Mi primer ingreso hospitalario, chispas

Cuando leáis esto, yo estaré deshidratadita perdida, yendo al baño cada dos por tres, porque en una hora tengo una maravillosa colonoscopia. Otra. De aquí en adelante, el 2020 solo puede ir mejorando. De verdad.

O no: todo puede ir peor.

La vía. Siempre hay que poner una vía.

El miércoles 15 sangré tres veces en una hora, con abundancia. Grabé el programa, porque yo soy así de cumplidora, y me largué a Urgencias del hospital, porque llevaba ya tres días con moco y sangre y con una mala leche que no me aguantaba ni yo, además de con hinchazón en las piernas y un dolor de espalda horroroso. Pero tres veces en una hora ya era suficiente.

La médica, Carmen, residente, me dijo: «Te tengo que ingresar«. Y yo: «No. Yo tengo gatos«. No tenía ni el cargador del móvil en el bolso. Me plantó un paracetamol intravenoso para el tenesmo, que es una cosa muy desagradable de sentir pero a la que estoy más o menos acostumbrada y hala. A sentarme y a esperar.

Cuando estaba en Urgencias, llegó un chaval con bata, monísimo. Me dijo: «Estás en muy buenas manos. Es muy buen médico». Le pregunté: «¿Tú eres médico, enfermero, qué eres?» Y me respondió: «Soy médico también. Pero ella es mejor que yo«.

Con qué facilidad sube uno de puntos, oigan.

También me hicieron una placa de la barriga. Ahora sé cómo se ven las cacas en una radiografía. Y he podido deducir que no he puesto tantos kilos en Navidad. Viva.

Sí: la colitis ulcerosa va de heridas en el intestino, gases y mierdas. Y visibilizarla es mi misión divina.

Pues allí me quedé. Ingresada. Sin cenar, porque cuando me subieron a planta, ya había pasado la cena. Es la primera vez que me alegro de que haya máquinas de vending en el hospital. Que no deberían estar allí, pero ese día me salvaron la vida (y sí, no debería haber comido mierdas con un brote, pero tenía hambre).

Y comenzó el trasiego.

Pruebas y más pruebas

Tomar la temperatura, tomar la tensión, mesalazina, enemas rectales de mesalazina y budesonida, antibióticos intravenosos, análisis de heces, análisis de sangre… El protocolo de un brote leve de colitis ulcerosa es «Olga se está muriendo». Y radiografía y colonoscopia. Ea. Me vine a casa con un tres cajas de medicamentos del hospital porque era viernes y en la farmacia no los iban a tener hasta el lunes. Eso sí: los desayunos son una cosa triste triste.

Y, además, dije que soy vegetariana y cortocircuitaron. Me pusieron leche de vaca, pero no mantequilla porque… No sabemos. Y en la primera comida, las proteínas no estaban por ninguna parte. Había solo verdura. Luego ya dije que me hicieran una tortilla. En Extremadura, un vegano, para la parte proteica, no lo tendría bien, me temo. A no ser que tenga pareja que sepa cocinar, o una amiga molona como yo, y le lleve tofu. Porque tofu me dijeron que no tienen. Eso sí: en la comida siguiente, me pusieron tortilla de patatas y puré de alubias, así que lo mismo se puede hablar con el nutricionista para que ponga legumbres. Lo de la dieta baja en FODMAPs ya no sé.

Desayuno del hospital. Una cosa triste.

Es la única queja: que necesitamos (más) nutricionistas (actualizados) en el Sistema de Salud. Pero la comida estaba riquísima (eso es así: el puré de alubias, muy rico y las tortillas también y el puré de zanahorias y los espárragos con picadillo y todo lo que comí y cené era muy sabroso: bravo por los cocineros).

El hospital estaba saturado, que es una cosa que ocurre en enero y febrero, con las gripes y los problemas respiratorios del invierno. Y las enfermeras, sobre todo Marifé y Esther, que fueron las mías, son el amor y la diversión más absolutos. Y el doctor Agustín Cabanillas me preguntó de todo («no tengo prisa ninguna») y me dijo que iba a salir de allí con un digestivo asignado, que básicamente era mi objetivo. Salir con un digestivo asignado, a ver si me meten de una vez en el programa de Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII) en el que están todas mis amigas (que son dos: no conozco a tanta gente con colitis ulcerosa en Mérida).

La aventura

¿Os he dicho que los brotes de colitis ulcerosa vienen con irritabilidad y que, además, yo vivo sola, así que, cuando no hay el más absoluto silencio en mi casa, es porque yo he elegido el ruido?

Pues aquello estaba lleno de gente a todas horas. Mis amigos también vinieron, pero yo los sacaba de la habitación.

El resumen es que he estado allí 48 horas y se me han hecho eternas. Un hospital es como un micromundo en el que todo el mundo te pregunta qué tienes y opina. Por ejemplo, una señora a la que no había visto en la vida me dijo: «Dúchate«, cuando me había duchado el día anterior por la noche y eran las 9 de la mañana. Otra quería saber el número de pastillas que me tomaba. Todos los demás, mi diagnóstico. Y mira que los médicos y las enfermeras echan a todo el mundo de allí en cuanto te van a informar, pero eso, a los familiares, no les importa. Porque, en un hospital, no hay mucho que hacer, salvo hablar y poner la tele a todo volumen.

Había dos mujeres conmigo, las dos mayores y una, además, era sorda, no podía hablar bien y se comunicaba gritando (aunque, como me hizo notar Pablo, ella desconoce el volumen de su voz) y con muchos aspavientos. Me levantó un día de un sillón para sentarse exactamente tres minutos.

Me hizo pensar mucho sobre el derecho a la comunicación y sobre las frustraciones cuando no se te entiende y sobre si existirá alguna vez un aparato que sirva para esto mucho mejor. Para quienes están encerrados en sí mismos por algún accidente o enfermedad, existen dispositivos de los que hablamos Ana Titos y yo en este programa de Las perras de Pavlov.

Eso sí: yo acabé hasta el moño, porque tengo un problema con los malos modos. Incluso aunque entienda que tú a lo mejor no te sabes comunicar sin malos modos. Porque asumo que no te sabes comunicar, pero lo de sentarte tres minutos en el sillón y levantarme a mí cuando hay otro sillón libre, pues no lo achaco a que la mujer sea sorda, sinceramente.

Lo más bonito es que vinieron mis amigos y me trajeron libros.

El National Geographic me lo trajo Laura Nieto y los libros, Inma P.nitas

Y zapatillas de estar por casa y braguitas (yo andaba con lo puesto) y Sandra me regaló calcetines de los normales y de los gorditos y una manta de sofá.

Mi mantita de sofá

He estado mimadísima, la verdad.

Y, ya que tenía el móvil y en el hospital hay Wi-Fi para los pacientes, yo aproveché para ver una serie absolutamente deliciosa, Anne with an E, en el móvil, que sí, no será la mejor manera de verla, pero si estás en un hospital, te vale cualquier dispositivo. Intenté leer American Gods, pero con tanto jaleo me fue completamente imposible. Yo estoy acostumbrada al silencio. Si lo rompe algo, es la música que elijo. Así que nada: Ana de las Tejas Verdes.

Qué preciosidad de serie. Qué pena que la hayan cancelado.

Y qué divertido fue salir de casa el sábado, para ir a comprar la comida de la preparación de la colonoscopia, y descubrir lo bonito que es el Maxi Dia, con sus carteles: «Fruta», «Verdura», «Patatas» y esos lineales llenos de chocolate que no puedo comer y los colores y el cielo nublado y la humedad en la cara y las ramas peladas de los árboles llenas de gotitas colgando.

Qué bonito es el mundo cuando no te han dejado salir de una institución en dos días.

No me quiero ni imaginar la sensación de extrañeza y de dolor que ha de suponer para alguien privado de libertad durante mucho más tiempo.

Sanidad pública

En dos días enteros, me han visto tres médicos, unas seis u ocho enfermeras, cuatro auxiliares de clínica. Me han puesto en vena paracetamol y antibióticos. Me han tomado la temperatura tres veces al día y la tensión dos. Me han hecho una placa. Tengo programada otra radiografía. He ocupado una cama de hospital dos noches. He de hacerme una colonoscopia (son 600 euros en una privada teniendo seguro). Me han dado dos desayunos, dos comidas, una cena y una merienda.

No voy a calcular el precio de todo eso en una clínica privada. Porque lo único que sé es que yo no lo podría pagar.

En los últimos tiempos, hemos puesto sobre la mesa el tema de la sanidad pública y hay mucho proletario sin conciencia de clase que piensa que, pagando 30 euros al mes, tiene cama propia en un hospital y tratamiento para un cáncer, porque ciertos discursos públicos se construyen así: con mentiras. Son mentiras bastante complicadas de rebatir, porque entran las creencias en juego y demasiados temas emocionales, entre los que se encuentran creernos mejores que los demás o considerar la sanidad como un bien que paga quien lo pueda permitir, como si fuera un Ferrari, o como un servicio universal, para las clases altas (a las que hay que incluir) y para las bajas. Lo explica Javier Padilla en esta entrevista. Es larga. Como este post. Ha escrito un libro llamado «¿A quién vamos a dejar morir?«.

Ojalá defendamos la sanidad pública con uñas y dientes. Como si fuéramos a la guerra.

Magimix Cook Expert

Cook expert de Magimix.- Tengo, desde hace meses, un robot Magimix Cook Expert. Nunca he tenido Thermomix: solo la he usado en casa de amigos; pero sí MyCook, el primero de los modelos que salió al mercado, que tenía el gran inconveniente de que la base del vaso no era plana y mucha de la comida se quedaba allí (sobre todo si era densa, como el tahini).

Imagen de la página oficial francesa de Magimix

Yo reconozco que, si tuviera una cocina grande, tendría todos los aparatos de la tierra, aunque hicieran casi lo mismo. No hay nada que me ponga más que un pequeño electrodoméstico que sirva para cocinar.

En la red hay muchas comparativas entre Thermomix y Cook Expert. Una de las más completas es la de The Flow Show. Le gusta más Cook Expert, en todos los aspectos. 

Yo estoy muy contenta con esta máquina por una razón: cada vez que cogía una espátula para sacar la comida del vaso de la MyCook (también me ha ocurrido con la Thermomix) acababa quemándome. La jarra de la Cook Expert es mucho más ancha y, además, su espátula es una auténtica maravilla, porque lo recoge absolutamente todo. Eso, en la MyCook, no pasaba. Sí que ocurre en la Thermomix nueva, que la he utilizado en casa de Jandro, porque la base es plana. 

Hay que tener en cuenta que yo no hago postres. No monto claras ni aquafaba. No hago masas (algún día haré una de pizza, pero por ahora no las hago) que no sean las del seitán. Pero Su, de Webos Fritos, sí que los hace y aquí ha explicado cómo ve ella este robot.

La venden en algunas páginas. Yo, las cosas de cocina, siempre las compro en Lecuine. Es pequeña empresa, te tratan maravillosamente bien y parece que te conocen de toda la vida. En España se comercializa el modelo «viejo», que tenemos todos, pero en Francia han sacado otro nuevo que es más grande. Con el modelo normal (el modelo nuevo solo es más grande, no tiene más prestaciones: si hacéis mucho pan y masas de más de un kilo, sí os convendría este.

¿DÓNDE COMPRARLA?

La venden en algunas páginas. Yo, las cosas de cocina, siempre las compro en Lecuine. Es pequeña empresa, te tratan maravillosamente bien y parece que te conocen de toda la vida. En España se comercializa el modelo «viejo», que tenemos todos, pero en Francia han sacado otro nuevo que es más grande. Con el modelo normal (el modelo nuevo solo es más grande, no tiene más prestaciones: si hacéis mucho pan y masas de más de un kilo, sí os convendría este.

Imagen de la tienda de Lecuine

¿QUÉ TRAE?

  • La base del motor. Es robusta y pesa. Ahí están la pantalla y los botones.
  • La jarra, de acero inoxidable, de 3,5 litros. Tiene doble revestimiento y mantiene la comida caliente un par de horas.
  • Dos tapaderas. Realmente es una tapadera y un tapón para la tapadera. La tapadera es de cristal así que puedes ver perfectamente cómo va la cocción, a no ser que sea un puré o que haya mucha temperatura y haya condensación de vapor, claro está.
  • Un cesto para cocinar al vapor y una bandeja que se quita y se pone encima del cesto para crear dos ambientes y cocinar dos platos al vapor a la vez.
  • Una cuchilla básica (decimos «básica» porque hay otra más grande que sirve para amasar o para darles vueltas a los alimentos sin que se rompan).
  • Una mariposa (uso la nomenclatura de Thermomix, que es la que conocemos todos) para montar claras.
  • 3 boles para el robot de cocina, con capacidad para 1,2 litros, 2,6 litros y 3,6 litros. El segundo de ellos, el de 2,6 litros, solo se puede usar para cortar, rallar y picar con los discos o para utilizar alguno de los utensilios que se venden aparte, como los exprimidores y otros discos para hacer espaguetti o parpadelle de verduras.
  • 2 cuchillas para el robot de cocina, una para el bol grande y otra para el bol pequeño.
  • Un conjunto de discos para el robot de cocina, que cortan, rallan y laminan.
  • Dos espátulas. Una, con una funda de silicona que se quita y se pone. La espátula es de acero, que sirve para raspar la jarra por si se ha quedado algo pegado. La otra es de plástico y lo recoge absolutamente todo de cualquiera de los dos robots (es decir, del robot de cocina propiamente dicho y de la jarra del Cook Expert).
  • Una báscula aparte. A mí me gustan más las básculas aparte que las integradas en las máquinas, que no suelen tener ninguna precisión. He visto que, con el modelo XL, que algún día llegará a España, se puede poner la máquina encima de la báscula e ir pesando allí los ingredientes. Los que tenemos el modelo pequeño, la usamos sin ponerla debajo, que no cabe. Lo he probado.
  • Un libro de recetas que, obviamente, no es nada vegano.
  • Te puedes descargar después la aplicación Cook Expert, en la que hay recetas para seguirlas con la tablet o el móvil. En Francia (llegará aquí, supongo) también hay un USB para conectarla al móvil con una aplicación que se llama Magimix Connect. Solo está disponible para el Cook Expert XL. En la aplicación hay recetas para todos los países y el que gana es Francia, así que yo me meto en la página francesa y traduzco las recetas.

¿Se puede ampliar?

Sí: puedes comprar un exprimidor, un extractor de zumos (estos dos me vinieron a mí como regalo), la cuchilla grande especial para el pan, otro juego de discos para el robot de cocina, un accesorio para hacer cubos y bastones de las verduras y una cesta de cocción al vapor más grande. Ninguno es imprescindible para cocinar y suponen un desembolso importante. Ojo: el Cook Expert tampoco es imprescindible para cocinar. Pero ahorra tiempo. Mucho tiempo.

¿CÓMO FUNCIONA?

Tiene varios programas (y subprogramas) y, además, se puede actualizar. Por ejemplo, cuando yo la compré, llegaba a 140º C de temperatura y, tras la actualización, llega a 160º C. Antes solo podía cocinar durante 2 horas y, ahora, durante 4.

  • Cocción.- Este programa tiene varios subprogramas:
    • Cocción lenta.- Puedes cocer hasta 4 horas. No lo he usado porque soy de Instant Pot o de Crock Pot.
    • Sopa licuada.- Sirve para hacer una sopa sin hacer puré los ingredientes. Sí: el nombre es horrible.
    • Sopa cremosa.- Lo que viene siendo un puré. Quedan cremosísimos. Una maravilla, la textura de los purés.
    • Dorar a 160º C.- Tampoco lo he usado, porque yo, como mucho, pongo los ingredientes a 120º C. Al fin y al cabo, son verduras y no necesitan «sellado».
  • Cocina al vapor.- Puedes cocer al vapor en la jarra normal o con la cesta XXL.
  • Panadería.- Tiene tres programas:
    • Masa/Pastel.- Para masas y pasteles.
    • Pan/brioche.- Para panes y bollería.
    • Montar claras.- Para montar claras o aquafaba.
  • Batidora.- También con varios programas:
    • Smoothie.- Es espectacular para gazpachos y salmorejos.
    • Picar hielo.- Para picar hielo.
    • Sorbete.- Para hacer helados y no sobrecalentar la preparación. Lo he usado cuando he hecho salmorejo de cerezas con las cerezas congeladas y funciona de maravilla también.
  • Robot.- Para usar el robot de cocina. Solo tiene la opción de funcionar a velocidad 13. Yo echo de menos que vaya a más velocidad. De todos modos, el robot tiene la opción de Turbo (aquí llamada Pulse).
  • Experto.- El que más uso, junto al de Sopa Cremosa. Es el que te da pleno control sobre la máquina.
  • Aclarado.- Sirve para limpiar la máquina y es maravilloso. Yo lo uso siempre.
Imagen de la web de Magimix

Los contras

  • Tiene un recogecables que recomiendo NO USAR porque a mí se me peló el cable. No sé si es mi aparato en concreto o es un fallo de todos, así que recomiendo no utilizarlo. Mariano, de Lecuine, me dijo que le mandara fotos y lo envió a Magimix, pero no sé qué le dirán. Yo uso mucho los recogecables porque tengo dos gatos a los que les gusta morder los cables y se cargan todos mis aparatos (no sabéis la de dinero que llevo en cargadores de móvil).
  • Los botones no son de rosca, como en la Thermomix o la MyCook, así que tardas más en ir pulsando. Y, por mucho manejo que tengas de la máquina, a veces te equivocas. Hay que estar más atenta. Pero es que a la cocina hay que ponerle atención.
  • Son dos aparatos en uno, así que ocupa espacio en la cocina o en los muebles. Es lo mismo que, si tienes una Thermomix y el cesto del vapor: espacio van a ocupar. Realmente, todo ocupa espacio en esta vida.
  • Las cuchillas, como pasa en todos estos aparatos, son más difíciles de lavar porque tienen más recovecos. Hay que usar un cepillo para fregar.
  • Cuesta 1.200 euros. No es un producto barato: eso sí: tiene tres años de garantía para todas las piezas y 30 para el motor. Se puede pagar a plazos. Yo lo estoy pagando a plazos.
  • Es enorme, así que para batir cosas pequeñas no compensa. Yo, para esas preparaciones y no manchar mucho, tengo la Nutribullet. Escribí una entrada aquí. No hago smoothies, pero sí infinidad de aliños para las ensaladas (que luego no cuelgo en el blog, pero debería colgar).
Lo que viene en la caja. Imagen de Claudia & Julia, otra pequeña empresa que la vende

Pequeños trucos

  • Para quitar la tapa y que el puré que está pegado al cielo de la tapa no se te caiga en la encimera, lo mejor es desbloquear la tapa, desbloquear la jarra, poner la jarra en la encimera y ya sí, quitar la tapa y darle la vuelta muy rápidamente. Así no manchas nada.
  • A veces puedes quemar la comida. Para eso está la espátula de metal. Para raspar. Yo lo que hago es usar el programa Aclarado un par de veces, dejar enfriar, raspar… y si la cosa es muy grave, se deja en remojo toda la noche con un poco de vinagre y listo. 
  • Para cocer al vapor, si pones muchas verduras en la canasta, es mejor que le des una vuelta a mitad de la cocción, para asegurarte de que todo se hace de manera uniforme. Tampoco tengas miedo de abrir la tapa y quitar la canasta para ver si queda agua, sobre todo si vas a cocer algo durante mucho tiempo. De todos modos, yo el seitán lo hago al vapor durante 45 minutos y nunca he necesitado añadir agua. 

Los pros

Todos los demás.

Yo, que he comprado infinidad de aparatos que luego he acabado regalando, me digo: «Cómo no descubrí esto antes: el dinero que me hubiera ahorrado: en batidoras de brazo y de mano; en robots de cocina, en la misma MyCook (lo siento, Taurus, pero un fondo cóncavo no nos gusta para recoger la comida y sentir que no estamos desperdiciando nada).

  • La temperatura es exactísima. Lo he comprobado con un termómetro de cocina, porque soy así. Esto es maravilloso si queremos cocinar a baja temperatura (sous vide), cosa que yo nunca he hecho, pero que pretendo comenzar a hacer. La temperatura mínima son 30º C y la máxima, 160º C (con el programa de actualización).
  • Tiene velocidad 0, así que se pueden hacer guisos de alubias sin preocuparse de nada. De todos modos, yo, para las legumbres, no uso la Cook Expert: soy más de crock-pot o de Instant Pot.
  • Es muy fácil de usar. Si la uso yo, la puede usar cualquiera. Si ya habéis usado Thermomix o MyCook, os será más fácil: el juego de todas las máquinas que cocinan es el mismo: velocidad de manejo de las cuchillas, tiempo de cocción, temperatura. Usad algunas recetas del libro y os hacéis con la máquina enseguida. 
  • Hay muchas recetas en la web y las de la Thermomix son fácilmente adaptables. Son las mismas velocidades y la velocidad cuchara de la Thermomix es la velocidad 1A. El sofrito de la MyCook es la velocidad 3, pero, para el sofrito, lo que yo hago es calentar el aceite 1 minuto a velocidad 1A y 120º C de temperatura. Meter la verdura cortada en cuartos, picarla a velocidad 13 sin temperatura unos 10 segundos o más (lo que vea), raspar las paredes con la espátula para integrarlo todo y programar 5 minutos a 120º C y velocidad 1A. 
  • Sí: las recetas no son veganas, al menos en su mayoría, pero a estas alturas ya sabemos veganizar, ¿no? Bueno, si no sabemos, elegiremos las fácilmente veganizables. La gloria vegana tiene también la Cook Expert, pero no está poniendo muchas recetas. Miriam, de El Invitado de Invierno (soy tan, pero tan fan de esta mujer) tiene varias recetas, omnívoras, pero veganizables.
  • El robot de cocina, para mí, es imprescindible porque no me gusta el hummus cremoso. Yo sé que la gente quiere un hummus como si fuera un puré de calabacín, pero NO. El hummus a mí me gusta para enfoscar y con textura. Y el robot lo consigue. Y además, tenía muchísimas ganas de un robot con una cubeta pequeña para poder hacer mantequillas de semillas y frutos secos en pequeñas cantidades. El tahini se hace en 15 minutos. Yo voy parando la máquina para integrarlo todo. No sé si el motor aguanta los 15 minutos de tralla, que supongo que sí, pero tengo muy en mente lo de dejar descansar a los demás: sean personas o máquinas.
  • Es muy robusta y no hace ruidos raros y, sobre todo, cuando bate a una velocidad de vértigo, no se mueve
  • Bate tanto en frío como con preparaciones hirviendo. Esto, para mí, es un plus. Porque yo, en invierno, me alimento de purés. 

Y creo que no me dejo nada en el tintero, pero, si tenéis alguna duda, yo encantada de resolverla (siempre que sepa, porque, por ejemplo, ya he aclarado que nunca he hecho masas).

Chorizo para cocido

Chorizo al corte

El fin de semana que llega la cesta de Las Huertas del Abrilongo, que vienen una vez cada quince días, toca encerrarse en la cocina. La mitad de las veces acabo creando recetas que luego no cuelgo en el blog o copiando recetas de los libros que tengo, cocinándolas y terminando con ataques de ansiedad porque son las once de la noche, no hay luz para hacer una mísera foto, estoy agotada del todo, hay cacharros en el fregadero como para poner dos lavavajillas y meto la comida en tuppers y me digo: otra vez será. Voy a procurar tomarlo todo con más calma y más alegría, porque lo cierto es que, con lo que pago al año por el servidor, yo debería actualizar el blog bastante más. Aunque no hubiera comida de por medio. Y ojo, que estoy muy contenta con Dinahosting.

Soy muy estacional comiendo. Muchísimo. Las verduras crudas, en invierno, me cuestan lo mismo que las cocinadas en verano: me alimentaría (y lo hago) a base de puré de calabacín y pinchitos de soja texturizada (que dan gases, así que no los como tan a menudo como me gustaría).

Además, he dejado de fumar. Hace casi un mes.

Y he comido lo más grande.

Y he engordado lo más grande.

Pero he dejado de fumar.

Y me acuerdo del tabaco, pero menos de lo que yo pensaba. Muchísimo menos. A veces, cuando acabo de grabar una entrevista o cuando termino de ducharme. Pero me acuerdo de que no fumo casi al instante y no tengo ansiedad. La tuve toda durante algo más de quince días, que viví a base de arroz frito, fideos fritos, roscón, turrón de almendras, más roscón, más arroz frito y pan, tartas, pasteles de chocolate y no sé cuántas cosas más y sin ver casi una verdura.

Luego me pesé y «oh, Dios mío, qué cantidad tan obscena de kilos». «Y qué te esperabas».

Como lo que me esperaba era volver a comenzar a seguir mi pauta dietética por enésima vez y regresar al deporte tras más de dos meses sin ir (por el brote de colitis ulcerosa y porque me quitaron la segunda muela del juicio que me tenían que quitar), me puse a remojar garbanzos y me dije: «prepara chorizo», que así haces cocido y te lo cenas.

Sí, ceno legumbres.

Chorizo de seitán entero
Chorizo de seitán en un bloque

Podía haber hecho uno de los chorizos que tengo aquí ya (este o este), pero me había propuesto actualizar el blog. Así que encendí la Cook Expert e hice seitán.

Es la primera vez que hablo de la Cook Expert, a la que yo nombro en femenino, pero ya haré un mensaje más grande sobre ella, que la tengo machacada. No la iba a comprar: iba a ser para un regalo, pero al final me la quedé. Y estoy más que contenta (aunque le vea algún inconveniente, como que los botones deberían ser de rueda, para que el proceso fuera más rápido).

Si tenéis Thermomix o MyCook, los principios y las velocidades son casi los mismos, porque todos estos robots funcionan de la misma manera, así que no es complicado adaptar las recetas.

Ingredientes para un seitán de unos 450 gramos:

  • 150 gramos (1 taza) de gluten
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • 15 gramos (3 cucharadas) de levadura nutricional
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • 1/2 cucharadita de orégano
  • 1 cucharada de pimentón dulce de La Vera
  • 65 ml (1/4 taza) de salsa de soja
  • 115 ml (1/2 taza) de caldo vegetal
  • 2 cucharadas de tomate concentrado
  • 2 cucharadas de aceite de oliva

Preparación:

Pon en el bol los ingredientes secos: el gluten, el ajo en polvo, la levadura nutricional, el comino, el orégano y el pimentón y remueve pulsando 5 segundos a velocidad 5 en modo Experto.

Luego añade los ingredientes líquidos: el caldo, la salsa de soja y el tomate concentrado. Pulsa Amasado y pon el programa Pan / Brioche. A mitad de programa, suena el pitido. Raspa las paredes con una espátula para que todo se integre bien y vuelve a pulsar Auto para que el programa continúe. Se hará una bola. Sácala a un bol y amasa un poco con la mano para unirla bien (por si queda masa debajo de las cuchillas, porque es una masa más bien húmeda).

Lava el bol. Yo lleno de agua hasta la señal del vapor, pongo un poco de detergente y pulso el programa Aclarado. Luego enjuago bien.

Haz un rollito grueso con la masa y envuélvela bien, pero que quede un poco holgada, en papel de aluminio.

Rellena el bol hasta la marca de agua del vapor. Pon el cestillo y, encima del cestillo, el seitán envuelto. Programa 45 minutos en la función Vapor y luego deja reposar hasta que se enfríe, dentro del papel para que no se reseque.

Para utilizarlo, yo lo corto en trozos y lo frío en un poco de aceite de oliva para que quede más crujiente.

No tengo Cook Expert:

El proceso es el mismo exactamente. Mezclas, por un lado, los ingredientes líquidos (el caldo, la salsa de soja, el aceite de oliva y el tomate concentrado).

Mezclas, por el otro, los ingredientes secos (gluten, ajo en polvo, levadura nutricional, comino, orégano y pimentón) en un bol grandecito. Haces un volcán y añades los ingredientes líquidos.

Mezclas con una cuchara de madera (yo ya no tengo utensilios de madera: solo de silicona, por las bacterias) y amasas durante 3 minutos. Dejas reposar 5 minutos, amasas otra vez un poquito más (un minuto o así) y envuelves en papel de aluminio. Cueces al vapor 45 minutos y dejas enfriar sin desenvolverlo.