Salsa de avellanas para filetes

Tercer volumen de Centrifugados
Tercer volumen de Centrifugados

El pasado fin de semana fue maravilloso. Desde el jueves, que vino Pablo a verme, para que le contara historias de ex-amantes pesados que no sueltan la presa aunque hayan pasado tres años y porque hay cosas que es mejor contar cara a cara (solo por ver la suya de asombro). El sábado, como de costumbre, quedé para desayunar con Cumbreño y Chose. Cumbreño publica libros: dirige Ediciones Liliputienses, un proyecto pequeñito, de tiradas pequeñas, libros pequeños, poetas enormes, gracias al cual yo he descubierto no solo autores tremendos, sino también buenos amigos. Desde hace cuatro años, nos reunimos, algunos de esos poetas, venidos de todas partes (este año, de Argentina, Alemania, México…) para pasar un fin de semana en Plasencia. El encuentro se llama Centrifugados y también hay un sinfín de editoriales independientes, con lo cual la cartera se queda en números rojos siempre. Nunca tengo números rojos porque no me gasto más de lo que tengo, pero allí me lo gasto todo. En comer, en beber, en cafés, tostadas y muchos libros. Ferrán Fernández, que es, entre otras muchas cosas (como un hombre honesto, cariñoso, divertido, interesante, comprometidísimo y de palabra) el editor de Luces de Gálibo, siempre me trae galletas. Y, en previsión, cociné. Entre otras cosas, esta salsa de avellanas para filetes de soja texturizada. Maravillosa.

Soja texturizada con salsa de avellanas
Soja texturizada con salsa de avellanas

Ingredientes para 8 raciones de las mías:

  • 120 gramos de avellanas tostadas
  • 30 tallos de cebollino
  • 4 ramitas de perejil sin los tallos
  • 4 cucharadas de alcaparras sin la salmuera, bien escurridas
  • 60 ml de aceite de oliva
  • 100 ml de agua
Soja con salsa de avellanas
Soja con salsa de avellanas

Preparación:

Pon todos los ingredientes en el vaso de una batidora muy potente. Yo uso la MyCook. Tritura todo hasta que se haga una crema. Ya está lista. En la MyCook, son 2 minutos a velocidad progresiva 6-8.

La podéis usar con filetes de soja (yo los compro en Vegan Place de la marca Vantastic Foods: no quiero otra). Para hacer filetes de soja, si nunca los habéis hecho, es bien fácil. La soja hay que hidratarla con agua hirviendo. Ponedla en un cuenco, añadid agua que la cubra y dejad reposar, con un plato encima, 10 minutos. Luego, escurridla encima de un colador, pero no la apretéis mucho. Poned una sartén a fuego medio-alto, con aceite de oliva, y dorad los filetes. Tened cuidado, porque llevan agua y el aceite salta: usad unas pinzas de cocina largas. Salad al gusto (yo pongo sal y pimienta), dejadlos unos dos minutos, dadles la vuelta y dejadlos otros dos minutos. Quedarán dorados por fuera y blanditos por dentro. Virginia García tiene un tutorial para cocinar con soja texturizada en su magnífica web Gastronomía Vegana.

Kale con salsa de cacahuete

Si hay un libro de cocina vegana que sea estimulante y que no hayan escrito Isa Chandra Moskowitz ni Terry Hope Romero, ese es Cocina Vegana, de Jean-Christian Jury. Por cierto, el diario El Mundo le entrevistó. Dice cosas absurdas en la entrevista, pero es majete y recomienda restaurantes por todo el mundo. Y compila recetas de todas partes y su libro es una maravilla. La kale con salsa de cacahuete es un plato mauritano, por lo visto. No lo sé, porque nunca he estado en Mauritania. Pero este plato es riquísimo. Con arroz y algo de tofu, ya es un plato tremendamente completo. Esto es lo único que he cocinado en un fin de semana que pensaba tirarme haciendo nuggets y hamburguesas… porque soy tan fácil de convencer. Israel (no dejéis de hacer su ruta nocturna si venís a Mérida) iba a hacer su TFM en una casa rural en La Vera, para estar alejada del mundanal ruido. Y Ángel la lleva en coche, así que allá que nos fuimos los tres. A Villanueva de la Vera. Así que ya cocinaré en otro momento. El ocio va primero. Escaparse siempre va primero.

Kale con salsa de cacahuete
Kale con salsa de cacahuete

Por cierto, gracias a Liliana Fuchs acabo de descubrir que la berza y el kale no son lo mismo.

No pongo las raciones, porque depende. 450 gramos de berza parecen mucho, pero luego se quedan en nada. Si lo usáis como ración de verduras, pues entonces tendréis para dos raciones. Pero si lo usáis como acompañamiento de un arroz con seitán o tofu o algo y añadís ensalada o sopa cruda de verduras, pues tenéis para más.

Ingredientes:

  • 2 cucharaditas de aceite de oliva virgen extra
  • Una cebolla roja picada en cuartos y luego a rodajas
  • 4 dientes de ajo picados finos
  • 2 cucharadas de jengibre fresco picado fino o rallado
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 1400 ml de caldo de verduras
  • 240 gramos de mantequilla de cacahuete, crujiente o suave, da igual
  • 200 gramos de tomate triturado
  • 450 gramos de kale limpia y picada
  • 60 gramos de cacahuetes tostados y picados para adornar
  • 2 cucharadas de sriracha para servir
  • sal
  • pimienta
Kale con salsa de cacahuetes
Kale con salsa de cacahuetes

Preparación:

Calienta el aceite en una olla grande a fuego medio. Añade la cebolla, el ajo y el jengibre y sofríe unos 5 minutos. Añade el comino y remueve bien, unos 30 segundos. Ahora, incorpora el caldo de verduras. Añade la crema de cacahuetes y remueve hasta que se disuelva por completo. Yo subo el fuego, para que el caldo hierva un poco, porque así es más fácil y rápido. Luego baja el fuego y ponlo a fuego medio y listo.

Añade el tomate triturado y la col y remueve bien. Tapa la cazuela y tenlo 45 minutos, removiendo de vez en cuando (yo pongo el temporizador y lo muevo cada 15 minutos). Salpimenta, remueve bien y sirve con los cacahuetes tostados por encima (yo no tenía, para variar) y sirve con arroz de grano largo y sriracha.

Brotes verdes en Cáceres

Desde que abrieron el Brotes Verdes en Cáceres, Pablo y yo siempre habíamos dicho que teníamos que ir juntos. La primera vez que comí allí, el primer fin de semana de febrero, fue sin él. Porque llegó Cristina, la dueña (y la india) de Vegan Place. Y, como no conoce Extremadura, la llevé al Museo Vostell-Malpartida, que es uno de mis sitios favoritos del mundo. Entre otras cosas, por esta obra llena de cigüeñas, que se titula “¿Por qué el juicio entre Pilatos y Jesús duró solo dos minutos?”. La he fotografiado de día, de noche, con sol, con nubes, con los nidos que se llevan mucha parte del presupuesto del museo en restauración (pesan mucho). Pero también por el lavadero, por la imagen de los Barruecos que se ve desde él y por otras muchas razones más.

¿Por qué el juicio entre Pilatos y Jesús duró solo dos minutos? Obra de Wolf Vostell en el Museo Vostell Malpartida.
¿Por qué el juicio entre Pilatos y Jesús duró solo dos minutos? Obra de Wolf Vostell en el Museo Vostell Malpartida.

Cristina es una mujer muy convincente. Y muy tranquila. Así que, como mi vida personal ha cambiado últimamente por razones que no vienen al caso, me planteó que, teniendo el carnet de conducir como lo tengo desde hace diez años, podría tomar clases de refresco y luego alquilar un coche cuando me apeteciera, con un seguro de conductor. Yo me conozco bien (me conozco muy bien) y, lo de las clases, vale. Pero si tengo que alquilar un coche, vuelvo a pasar otra década sin conducir: yo he de terminar el periodo de readaptación a la carretera con un coche en las manos. Y saliendo y perdiendo el miedo. Miedo que, como tengo estas taras mentales, pensaba que era la única persona que los sufría (a matar a alguien, a que se me abalance un niño a las ruedas, a no ver a un peatón, a matarme yo), hasta que les fui preguntando a todos mis amigos cómo fue su primer viaje. Un horror y muy despacio.

Comienzo en marzo. Que Dios nos coja confesados.

No conozco ningún medio de transporte público que vaya al Vostell, así que, si venís a Extremadura en coche (que será antiecológico, pero nuestras comunicaciones son nefastas en pleno siglo XXI), deteneos también aquí:

Las cigüeñas de Los Barruecos
Las cigüeñas de Los Barruecos

Como venía Cristina e íbamos a pasar el día a Cáceres, nos fuimos al Brotes Verdes, sin Pablo pero con mucho apetito. Es un restaurante que está en uno de los puntos álgidos de Cáceres: una plaza horrible, pero con una vida tremenda. Se llama Plaza Marrón, pero en realidad ni es plaza ni es nada: es un aparcamiento. Eso sí: enfrente está el Psicopompo, en el que hay una vida cultural impresionante. Pedimos sopa de tomate, que es un plato tan típicamente extremeño que yo no lo he cocinado nunca… (como la tortilla de patatas).

Sopa de tomate. Un plato típico extremeño
Sopa de tomate. Un plato típico extremeño

Y ramen, que es más mi estilo porque yo soy de la de los platos exóticos…

Ramen
Ramen

Y también pedimos croquetas de calabaza. Yo adoro las croquetas de calabaza, pero a estas (idea para los cocineros) le hubiera echado nueces también, que le dan un toque brutal. De todos modos, sin nueces también están riquísimas.

Croquetas de calabaza
Croquetas de calabaza

También pedimos falafel, porque somos así de clásicas. Jugosos y con salsa de yogur de soja. Como hay que hacerla. 😉

Falafel
Falafel

Y patatas, zanahoria y yuca con tres salsas. La rosa era de remolacha. Todas eran veganas. No me acuerdo de qué eran las otras dos, pero estaban muy ricas. Sabrosas. Y crujientes.

Patatas, zanahoria y yuca con salsas
Patatas, zanahoria y yuca con salsas

Y de postre pedimos un bizcocho de zanahorias vegano, con su bien de nueces y sus especias y un té pakistaní… de los que no hay foto. Es que llegó el bizcocho y lo atacamos. Como si lo fueran a prohibir. Y a mí se me olvidó coger la cámara. Tendréis que ir a probarlo.

Y yo tengo que volver. Con Pablo. Para probar el resto de la carta. Y con Cristina, cuando vuelva a venir.

Al día siguiente, fuimos a ver el teatro romano y nos encontramos la manifestación del No a la caza. Así que nos unimos. El día anterior, era la manifestación del No a la mina de Cáceres. Fuimos de manifa en manifa…

Y hablamos mucho y nos abrazamos y nos reímos, y desayunamos tostadas con mantequilla de aguacate y especias para guacamole y comimos y nos reímos y hablamos, que es para lo que están los fines de semana compartidos.

No a la caza
No a la caza