olla no alcanza presión como lo hacía antes.- Puede que la válvula esté bloqueada con restos de comida: lávala bien. Si no funciona, tendrás que reemplazarla… o comprar un mango nuevo. Puede que no tengas suficiente líquido. Las ollas grandes, recuerda, necesitan más líquido que las pequeñas. Puede ser problema de la goma, si la tapa no cierra bien del todo (cámbiala si la ves defectuosa) y también puede ocurrir que el tamaño de la fuente de calor no sea el correcto (pon la olla en el hornillo adecuado) o que la válvula esté obstruida (lava bien el mango).

No puedo cerrar bien la tapa.- Generalmente, es problema de la goma, que se vuelve rígida. La tendrás que cambiar, pero antes de desesperarte (si tienes comida al fuego, por ejemplo) usa unas gotas de aceite en la tapa de la olla, justo donde la goma se aloja y extiéndelo por todo el borde. Pon la goma después y vuelve a intentar poner la tapa. Si no funciona, es que la goma está defectuosa desde hace tiempo y tendrías que haberla cambiado ya.

El vapor sale por la tapa.- Puede ser por varias razones: la junta de la goma y/o el borde de la olla no están limpios (límpialos), el mando giratorio no está colocado correctamente en su posición de liberar vapor; la goma está dañada o dura por desgaste (usa aceite, como en el párrafo de arriba) o que las juntas del sistema de presión residual o de las válvulas no asienten bien o estén dañadas (necesitarás un mango nuevo).

No puedo abrir la tapa.- Presiona con una aguja o un palillo el orificio del sistema de presión residual.

La olla suelta agua.- Hay veces en que las ollas pierden agua por la tapa y esto no es bueno porque, si hemos puesto poca y encima, la expulsa, nos quedamos sin nada y la comida se nos puede quemar. Puede que esté mal cerrada, aunque no veamos nada (ábrela y ajústala bien), que la goma esté mal colocada o tenga un pequeño desgaste que a simple vista no veas (revísala)… y a otras causas, como que alrededor de la válvula de presión haya algo de suciedad.